Su visión es ambiciosa: una civilización que ahorre energía y absorba carbono para combatir el calentamiento global. Conocé la obra de este singular arquitecto.

El nom­bre de esta torre ubi­ca­da en Tai­wán sig­ni ca El Reti­ro de Tao Zhu (hacien­do refe­ren­cia a la leyen­da de Fan Li, un anti­guo minis­tro chino) y esta­rá ter­mi­na­da en sep­tiem­bre de este año, cuan­do el com­ple­jo resi­den­cial se cubra de 23.000 árbo­les y arbus­tos. Este bos­que urbano está for­ma­do por una doble héli­ce de tor­sión de 90 gra­dos de la base a la par­te supe­rior. Vin­cent con esta nue­va obra nos pre­sen­ta un con­cep­to inno­va­dor en eco-cons­truc­ción resi­den­cial sos­te­ni­ble, la cual pre­ten­de limi­tar la hue­lla eco­ló­gi­ca de sus habi­tan­tes cap­tu­ran­do el Co2.
Ade­más el com­ple­jo de 21 pisos está dise­ña­do para que los resi­den­tes reduz­can su con­su­mo de ener­gía. Uti­li­za ilu­mi­na­ción y ven­ti­la­ción natu­ral, tam­bién inclu­ye reci­cla­je de agua de llu­via y pane­les sola­res en la par­te supe­rior.
“Extra­va­gan­tes y futu­ris­tas como pue­den pare­cer, mis dise­ños sólo son un inten­to de abor­dar la ame­na­za real que las ciu­da­des repre­sen­tan para la huma­ni­dad y para nues­tro equi­li­brio ecológico”.-afirma Calle­baut.
El auto­pro­cla­ma­do bio­ar­qui­tec­to ade­más nos cuen­ta que el pro­yec­to es una fusión per­fec­ta de la tec­no­lo­gía y la cul­tu­ra pro­ve­nien­te de occi­den­te y orien­te. Ins­pi­rán­do­se en la estruc­tu­ra del ADN, que es la fuen­te de la vida y el sím­bo­lo de la armo­nía, bus­có de esta for­ma gene­rar un con­cep­to de equi­li­brio final. Pero según él, la prin­ci­pal pre­mi­sa es aban­do­nar la pri­mi­ti­va idea de cons­truir para pro­te­ger al hom­bre de la natu­ra­le­za y recon­ci­liar a los seres huma­nos con sus eco­sis­te­mas natu­ra­les, evo­lu­cio­nan­do de esta for­ma hacia una arqui­tec­tu­ra cul­ti­va­ble, comes­ti­ble y sos­te­ni­ble.
Ade­más, según sus pre­dic­cio­nes, para el 2050 sere­mos 9 millo­nes de seres huma­nos en nues­tro pla­ne­ta y el 80% de la pobla­ción mun­dial vivi­rá en mega­ciu­da­des. Es por eso que es hora de actuar con­tra el cam­bio cli­má­ti­co, inven­tar nue­vos esti­los de vida eco-res­pon­sa­bles e incor­po­rar a la natu­ra­le­za en nues­tras ciu­da­des. “Esto no se tra­ta de una ten­den­cia. Es una nece­si­dad”