Entrevista a Silvinia Fisigaro, vecina destacada del complejo

¡Hola Sil­vi­na! Con­ta­nos tu expe­rien­cia en Dal­vian, tu tiem­po en el com­ple­jo

Hace casi 3 años que vivi­mos en casa…y cada año ha sido muy dife­ren­te por­que noso­tros  hemos cam­bia­do como fami­lia tam­bién. Con niños peque­ños, la fami­lia muta acom­pa­ñan­do su crecimiento…cambios que han sido enmar­ca­dos por la tran­qui­li­dad de don­de vivi­mos, esa es la “expe­rien­cia Dal­vian”, la segu­ri­dad que promete…se trans­for­ma en aires de tran­qui­li­dad, baja el esta­do de aler­ta y eso invi­ta a dis­fru­tar del día  a día des­de otra pers­pec­ti­va.

Tenés una her­mo­sa fami­lia ¿Cómo está com­pues­ta?

Fede mi com­pa­ñe­ro, mi espo­so o como quie­ras lla­mar­le, ya los títu­los poco impor­tan, a esta altu­ra impor­ta seguir eli­gién­do­se, no? Es la par­te que hace posi­ble que yo me desa­rro­lle de otra mane­ra … Beni­cio de cua­tro años y medio y Gua­da­lu­pe de 3 años, mis peque­ños gran­des maes­tros, ellos me ayu­dan a cul­ti­var la pacien­cia, a recor­dar lo mági­co del jue­go y  me impul­san a mirar­me para mejo­rar.

¿Tenes muchos ami­gos en Dal­vian, has hechos otros?

Lo más valio­so, ten­go a mi ami­ga de la infan­cia, éra­mos veci­nas, vivía­mos en la mis­ma cua­dra y fui­mos ami­gas des­de peque­ñas ella tenía 2 años y yo 3 en otro barrio muy dife­ren­te a este… y hoy vivi­mos en la mis­ma calle y nos com­par­ti­mos como madres, antes jugá­ba­mos con muñe­cos aho­ra son de verdad…inmejorable expe­rien­cia!! Nue­vos  ami­gos he hecho pocos …hay que tra­ba­jar el tema de COMUNIDAD … hoy la fal­ta de tiem­po se ha vuel­to una cons­tan­te en la socie­dad y se le dedi­ca poco a los veci­nos.

¿Vas al club por algu­na acti­vi­dad? ¿Qué pro­pon­drías a par­te de los que hay?

Me encan­ta la vida de club, me crié en uno prác­ti­ca­men­te, es sana y se prac­ti­ca la libertad…mi mamá solo mar­ca­ba la hora de encon­trar­nos en el cama­rín para bañar­nos y regre­sar a casa…lo demás lo ele­gía yo! Y así hice de todo…gimnasia artís­ti­ca, me metía a com­par­tir yoga con ella, de ahí corría a la pile­ta, tenis… amigos…bueno todo lo que se hace en un club, y la ver­dad ese es mi motor para acer­car­los a mis peque­ños a esa expe­rien­cia, aho­ra Beni­cio comen­zó la escue­li­ta de fút­bol y le encan­ta!

La escue­la de verano ha sido boni­ta tam­bién, pero por un tema de eda­des solo la ha vivi­do el más gran­de… este año tene­mos pla­nea­do enviar­los por pri­me­ra vez a ambos, me tie­ne encan­ta­da la idea. Me ha cos­ta­do encon­trar el víncu­lo con el club en lo per­so­nal, a mi pare­cer le fal­ta coor­di­nar acti­vi­da­des artís­ti­cas, como la dan­za, tea­tro,  y  con­so­li­dar las cla­ses de “yoga”,  no con­ta­mos con espa­cios acor­des toda­vía.

¿A qué te dedi­cás hoy a par­te de ser mamá? ¿Sos pro­fe­sio­nal?

¿A par­te de ser mamá? Es difí­cil apar­tar­se de esa tarea …y en eso tra­ba­jo hoy, en inten­tar inte­grar mi for­ma de gene­rar dine­ro con mi rol de mamá. Hace mucho estu­die para decir que soy Licen­cia­da en Comer­cia­li­za­ción  y este año sol­té mi tra­ba­jo de hace 12 años que rea­li­za­ba regis­tran­do mar­cas aje­nas,  para poner­le com­bus­ti­ble a mis pro­yec­tos que solo eran mis hob­bies y así con­ver­tir­los en mi fuen­te de dine­ro, mi mar­ca per­so­nal!

Con­ta­nos tus pro­yec­tos actua­les y los futu­ros

Mi pro­yec­ción actual está en Men­do­za Ver­do­za, es una for­ma de inte­grar el mun­do con el que sue­ño del mun­do actual, de ahí nace­rán mis futu­ros pro­yec­tos, el mejor futu­ro vie­ne  a bus­car­te cuan­do estas dis­fru­tan­do tu pre­sen­te, esa es mi pre­mi­sa.

¿Qué es Men­do­za Ver­do­za, quié­nes las inte­gran, cómo nace esta idea, cuál es su pro­pues­ta?

Nació como una guía para orien­tar,  en vir­tud del cre­ci­mien­to de la demanda…o la ofer­ta de luga­res para abas­te­cer  a los vege­ta­ria­nos y vega­nos, se nece­si­ta­ba orga­ni­zar…  Patri­cia una de mis socias  lo visio­nó y lo con­cre­tó jun­to a su her­ma­na Danie­la, lue­go de la pri­me­ra edi­ción me lla­ma­ron para ser par­te y me encan­tó!!  Hoy esta­mos tra­ba­jan­do en la quin­ta edi­ción, y la nece­si­dad de la guía sigue cre­cien­do, ya no solo para orien­tar como ali­men­tar­se de una  for­ma más natu­ral, sino para direc­cio­nar la  visión a otras  acti­vi­da­des alter­na­ti­vas, que van de la mano.

Lo más enri­que­ce­dor es como tra­ba­ja­mos y des­de don­de lo hace­mos, las reunio­nes gene­ral­men­te son con los niños,  entre mates, telé­fo­nos, pape­les y computadoras…hay auti­tos y muñe­cas, y se inten­ta tomar deci­sio­nes  fle­xi­bi­li­zan­do la pers­pec­ti­va de la comer­cia­li­za­ción tra­di­cio­nal, apos­tan­do al comer­cio jus­to, al inter­cam­bio mas que de dine­ro de posi­bi­li­da­des, a enten­der el VALOR más allá de lo que mar­que el mer­ca­do, una apues­ta a los pro­yec­tos inno­va­do­res, sus­ten­ta­bles y que son par­te del cam­bio del para­dig­ma comer­cial.

Nos ayu­da que está de MODA esta ten­den­cia, y me encan­ta que así sea,  por­que cuan­do se logra tran­si­tar o vivir des­de el tra­ba­jo cons­cien­te, se con­vier­te en un esti­lo de vida, y es alen­ta­dor poder pen­sar que las cosas pue­den cam­biar sin depen­der del polí­ti­co de turno.

Tu rela­ción con lo natu­ral es un prin­ci­pio en tu vida, que le dirías a los veci­nos

Lo natu­ral es el prin­ci­pio de todo, de la vida, de lo que nos ali­men­ta, de lo que nos sos­tie­ne en este pla­ne­ta,   lo que pasa es que nos olvi­da­mos de este deta­lle, nos ale­ja­mos de este tipo de cone­xión por que entra­mos en el rit­mo de una ciu­dad, que no es más que el mis­mo pla­ne­ta pero recu­bier­to de cemen­to, don­de el telé­fono  no deja de sonar, con un reloj más apu­ra­do, enton­ces la rela­ción espa­cio-tiem­po se achi­ca, nos mete­mos en una caja y nos olvi­da­mos los enor­mes  deta­lles de lo natu­ral,  por ejem­plo el de que los toma­tes vie­nen de una plan­ta y que solo son de tem­po­ra­da, por­que nos acos­tum­bra­ron que en la ciu­dad los pode­mos encon­trar todo el año en una gón­do­la.

El barrio ha logra­do espa­cios mara­vi­llo­sos para dis­fru­tar lo natu­ral, des­de una cami­na­ta con aro­ma a rosa en la pri­ma­ve­ra o las noches de verano, o los espec­ta­cu­la­res atar­de­ce­res en el cerro del Cris­to! Y ni te expli­co cami­nar des­cal­za por el Green.

¿Y sobre el arte de medi­ta­ción?

La medi­ta­ción para mi es: MIRARSE, es en don­de sen­tís que solo SOS… es el dis­fru­te del pre­sen­te… don­de la men­te deja de hacer rui­do de todo lo que hice, de lo que no hice, de lo que debe­ría  hacer para maña­na y pue­do escu­char mis deman­das hacia don­de ir para cre­cer, para que cada vez sea más sim­ple y más liviano, es sacar cosi­tas inne­ce­sa­rias que lle­va­mos en la mochi­la y  eso pue­de suce­der de infi­ni­tas for­mas como seres hay…cada uno encuen­tra su rece­ta, algu­nos lo hacen coci­nan­do, otros jugan­do con sus ami­gos al fút­bol, otros cami­nan­do, hacien­do yoga o dis­fru­tan­do del  silen­cio, de una naran­ja o de la músi­ca. La medi­ta­ción se cons­tru­ye,  como cual­quier rela­ción, no es tan fácil como pare­ce MIRARSE…es otro de esos enor­mes deta­lles que la ciu­dad te hace olvi­dar.

¿Qué es bue­na mano para las plan­tas? ¿Qué inten­tás acer­car con estos con­se­jos sabios?

Bue­na Mano para las plan­tas es una de mis medi­ta­cio­nes favo­ri­tas, en mi jar­dín me pue­do mirar, enten­der mis ciclos, res­pe­tar­los, ahí recor­dé que lo natu­ral es el prin­ci­pio de todo, asi nació este pro­yec­to que  poco a poco se fue basan­do en la filo­so­fía de Masa­no­bu Fukuo­ka, este per­so­na­je japo­nés alcan­zó su mejor cali­bre obser­van­do el com­por­ta­mien­to de la natu­ra­le­za,  com­pren­dió su enor­me poder, y fue apli­can­do sus  leyes  que con­si­guió una fin­ca con altos ren­di­mien­tos sin agro­quí­mi­cos, ni poda, y con con­trol de pla­gas natu­ra­les!

Adop­té su méto­do a tra­vés de bolas de barro con semi­llas que tenía para sem­brar,  y hoy en día es mi pasa­tiem­po hacer pre­sen­tes para rega­lar con esta his­to­ria de fon­do. Un rega­lo de vida, enva­sa­do en una boli­ta Fukuo­ka.

Man­te­ner con vida este pro­yec­to me hace seguir apren­dien­do des­de esta filo­so­fía.

¿Qué te gus­ta­ría hacer por los jóve­nes?

Los jóve­nes tie­nen mucho que ense­ñar­nos a noso­tros, pero nos con­fun­die­ron en hacer­nos pen­sar que los que tie­nen más años son los más sabios.  Hay que dar­les espa­cios para desa­rro­llar con­fian­za en sus talen­tos, escu­char­los y acom­pa­ñar­los.

Ellos pue­den mirar­se con mayor faci­li­dad, con las res­pon­sa­bi­li­da­des te vas olvi­dan­do de los deta­lles de lo natu­ral. Las huer­tas serían un lin­do desafío para que no dejen de conec­tar­se con los ciclos natu­ra­les, que no olvi­den que los fru­tos nacen de una plan­ta y no todo el año!  Que apren­dan a cul­ti­var sus ali­men­tos, es la mane­na que nun­ca mue­ran de ham­bre, y sobre todo que vivan el esfuer­zo de lograr lle­var el ali­men­to a casa, sin que entren el jue­go del dine­ro toda­vía, que se entre­nen sana­men­te en su comu­ni­dad en la gene­ra­ción y apre­cia­ción del valor.

Deja­nos algo que te haya con­mo­vi­do de ver­dad, tex­to, fra­se, lo que quie­ras.

Mi fra­se de años, mi man­tra,  la ten­go escri­ta en la ala­ce­na de mi cocina:…” EL CAMBIO QUE QUIERAS VER EN EL MUNDO” es una fra­se que nos dejo GANDHI. Para mi es así…el cam­bio comien­za por uno, des­de uno cam­bia la atmós­fe­ra don­de se vive, cuan­do uno se hace res­pon­sa­ble de sus actos, dejá de cul­par a ter­ce­ros, y para eso es indis­pen­sa­ble y urgen­te comen­zar a MIRARSE.