Los niños inter­pre­tan su entorno median­te la expe­rien­cia con lo que tie­nen a su alre­de­dor. Ellos dejan ver una autén­ti­ca preo­cu­pa­ción por lo que tie­nen, dis­fru­tan el pre­sen­te con espon­ta­nei­dad y ale­gría. Hay dos ele­men­tos inva­lua­bles e insus­ti­tui­bles: tu tiem­po y pacien­cia. Así es, el mejor rega­lo que pue­de reci­bir un hijo en la vida, es tu pre­sen­cia, tus  ense­ñan­zas, y tu ver­sión del mun­do.

Poseen un sin­gu­lar desa­rro­llo de dife­ren­tes habi­li­da­des, can­tan­do, dibu­jan­do, hablan­do, escri­bien­do, jugan­do, etcé­te­ra. A tra­vés de la prác­ti­ca, los niños logran saber lo que les hace sen­tir mejor y noso­tros, como papás, debe­mos saber reco­no­cer cuan­do nues­tro hijo es bueno en algo para alen­tar­lo a que lo siga prac­ti­can­do. Nos invi­tan a reco­no­cer sus talen­tos, expre­san­do nues­tro amor. Para ellos somos lo más valio­so, si envia­mos men­sa­jes posi­ti­vos y com­pa­si­vos, nues­tros hijos se sen­ti­rán pro­te­gi­dos y cre­ce­rán segu­ros, sanos y feli­ces.

Nada bene­fi­cia más al ser humano que su auto­es­ti­ma”, y es que éste nos per­mi­te sen­tir­nos valio­sos, capa­ces, dig­nos de ser ama­dos, exi­to­sos y feli­ces. Fomen­tar una alta auto­es­ti­ma en nues­tros peque­ños es ayu­dar­les a exten­der las alas con toda segu­ri­dad de que en su vue­lo, fun­cio­na­rán con cer­te­za…. Los deseos de un niño son puros, inocen­tes, sin segun­das inten­cio­nes. Hay que pre­ser­var su ilu­sión y expan­dir su ale­gría, ense­ñan­do con res­pe­to y cari­ño.

¡Feliz día del niño a nuestros residentes más pequeños!

Julio Alber­to Cor­tes
GERENTE GENERAL DALVIAN

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