A la hora de enca­rar un pro­yec­to de arqui­tec­tu­ra, hay muchos fac­to­res a tener en cuen­ta: el terreno en el que se va a tra­ba­jar, las nece­si­da­des del clien­te, la acce­si­bi­li­dad, las orien­ta­cio­nes, etc. Y en este caso en par­ti­cu­lar, al tra­tar­se de una amplia­ción, lo fun­da­men­tal era com­pren­der y estu­diar la arqui­tec­tu­ra ya exis­ten­te, su esca­la y pro­por­cio­nes, para que la res­pues­ta al desafío pudie­ra ser exi­to­sa. Por eso, Danie­la Kar­du­ner tra­ba­jó ardua­men­te para crear un pro­yec­to que hoy, pode­mos afir­mar, se com­ple­men­ta de mane­ra armó­ni­ca con el res­to de las nue­vas ofi­ci­nas comer­cia­les.

Los ele­men­tos que se res­ca­ta­ron para dar una res­pues­ta arqui­tec­tó­ni­ca uni­fi­ca­do­ra fue­ron el rit­mo de las colum­nas, la cubier­ta incli­na­da, las amplias super­fi­cies vidria­das y los para­so­les. “Real­men­te sien­to que ha sido una bue­na inter­ven­ción. Cuan­do lo veo, ver­da­de­ra­men­te se con­ju­gan per­fec­ta­men­te lo exis­ten­te con la amplia­ción que se hizo aho­ra”, comen­tó orgu­llo­sa la arqui­tec­ta y con razón. “De hecho pien­so que esta inter­ven­ción le ha dado más jerar­quía al con­jun­to, el con­tra­pun­to de los dos techos que vue­lan ha ter­mi­na­do de abra­zar la pla­za de acce­so, que tam­bién fun­cio­na de esta­cio­na­mien­to”, con­ti­nuó mien­tras expli­ca­ba magis­tral­men­te su obra.

Realmente siento que ha sido una buena intervención. Cuando lo veo, verdaderamente se conjugan perfectamente lo existente con la ampliación que se hizo ahora”

En cuan­to al inte­rio­ris­mo, que es -en pala­bras de Danie­la- “la arqui­tec­tu­ra inte­rior, el tra­ba­jo inte­gral del espa­cio inter­ve­ni­do; no solo del mobi­lia­rio, la pin­tu­ra, etc.”, lo que se mate­ria­li­zó fue un dise­ño moderno, siguien­do las ten­den­cias de las empre­sas de todo el mun­do. Con el obje­ti­vo de que se sin­tie­ra que todo el espa­cio se fusio­na y armo­ni­za, se uti­li­zó como ele­men­to inte­gra­dor de los ambien­tes un reves­ti­mien­to en relie­ve, resuel­to con cajo­nes en mela­mi­na símil con­cre­to que, ade­más de mar­car un rit­mo, con­si­guen dar efec­tos de figu­ra y fon­do, luces y som­bras, envol­ven­cia…

La elec­ción del piso inte­rior, por­ce­la­na­to símil con­cre­to des­to­na­li­za­do, en gran­des pla­cas, logra una gran ampli­tud visual. Ese fue otro de los temas más impor­tan­tes a estu­diar en la cons­truc­ción: opti­mi­zar el espa­cio que no con­ta­ba con dema­sia­dos metros. Para ello se pen­só estra­té­gi­ca­men­te no solo el piso, sino tam­bién el mobi­lia­rio que se hizo a medi­da. Todos los mue­bles fijos fue­ron dise­ña­dos espe­cial­men­te para estas ofi­ci­nas, con líneas muy puras, ela­bo­ra­dos en mela­mi­na y plan­chue­las de hie­rro, puer­tas en vidrio espe­ja­do negro y deta­lles en alu­mi­nio.

La elec­ción de sillas, sillo­nes y lám­pa­ras bus­ca rom­per con el orden y rit­mo tan rígi­do del reves­ti­mien­to, por ello la elec­ción de for­mas redon­dea­das para ali­ge­rar­lo: sillo­nes y mesas de los clá­si­cos del siglo XX como las Egg y Swan de Arne Jacob­sen, sillo­nes Eams y Alu­mi­num de Saa­ri­nem, mesas Tulip, etc. Las lám­pa­ras col­gan­tes (mode­lo Don­na) tam­bién jue­gan un rol pro­ta­gó­ni­co en el ablan­da­mien­to de los salo­nes, tan­to por su for­ma cur­vi­lí­nea como por su apor­te de bri­llo y refle­jo, jun­to con los deta­lles en alu­mi­nio.

En esta com­bi­na­ción de líneas rec­tas y ele­men­tos cur­vos, con lle­nos y vacíos y con­tras­te de tex­tu­ras, se logró un espa­cio que hace sen­tir a quien lo visi­ta en un ambien­te ameno y agra­da­ble a la vis­ta.

El esti­lo es sin dudas mini­ma­lis­ta, des­po­ja­do, sobrio, van­guar­dis­ta y ele­gan­te. Las ofi­ci­nas no se divi­den con muros, sino con pane­les vidria­dos, dán­do­le así con­ti­nui­dad a todo el inte­rior y per­mi­tien­do la visi­bi­li­dad de las acti­vi­da­des labo­ra­les que otor­gan movi­mien­to y ener­gía a la estruc­tu­ra.

La vida, por otro lado, es el apor­te de las plan­tas del jar­dín delan­te­ro y de las mace­tas de inte­rior. El ver­de es pri­mor­dial en la arqui­tec­tu­ra, la vis­te y la oxi­ge­na, con­cep­to en el cual se basó Danie­la para tras­la­dar dos pal­me­ras que esta­ban en el terreno al fren­te de las nue­vas ofi­ci­nas. De esta mane­ra se res­pe­tó la natu­ra­le­za y se con­ser­vó su inva­lua­ble acom­pa­ña­mien­to.

La arqui­tec­ta Kar­du­ner es muy cla­ra y con­cep­tual al expli­car su tra­ba­jo. Entre sus ante­rio­res pro­yec­tos se encuen­tra el edi­fi­cio admi­nis­tra­ti­vo de Dal­vian, en rela­ción al cual que­ría inno­var cier­tos aspec­tos: “La idea era que Inmo­bi­lia­ria Dal­vian fue­ra más actual, con mayor flui­dez espa­cial y muy lumi­no­so. Por ello la elec­ción de mate­ria­les de van­guar­dia”, se expla­yó.

Sin dudas, el obje­ti­vo fue alcan­za­do con cre­ces. Sobrie­dad, cali­dez, ele­gan­cia, moder­ni­dad y cali­dad esti­lís­ti­ca son las carac­te­rís­ti­cas de las nue­vas Ofi­ci­nas Comer­cia­les de Dal­vian, con una ima­gen reno­va­da, la cual pron­to dis­fru­ta­rá todo el públi­co.

  Arqui­tec­ta Danie­la Kar­du­ner

Se gra­duó en la Uni­ver­si­dad de Men­do­za en el año 2001, casa de estu­dios a la cual sigue vin­cu­la­da a tra­vés de la docen­cia inte­gran­do la cáte­dra de Arqui­tec­tu­ra 1.
En su tra­yec­to­ria pro­fe­sio­nal tra­ba­jó en dife­ren­tes áreas del dise­ño arqui­tec­tó­ni­co. Como son Arqui­tec­tu­ra de Vivien­das y Com­ple­jos de Depar­ta­men­tos, Arqui­tec­tu­ra Comer­cial e Indus­trial, Inte­rio­ris­mo de Vivien­das, Inte­rio­ris­mo Comer­cial y Ofi­ci­nas, como así tam­bién dise­ño de Mobi­lia­rio y mobi­lia­rio Urbano. Toda esta expe­rien­cia le per­mi­te enca­rar sus dise­ños con una gran ver­sa­ti­li­dad pro­yec­tual.

FB:@arquitectadanielakarduner IG:@danielakardunerarquitectura dkarduner@gmail.com +54 261 6530343

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