El proyecto que se inició en Francia tiene como objetivo adaptar la literatura a la modernidad e incentivarla en los lugares de espera.

Hace ya muchos meses que se hizo reali­dad la ini­cia­ti­va de ins­ta­lar expen­de­do­res de lite­ra­tu­ra en las calles fran­ce­sas. El pro­yec­to de Short Edi­tion, una edi­to­rial fran­ce­sa, tenía como obje­ti­vo adap­tar la lite­ra­tu­ra al mun­do de la actua­li­dad e incen­ti­var los hábi­tos de lec­tu­ra de una for­ma que sea más acor­de a lo que se con­su­me hoy en día.
En mayo de este año se ins­ta­la­ron los pri­me­ros dis­pen­sa­do­res de cuen­tos cor­tos en el Pru­den­tial Cen­ter, en Bos­ton, Esta­dos Uni­dos. Esto per­mi­te que los esta­dou­ni­den­ses pue­dan leer algo mien­tras están hacien­do tiem­po, con solo apre­tar un botón, y así evi­tar caer en el vicio del telé­fono celu­lar. Las his­to­rias son subidas por escri­to­res al sitio web de Short Edi­tion y ele­gi­dos por los lec­to­res que votan sus pre­fe­ri­das. Por el momen­to, los cuen­tos dis­po­ni­bles en Esta­dos Uni­dos son tra­duc­cio­nes del fran­cés, pero la com­pa­ñía está reco­lec­tan­do cuen­tos escri­tos en inglés.

 
Uno de los ele­men­tos más diver­ti­dos del expen­de­dor es que los cuen­tos tocan al azar, entre los miles que la com­pa­ñía selec­cio­nó. Cuan­do hay fechas espe­cia­les, como por ejem­plo el Día de San Valen­tín, Short Edi­tion pre­pa­ra una serie de cuen­tos román­ti­cos para la oca­sión.
La com­bi­na­ción de la his­to­ria lite­ra­ria y la inno­va­ción hicie­ron de Bos­ton la ciu­dad ideal para lan­zar este expen­de­dor de lite­ra­tu­ra. Bos­ton Pro­per­ties, una com­pa­ñía inmo­bi­lia­ria que mane­ja el Pru­den­tial Cen­ter, paga­rá un mon­to men­sual para man­te­ner la máqui­na.

 
En Fran­cia, Short Edi­tion ya ins­ta­ló expen­de­do­res en esta­cio­nes de tren, aero­puer­tos, hos­pi­ta­les, shop­pings; en todos esos luga­res don­de la gen­te se encuen­tra espe­ran­do. El usua­rio debe indi­car cuán­to tiem­po libre tie­ne para leer y la máqui­na impri­me un cuen­to de un lar­go cohe­ren­te con ese tiem­po.