por Fede­ri­co Lemos/ Arqui­tec­to e inte­rio­ris­ta

En la anti­güe­dad, los arqui­tec­tos for­ma­ban par­te de la éli­te cul­tu­ral de las civi­li­za­cio­nes y en oca­sio­nes tra­ba­ja­ban como con­sul­to­res debi­do a la plu­ra­li­dad de cien­cias y artes que debían domi­nar para ejer­cer su pro­fe­sión. Hoy, lue­go de que la cien­cia y las téc­ni­cas cre­cie­ron y se diver­si­fi­ca­ron de for­ma tal que ori­gi­na­ron y ori­gi­nan cada vez más pro­fe­sio­nes y espe­cia­li­da­des, el arqui­tec­to, siem­pre curio­so e inquie­to, con­ti­núa amplian­do hori­zon­tes don­de desem­pe­ñar su pro­fe­sión.
Tal es el caso de una nue­va ten­den­cia de las últi­mas déca­das, don­de los arqui­tec­tos más reco­no­ci­dos del mun­do lide­ran equi­pos mul­ti­dis­ci­pli­na­rios con el fin de dise­ñar y cons­truir embar­ca­cio­nes de lujo. Por supues­to que no es tarea fácil. ‘Para poder lle­gar a buen puer­to’ -pido dis­cul­pas por el uso iró­ni­co de tal fra­se opor­tu­na- es evi­den­te que tuvie­ron que inte­grar­se y aso­ciar­se a com­pa­ñías navie­ras. Las 2 razo­nes incues­tio­na­bles -me aven­tu­ro a decir- por las cua­les estos pro­fe­sio­na­les reco­no­ci­dos por desa­rro­llar pro­yec­tos de cons­truc­ción edi­li­cia deci­die­ron ‘embar­car­se’ -y vuel­vo a pecar- en dicha tarea, es sin dudas el ape­ti­to por el dise­ño vin­cu­la­do al reco­no­ci­mien­to; y por otro lado, por­que dicha indus­tria no deja de ser una de la más pro­ve­cho­sas, eco­nó- mica­men­te hablan­do. Pero lo más intere­san­te “de esta fusión” es el resul­ta­do que ha pro­vo­ca­do al desa­rro­llo de exqui­si­tas uni­da­des de dise­ño don­de des­ta­can sobre todo la inno­va­ción de las for­mas “ade­lan­ta­das” o “futu­ris­tas”, y que por supues­to, abu­san per­ti­nen­te­men­te de lujos y tec­no­lo­gía. Cabe des­ta­car que la “arqui­tec­tu­ra naval” es una pro­fe­sión inde­pen­dien­te de la otra arqui­tec­tu­ra que más cono­ce­mos, la cual se desem­pe­ña des­de media­dos del siglo XIX y cuya tarea per­te­ne­ce al gre­mio de la inge­nie­ría; aun­que en la actua­li­dad, pue­de ser estu­dia­do, por ejem­plo, a tra­vés de una tec­ni­ca­tu­ra duran­te un cur­sa­do de 2 años apro­xi­ma­da­men­te en la Uni­ver­si­dad Nacio­nal de Quil­mes (des­de el año 2004). Entre los ejem­plos más des­ta­ca­bles de auto­res y pro­duc­tos de embar­ca­cio­nes de lujo encon­tra­mos a la pres­ti­gio­sa -y recien­te­men­te falle­ci­da- Mate­má­ti­ca y Arq. Zaha Hadid, con ‘Uni­que Cir­cle’, y su ‘dise­ño para­mé­tri­co’ que con­sis­te en un con­jun­to de 5 yates de 90 metros que aún no han sido lan­za­dos al mar, con­ce­bi­dos jun­to con el cons­truc­tor de yates ale­mán Blohm & Voss; y el ‘Z-Boat, dise­ña­do en 2012.
z boat
Otro gran ejem­plo y un poco más “anti­guo”, es el caso del ‘Yacht­Plus 40’ (2009) y ‘Alen 68’, dise­ña­dos por ‘ Fos­ter & Part­ners’, fir­ma que enca­be­za Sir Nor­man Fos­ter, reco­no­ci­do y galar­do­na­do arqui­tec­to bri­tá­ni­co que des­ta­ca nota­ble­men­te en arqui­tec­tu­ra públi­ca y pri­va­da alre­de­dor del mun­do, cuya iden­ti­dad es tan mar­ca­da que el navío podría ser uno de sus edi­fi­cios lan­za­dos al agua. Aun­que la lis­ta de ejem­plos podría ser más exten­sa, me gus­ta­ría cerrar con uno de los dise­ños más mini­ma­lis­tas y ele­gan­tes de las últi­mas embar­ca­cio­nes con­ce­bi­das y con­cre­ta­das en el mun­do, es el caso del ‘Wally­po­wer 118’ de 36 metros y de nota­ble velo­ci­dad, dise­ña­do por los arqui­tec­tos del Estu­dio Laz­za­ri­ni Pic­ke­ring y com­ple­ta­do en 2013. Un yate estre­cho y angu­lar, relu­cien­do con un aca­ba­do en pin­tu­ra mono­cro­má­ti­ca que simu­la ser ace­ro en el cas­co y con ven­ta­na­les oscu­re­ci­dos que brin­dan una visión 360º des­de el come­dor de la embar­ca­ción. Lue­go de inves­ti­gar sobre este tema tan apa­sio­nan­te y des­cu­brir tan­tos dise­ños y ele­men­tos bri­llan­tes -des­de el pun­to de vis­ta inno­va­dor- me pre­gun­to: ¿qué más nos depa­ra­rá el futu­ro de esta pro­fe­sión?