Para 2018 el 8% de la energía de las compañías deberá provenir de fuentes limpias y 20% en 2025. Así, ya está en marcha un plan de fondos de inversión, constructoras y proveedores.

Hace poco se lle­vó a cabo en Bue­nos Aires el semi­na­rio inter­na­cio­nal El futu­ro solar, Argen­ti­na 2017. Allí se reunie­ron las poten­cia­les empre­sas inver­so­ras, para eva­luar su par­ti­ci­pa­ción en futu­ros pro­yec­tos y cono­cer el cli­ma de nego­cios, ele­men­tos que debe­rían ace­le­rar la lle­ga­da de inver­sio­nes en este sec­tor rela­cio­na­do con la gene­ra­ción y dis­tri­bu­ción de ener­gía. En el mar­co de la jor­na­da se lle­vó a cabo un diá­lo­go sobre las con­di­cio­nes, opor­tu­ni­da­des e incen­ti­vos en la rea­li­za­ción de pro­yec­tos vin­cu­la­dos con las ener­gías reno­va­bles e inter­cam­biar con empre­sas las posi­bi­li­da­des que ofre­ce cada una de ellas.
Estas ini­cia­ti­vas fue­ron posi­bi­li­ta­das gra­cias al apo­yo del esta­do y la pro­mo­ción de leyes que apun­tan a la sus­ten­ta­bi­li­dad. En lo que va del año, des­de la regla­men­ta­ción de la Ley 27.191, Régi­men de Fomen­to Nacio­nal para el Uso de Fuen­tes Reno­va­bles de Ener­gía des­ti­na­da a la Pro­duc­ción de Ener­gía Eléc­tri­ca, a tra­vés del pro­gra­ma Reno­var 1 (la mis­ma deter­mi­na que para el 2018 el 8% de la ener­gía de las com­pa­ñías debe­rá pro­ve­nir de fuen­tes lim­pias y el 20% en el 2025); nues­tro país ha adju­di­ca­do 59 pro­yec­tos: 22 eóli­cos, 24 sola­res, 2 de bio­ma­sa, 6 de bio­gás y 5 peque­ños pro­yec­tos hidro­eléc­tri­cos. En la rea­li­za­ción de dichos pro­yec­tos par­ti­ci­pan 17 pro­vin­cias gene­ran­do 2.423 MW de nue­va capa­ci­dad y 20.000 nue­vos empleos con una inver­sión pri­va­da de u$s 4000 millo­nes.

Cómo funciona

El Esta­do saca una lici­ta­ción públi­ca para los que quie­ran ven­der ener­gía reno­va­ble y se pre­sen­tan varios intere­sa­dos; lue­go, se fir­ma un con­tra­to y se empie­za con la cons­truc­ción del par­que eóli­co o solar. Enton­ces, la empre­sa que fir­mó ese con­tra­to le dice al fon­do de inver­sión que nece­si­ta el dine­ro para empe­zar a cons­truir y el fon­do apor­ta los recur­sos.
Las empre­sas pue­den adqui­rir ener­gía reno­va­ble de tres mane­ras: una es que­dán­do­se en Cam­me­sa. Otra es ins­ta­lan­do lo nece­sa­rio para pro­du­cir la ener­gía en sus pro­pias plan­tas. Y la ter­ce­ra for­ma es com­pran­do ener­gía a un gene­ra­dor pri­va­do.

Beneficios para el medio ambiente

Más allá del tras­fon­do eco­nó­mi­co, esta ley y los pro­yec­tos que se des­pren­den de ella repre­sen­tan un cam­bio hacia la pos­tu­ra ambien­ta­lis­ta del país, mos­trán­do­se más res­pon­sa­ble hacia nues­tro sue­lo.
La imple­men­ta­ción de estas acti­vi­da­des eco­ami­ga­bles se tra­du­cen en 4 millo­nes de hoga­res que podrían ser total­men­te abas­te­ci­dos con elec­tri­ci­dad pro­vis­tas por fuen­tes reno­va­bles y 5 millo­nes de tone­la­das de CO2 en aho­rro, lo que equi­va­le a eli­mi­nar 2 millo­nes de auto­mó­vi­les de las rutas. Estos avan­ces son muy impor­tan­tes pero fal­ta aún el acce­so a finan­cia­mien­to com­pe­ti­ti­vo don­de el tra­ba­jo con ban­cos públi­cos, pri­va­dos, orga­nis­mos bila­te­ra­les y mul­ti­la­te­ra­les de cré­di­to, el gobierno nacio­nal y de las pro­vin­cias, es esen­cial.
En nues­tro país con­ta­mos con recur­sos natu­ra­les inva­lua­bles: sol, vien­to, agua que son con­di­ción nece­sa­ria para el desa­rro­llo de esta indus­tria. Las pro­vin­cias argen­ti­nas ofre­cen dife­ren­tes meca­nis­mos de pro­mo­ción e incen­ti­vos deri­va­dos de nue­vos mar­cos regu­la­to­rios o polí­ti­cas públi­cas que faci­li­tan la expe­di­ción ágil de trá­mi­tes para la radi­ca­ción de nue­vas empre­sas, has­ta exen­cio­nes impo­si­ti­vas.
La estra­te­gia que debe­mos tener a lar­go pla­zo, es una mayor pre­pon­de­ran­cia de las ener­gías reno­va­bles res­pec­to de la matriz actual. Lo que nos acer­ca tam­bién al com­pro­mi­so asu­mi­do en el Acuer­do de París sobre el cam­bio cli­má­ti­co res­pec­to de redu­cir las emi­sio­nes que pro­du­ce el uso de com­bus­ti­bles fósi­les.
El desafío es gran­de, los temas pen­dien­tes varia­dos, como la imple­men­ta­ción de reglas de con­tra­ta­ción de pri­va­dos con pri­va­dos, cos­tos de inter­me­dia­ción de Cam­me­sa, nue­va ley de ener­gías dis­tri­bui­das, entre otras. El paso futu­ro para un país más res­pon­sa­ble ener­gé­ti­ca­men­te, es la arti­cu­la­ción múl­ti­ple de los dis­tin­tos acto­res orien­ta­dos hacia un mejor des­tino para todos.