Podar ayuda a que los árboles crezcan fuertes, se vean atractivos y bien cuidados. Es importante hacerlo de forma correcta para evitar dañarlo. Te mostraremos cómo podar un árbol para que crezca saludable.

Méto­do para mini­mi­zar el daño
1- Podar en el perío­do de dor­man­cia. Se cau­sa menos estrés al árbol cuan­do se poda a nes de oto­ño o en invierno, ya que se mini­mi­za la pér­di­da de savia.
2- Cor­tar en la par­te infe­rior de la rama. Este cor­te ini­cial no debe atra­ve­sar toda la rama, la razón para hacer­lo es pre­ve­nir que la rama se raje dema­sia­do cer­ca del tron­co del árbol cuan­do esté a pun­to de caer por su pro­pio peso.
3- Cor­tar la rama a varias pul­ga­das de dis­tan­cia del tron­co. El segun­do cor­te va a cer­ce­nar la rama a la altu­ra del pri­mer cor­te. Remo­ver la rama y lo que va a que­dar es un tocón.
4- Rea­li­zar un cor­te pre­ci­so para eli­mi­nar el tocón. Lue­go hacer otro cor­te jus­to don­de ter­mi­na el cue­llo del tron­co, al hacer­lo le dará al árbol la opor­tu­ni­dad de sanar de for­ma rápi­da y salu­da­ble.

Advertencias

No se debe cor­tar la par­te supe­rior de los árbo­les de som­bra. Qui­tar la par­te supe­rior de los árbo­les con­lle­va serias impli­ca­cio­nes: estruc­tu­ra de las ramas, for­ta­le­za y, lo que es más impor­tan­te, la salud del árbol. Tener en cuen­ta la segu­ri­dad al momen­to de podar. Se debe usar cami­sas de man­ga lar­ga, guan­tes pro­tec­to­res y gafas de segu­ri­dad para evi­tar que obje­tos extra­ños las­ti­men los ojos.