Una plaza cubierta de paraguas.

¿Había tan­tos para­guas en la Pla­za de la Vic­to­ria, aho­ra lla­ma­da Pla­za de Mayo? O ¿había para­guas en esta par­te del mun­do en 1810? Para­guas había, pero sólo para los ricos, la mayo­ría de los hom­bres usa­ban capo­tes.

¿Las cintas que se repartieron en la plaza en 1810 fueron celestes y blancas?

Lo cier­to es que en Mayo de 1810 las cin­tas fue­ron pre­su­mi­ble­men­te blan­cas y rojas: con estos colo­res se que­ría sig­ni­fi­car la unión exis­ten­te entre ame­ri­ca­nos y euro­peos. Según otra pos­tu­ra, el color blan­co repre­sen­ta­ba la paz y la roja a la gue­rra: de esta mane­ra, la gen­te ele­gía su opción.

En nombre de la revolución

Muchas fami­lias crio­llas bau­ti­za­ron a sus hijos con nom­bres alu­si­vos a la revo­lu­ción de mayo. Por ejem­plo, un padre lla­mó a su fla­man­te pri­mo­gé­ni­to Pri­mo Patri­cio Libe­ra­to.

¿Nuestro primer presidente fue argentino?

Cor­ne­lio Saa­ve­dra, Pre­si­den­te de la Pri­me­ra Jun­ta de Gobierno de Las Pro­vin­cias Uni­das del Río de la Pla­ta (Que ven­dría a ser nues­tro pri­mer Pre­si­den­te) Nació en Otu­yo Poto­sí, en ese enton­ces Virrei­na­to del Perú, actual­men­te Boli­via. Se podría decir enton­ces que el pri­mer Pre­si­den­te argen­tino era boli­viano.

Buenos modales en el Cabildo Abierto.

A los que no vota­ban con­tra Cis­ne­ros, se les escu­pía, se les mofa­ba, se los insul­ta­ba y chi­fla­ba.

Hipólito Bouchard, la otra cara de los ideales de Mayo.

Era un gran marino, lle­gó a Bue­nos Aires para que­dar­se en 1809. Pron­to comen­zó a sen­tir una pro­fun­da sim­pa­tía por las ideas expre­sa­das por el sec­tor más radi­cal de la Jun­ta, lide­ra­do por Mariano Moreno, y puso sus cono­ci­mien­tos nava­les a dis­po­si­ción de la revo­lu­ción. La his­to­ria de este per­so­na­je y su pro­fun­da cola­bo­ra­ción con la revo­lu­ción argen­ti­na es por demás flo­ri­da. Él fue el pri­mer cor­sa­rio nacio­nal. Sin nada que envi­diar­le a San­do­kan o Jack Aubrey, con haza­ñas como blo­quear comer­cial­men­te a Espa­ña en Amé­ri­ca, derro­tar a los temi­bles pira­tas mala­yos o tomar la cos­ta de cali­for­nia, aun­que no lo creas cali­for­nia fue argen­ti­na por un tiem­po. Éstas y muchas his­to­rias más se entre­la­zan con este héroe poco cono­ci­do naci­do en tiem­pos de revo­lu­ción.
 

Si de todo esto podemos rescatar una enseñanza, te diría que es importante conocer a fondo nuestra historia, pues los pueblos que no la difunden y la olvidan, están condenados a repetir sus errores y desgracias.