His­tó­ri­ca­men­te, han adqui­ri­do dis­tin­tos y nume­ro­sos sig­ni­fi­ca­dos para nues­tra cul­tu­ra. Pero, sin dudas, su uti­li­dad se ha vis­to opa­ca­da por lo que repre­sen­tan para nues­tra ima­gi­na­ción y nues­tros sen­ti­dos; por eso, des­de siem­pre, los huma­nos hemos sen­ti­do cier­ta fas­ci­na­ción por las ven­ta­nas.

Como obje­to, han esta­do car­ga­das siem­pre de un fuer­te sim­bo­lis­mo. En la Edad Media eran el espa­cio por don­de pasa­ba la luz sobre­na­tu­ral. Esa es la razón por la que los ven­ta­na­les de edi­fi­cios sagra­dos se hicie­ron con impre­sio­nan­tes cris­ta­les de colo­res, para ilus­trar la ilu­mi­na­ción de la men­te con el cono­ci­mien­to divino y cómo la gra­cia pene­tra­ba en nues­tro mun­do.

Tam­bién son con­si­de­ra­das sím­bo­lo de la for­ma en que nues­tra con­cien­cia obser­va e inter­pre­ta el mun­do, ya que, fisio­ló­gi­ca­men­te, nos recuer­dan a nues­tro sen­ti­do más pre­cia­do: la vis­ta. La ana­lo­gía es cla­ra: el iris alber­ga una aber­tu­ra por don­de ingre­sa la luz y la ima­gen.

Den­tro de la foto­gra­fía de arqui­tec­tu­ra, repre­sen­tan uno de los pun­tos más atrac­ti­vos por su diver­si­dad de tex­tu­ras y colo­res, por sus cerra­du­ras, sus líneas, las ins­crip­cio­nes que poseen y sus for­mas capri­cho­sas. En esta edi­ción, com­par­ti­mos con los lec­to­res la mues­tra “Oda a las ven­ta­nas”, de la fotó­gra­fa Mila­gros Sán­chez.

Toda ven­ta­na es melan­có­li­ca, en ella laten los anhe­los y ron­dan las des­es­pe­ran­zas. Habrá ven­ta­nas jubi­lo­sas, pero nun­ca en la tar­de”
José María Egu­ren

La mues­tra

Las ven­ta­nas, como ele­men­tos arqui­tec­tó­ni­cos, podrían con­si­de­rar­se los ojos de los edi­fi­cios y, como ellos, siem­pre nos dejan ver des­de aden­tro hacia afue­ra, pero no siem­pre des­de afue­ra hacia aden­tro.

En Men­do­za, un sába­do de oto­ño a la sies­ta, las ven­ta­nas se trans­for­man en un espe­jo de sus habi­tan­tes, en un espe­jo de la ciu­dad que duer­me.

Las tomas se rea­li­za­ron en Mai­pú, Luján, Godoy Cruz, Cha­cras y la 5ta Sec­ción, en barrios pri­va­dos y públi­cos, toman­do como refe­ren­tes casas de dife­ren­tes estra­tos socia­les. Son par­te­ci­tas de nues­tra ciu­dad que trans­mi­ten el mis­mo men­sa­je de quie­tud.

María Mila­gros Sán­chez Azco­na
Arqui­tec­ta egre­sa­da de la Uni­ver­si­dad de Men­do­za, tra­ba­jó en Euro­pa y Esta­dos Uni­dos, don­de ter­mi­nó su Maes­tría. Hoy, afi­cio­na­da a la foto­gra­fía, deci­dió explo­rar un nue­vo desafío y mez­clar sus dos pasio­nes en una dis­ci­pli­na: la foto­gra­fía de arqui­tec­tu­ra.
@ruido_digital

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