Wabi-sabi no es sola­men­te un esti­lo deco­ra­ti­vo, sino un modo de pen­sar y de vivir, basa­do en la filo­so­fía budis­ta zen que pro­mue­ve la con­tem­pla­ción de la natu­ra­le­za y la acep­ta­ción de ese ciclo vital. Wabi pro­vie­ne de la pala­bra “wa”, que se refie­re a armo­nía, paz, tran­qui­li­dad y equi­li­brio. “Sabi”, en sí mis­mo sig­ni­fi­ca “la flo­ra­ción del tiem­po”.

En el dise­ño se refle­ja en el tra­ta­mien­to de los mate­ria­les: no se pue­de enga­ñar a la natu­ra­le­za ni copiar lo que crea, así como tam­po­co pue­den imi­tar­se las sen­sa­cio­nes que los mate­ria­les natu­ra­les trans­mi­ten. Se cele­bran las grie­tas y todas las otras mar­cas que el tiem­po o el cli­ma dejan, tal como el óxi­do, los bor­des des­hi­la­cha­dos y las man­chas. Las pie­zas se tra­ba­jan arte­sa­nal­men­te para no per­der lo que la natu­ra­le­za por sí mis­ma nos da.

Made­ras, fibras, cerá­mi­cas, pie­zas arte­sa­na­les con imper­fec­cio­nes, pie­zas anti­guas mar­ca­das por el tiem­po, algo­dón, lana y lino son algu­nos de los ele­men­tos que defi­nen esta corrien­te. Las cosas deben lle­var la car­ga de sus años con dig­ni­dad y gra­cia.

En el estu­dio Blac Con­cept, arqui­tec­tos y dise­ña­do­res siguen esta línea, por lo que se tra­ba­ja con la expre­si­vi­dad de los mate­ria­les en toda su pure­za. Uti­li­zan­do la expe­rien­cia del hom­bre y su deseo de expe­ri­men­tar, con méto­dos  tra­di­cio­na­les y tra­ta­mien­tos de los mate­ria­les que van más allá del uso de la tec­no­lo­gía.

Se eli­gen los mate­ria­les indi­vi­dual­men­te: cada tipo de metal, cada tron­co de made­ra se valo­ra y se tra­ta con cui­da­do, uti­li­zan­do enfo­ques inno­va­do­res que apro­ve­chan sus defec­tos e imper­fec­cio­nes, sin seguir nin­gún lis­ta­do de reglas.

Los mate­ria­les natu­ra­les son tra­ba­ja­dos a mano y cada pie­za es un tra­ba­jo úni­co, trans­for­mán­do­se en un pro­duc­to que será dife­ren­te del siguien­te. Así como en la res­tau­ra­ción de un mue­ble, todos los pro­ce­sos y ter­mi­na­cio­nes son hechos a mano, logran­do recu­pe­rar, en el caso de la made­ra, su máxi­ma expre­sión sin modi­fi­car su esen­cia.

Yaki­su­gi

En Blac Con­cept, ade­más de la téc­ni­ca Wabi-Sabi, tam­bién uti­li­zan otro méto­do tra­di­cio­nal japo­nés que en occi­den­te se cono­ce tam­bién como Shou-Sugi-Ban,​ que sig­ni­fi­ca “tabla que­ma­da de cedro”.

Median­te una lige­ra car­bo­ni­za­ción de la super­fi­cie de la made­ra, sin que­mar toda la pie­za, esta se vuel­ve impermea­ble y, por lo tan­to, más dura­de­ra y así tam­bién se la pro­te­ge con­tra insec­tos. La pie­za que­da de color negro y lue­go se le apli­ca un bar­niz, lo que la hace lucir de mane­ra esplén­di­da.

El aca­ba­do pue­de variar des­de pro­fun­da­men­te car­bo­ni­za­do “piel de coco­dri­lo” has­ta un lige­ro que­ma­do. Según el deseo de los clien­tes es posi­ble cepi­llar y tra­tar las tablas para variar la tex­tu­ra y color.

Facha­das, sue­los, vallas, tari­mas exte­rio­res, mue­bles y casi cual­quier artícu­lo de made­ra es apro­pia­do para este tra­ta­mien­to. Su uso, tan­to en inte­rio­res como en exte­rio­res, da un efec­to vanguardista/artístico/moderno.

Blac Con­cept
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