Enterate en la nota que es el Feng Shui y sus incidencias.

Hoy vamos a hablar un poco sobre lo que es el Feng shui, a tratar de desmitificar un poco la idea de que una casa hecha con Feng shui es una casa “china”, y que el Feng shui solo tiene que ver con aspectos decorativos y formales.

Cuan­do habla­mos de una casa hecha con Feng shui, esta­mos refi­rién­do­nos a una casa don­de exis­te el equi­li­brio ener­gé­ti­co, una cosa don­de la ener­gía flu­ye, don­de exis­te la armo­nía.

El chi (o la ener­gía) en una casa tie­ne que fluir como el agua en un río. Si flu­ye dema­sia­do rápi­do, nos encon­tra­re­mos con situa­cio­nes de des­bor­de; y si la ener­gía flu­ye muy len­to, el agua se estan­ca­rá.

La pala­bra Feng Shui sig­ni­fi­ca Vien­to y Agua, y hace refe­ren­cia a la acción que estos dos ele­men­tos ejer­cen sobre la natu­ra­le­za y como la van modi­fi­can­do con el paso del tiem­po.

Es una cien­cia mile­na­ria, que se asien­ta en la cone­xión del hom­bre con la natu­ra­le­za y  en un gran cono­ci­mien­to de los prin­ci­pios del uni­ver­so. Se basa en la teo­ría taoís­ta del yin y yang, tie­ne en cuen­ta el ciclo de los ele­men­tos (agua, made­ra, fue­go, tie­rra, metal), pues para esta cul­tu­ra todo lo que exis­te en el uni­ver­so per­te­ne­ce a uno de estos ele­men­tos, el chi (o ener­gía) que es la fuer­za vital que da vida a todas las cosas.

Hay varias escue­las de Feng shui. La Escue­la de la Brú­ju­la,  uti­li­za como herra­mien­ta el Luo Pan (o  brú­ju­la) para tener en cuen­ta orien­ta­cio­nes de la casa y toma en cuen­ta la fecha de naci­mien­to de los inte­gran­tes de la fami­lia. De esta mane­ra, tras­cen­de­mos el aspec­to for­mal y tene­mos en cuen­ta tam­bién la aspec­ta­ción astro­ló­gi­ca.

Des­de ahí enton­ces, vamos a tener infor­ma­ción de los espa­cios e inte­gran­tes, que nos dará un “mapa” de cuál es la situa­ción del mis­mo y de quie­nes lo habi­tan. Ver de qué mane­ra pode­mos inter­ve­nir para que haya armo­nía y equi­li­brio ener­gé­ti­co, y poder enton­ces vivir de una mane­ra más armo­nio­sa, don­de haya Salud, Bien­es­tar y Ale­gría.

Otras herra­mien­tas que uti­li­za­mos son la dis­po­si­ción de los mue­bles y obje­tos, colo­res, posi­ción para dor­mir, comer y tra­ba­jar para cada uno, sim­bo­lo­gía de acti­va­ción y pro­tec­ción, aná­li­sis de ubi­ca­ción de baños y coci­nas, áreas favo­ra­bles y des­fa­vo­ra­bles de los espa­cios, lugar espe­ci­fi­co para fuen­tes de agua, plan­tas, cris­ta­les, Man­da­las, ilu­mi­na­ción, aro­ma­te­ra­pia. No sig­ni­fi­ca que tene­mos que dar vuel­ta nues­tra casa. Pero tenien­do en cuen­ta todos estos datos, con peque­ños cam­bios se pue­de gene­rar mucho, pode­mos lograr que la ener­gía flu­ya de mane­ra acor­de, y un cam­bio de fre­cuen­cia, de vibra­ción en la casa o lugar de tra­ba­jo, y en quie­nes habi­tan esos espa­cios.

Otra herra­mien­ta muy impor­tan­te, es la radies­te­sia y geo­bio­lo­gía, para detec­tar zonas geo­pa­tó­ge­nas que pue­dan estar afec­tan­do más que nada en los dor­mi­to­rios, que es don­de más horas esta­mos quie­tos en un mis­mo lugar. Si hay zonas pató­ge­nas, esto pue­de des­equi­li­brar nues­tro cam­po elec­tro­mag­né­ti­co y enfer­mar, estar ner­vio­sos, irri­ta­dos, can­sa­dos, alte­ra­do nues­tro humor.

Y algo muy pode­ro­so que a veces no tene­mos en cuen­ta, es el pen­sa­mien­to!

Allí don­de se diri­ja tu men­te es don­de va a situar­se tu reali­dad.

Está muy bueno ani­mar­se a hacer este reco­rri­do, esta expe­rien­cia, en don­de nos pode­mos reco­no­cer e inter­ve­nir para cre­cer y evo­lu­cio­nar. Vivir en armo­nía con el mun­do que nos rodea.

Así como las emo­cio­nes afec­tan la salud de nues­tro cuer­po; lo que nos suce­de a noso­tros y como gru­po fami­liar o de tra­ba­jo, tam­bién se mani­fies­ta en nues­tros espa­cios.

Com­pren­der ese espa­cio no solo como un espa­cio físi­co, sino como un espa­cio ener­gé­ti­co gene­ra­do por noso­tros mis­mos. Obser­var­lo, regis­trar­lo, es una opor­tu­ni­dad lin­dí­si­ma de poder evo­lu­cio­nar y tomar las rien­das de nues­tra vida para VIVIR LA VIDA A PLENO.

Ir de aden­tro hacia afue­ra. Inter­ve­nir en el exte­rior para vol­ver al inte­rior. Siem­pre des­de nues­tro eje. Y acep­tar que hay situa­cio­nes que son ense­ñan­zas de vida. Pero que si noso­tros esta­mos para­dos fuer­tes en nues­tro eje, ahí encon­tra­re­mos todas las herra­mien­tas que ele­gi­mos para atra­ve­sar todas las expe­rien­cias que se nos pre­sen­ten en esta vida.

Espe­ro les sir­va todo esto para gene­rar  PAZ, ALEGRÍA Y BIENESTAR en uste­des mis­mos, en los demás, y en nues­tro que­ri­do Pla­ne­ta.

Por Caro Cla­riá, arqui­tec­ta | Ase­so­ra de Feng shui pro­fe­sio­nal (Títu­lo otor­ga­do por  el Cen­tro Ofi­cial de Feng Shui. Cer­ti­fi­ca­do por el ISDEIP, Ins­ti­tu­to Regis­tra­do en el Minis­te­rio de Edu­ca­ción de Bue­nos Aires, Argen­ti­na).