La seguridad en la calle es un compromiso que todos debemos asumir. Por eso Dalvian se ha propuesto una meta: hacer de nuestro hogar un ambiente más seguro, y para ello elaboró la campaña “Máxima 40”.

Según la OMS, los acci­den­tes de trán­si­to están entre las prin­ci­pa­les 10 cau­sas de muer­te en el mun­do y en un 40% de los casos, los lími­tes de velo­ci­dad no son res­pe­ta­dos. La segu­ri­dad vial se ha vuel­to un tema de suma impor­tan­cia en todo el mun­do, en el afán de redu­cir el núme­ro de acci­den­tes. A par­tir de los 80 Km/h, cada 15 km/h que aumen­te­mos la mar­cha el ries­go de un impac­to se dupli­ca por una sen­ci­lla razón: el tiem­po de reac­ción. La velo­ci­dad de reac­ción de un ser humano osci­la entre los 0,8 y los 2 segun­dos. Por eso, los exce­sos de velo­ci­dad son la prin­ci­pal cau­sa de los acci­den­tes de trán­si­to: mien­tras mayor es la velo­ci­dad, menor es el tiem­po para manio­brar que posee­mos. Si bien duran­te la juven­tud nues­tro tiem­po de reac­ción es menor, los acci­den­tes de trán­si­to son la segun­da cau­sa de muer­te en el mun­do para jóve­nes de entre 5 y 29 años de edad.

¿Por qué ir más lento?

• Es más segu­ro, tan­to acti­va como pasi­va­men­te.
• Tenés más tiem­po para reac­cio­nar. • Gas­tás menos com­bus­ti­ble.
• Con­ta­mi­nás menos. • Hacés menos rui­do. • Evi­tás mul­tas.
• Dis­fru­tás del camino.

Adecuar la velocidad, ¿cómo viajar seguros?

La can­ti­dad y velo­ci­dad de vehícu­los que cir­cu­lan jun­to a vos será la medi­da para la tuya. Esta regla es váli­da para cir­cu­lar den­tro de la velo­ci­dad per­mi­ti­da y segu­RES­PE­TAR LA MÁXIMA ES RESPETAR LA VIDA MÁX40 25 VIDA SOCIAL Vida Social revistaunico.com ra, nun­ca supe­rar­la. Si ace­le­rás más de la cuen­ta por­que un ansio­so te aco­sa con luces y boci­na­zos, en lugar de un ansio­so al volan­te, habrá dos! Si esto te pasa, hace­te a un lado y deja­lo pasar. Es muy común obser­var en un camino con­ges­tio­na­do la ansie­dad de cier­tas per­so­nas que zig­za­guean o cir­cu­lan por la ban­qui­na deses­pe­ra­dos por avan­zar rápi­do. Esto no es segu­ro para ellos ni para los demás. Otro ele­men­to a tener en cuen­ta son las carac­te­rís­ti­cas del camino, el esta­do del mis­mo obli­ga a dis­mi­nuir la velo­ci­dad en deter­mi­na­das cir­cuns­tan­cias. Por ejem­plo si la super­fi­cie es de ripio, si el camino es estre­cho, con cur­vas, con pen­dien­tes pro­nun­cia­das, sin ban­qui­nas, con mala mar­ca­ción, etc. Ade­más hay que pres­tar aten­ción a las con­di­cio­nes hora­rias y cli­má­ti­cas: duran­te la noche, cuan­do llue­ve, cuan­do hay nie­bla, pol­vo, nie­ve, etc. Dis­mi­nuir la velo­ci­dad aumen­ta el mar­gen para manio­brar, por eso es impor­tan­te res­pe­tar­la.

¿Por qué ir más rápido?

En la actua­li­dad, muchos de los lími­tes de velo­ci­dad que se esta­ble­cie­ron en la déca­da del ´70 siguen vigen­tes; de hecho, uno de los argu­men­tos más usa­dos por los par­ti­da­rios de la velo­ci­dad es el de “El lími­te de 110 Km/h es de la épo­ca del Fiat 600, hoy cual­quier uti­li­ta­rio pasa esa cifra”. Eso es cier­to, pero en todos estos años las leyes físi­cas no han cam­bia­do. Cuan­do cir­cu­lás a 120 Km/h (diez kiló- metros más que lo per­mi­ti­do), tu auto reco­rre 33 metros en un solo segun­do. Cuan­do el cere­bro reci­be una adver­ten­cia de peli­gro, tar­da 3/4 de segun­do en reac­cio­nar como míni­mo. Eso en el caso de un con­duc­tor jóven, des­pe­ja­do, con per­fec­tas con­di­cio­nes psi­co­fí­si­cas y que no ha bebi­do una gota de alcohol, es decir, sig­ni­fi­ca que, en el mejor de los casos, a 120 Km/h el vehícu­lo reco­rre 25 metros sin que el con­duc­tor haga o pue­da hacer nada.

NUESTRA CAMPAÑA: MÁXIMA 40

Esta cam­pa­ña se encuen­tra foca­li­za­da más en nues­tras visi­tas auto­ri­za­das. Somos uno de los pocos barrios que no posee barre­ras para redu­cir la velo­ci­dad, esto mejo­ra mucho la cir­cu­la­ción y la esté­ti­ca de nues­tro hogar. Pero sí con­ta­mos con rada­res que emi­ten foto­mul­tas cuan­do uno sobre­pa­sa el lími­te, las mis­mas lle­gan a las per­so­nas que auto­ri­za­ron el ingre­so. Cuan­do una visi­ta no fre­cuen­te sobre­pa­sa dicho lími­te, tan­to el que visi­ta como el que es visi­ta­do pue­den ser san­cio­na­dos. La razón por la cual se ha fija­do esta máxi­ma es por­que todas las calles son doble mano, por las cua­les los resi­den­tes salen a tro­tar, cir­cu­lan en rollers, en bici, pasean­do a su perro, sin con­tar a los niños que tran­si­tan por estos mis­mos cami­nos y es nues­tro deber cui­dar de su bien­es­tar. Estas per­so­nas son las que nece­si­tan y agra­de­cen que res­pe­te­mos la máxi­ma. Recor­dá que un buen hogar, una bue­na con­vi­ven­cia se logra entre todos, res­pe­tan­do las nor­mas, res­pe­tán­do­nos los unos a los otros, por el bien común.