Fernando Ghellinaza junto a su hija María Pía y su esposa Mariela Zavaroni, nos contaron cómo se vive la llegada de las estas en su cuadra.

Él es afi­cio­na­do al can­to coral en Club Maris­tas; miem­bro del Rotary Club Los cerros, el cual bus­ca poten­ciar las acti­vi­da­des socia­les de la comu­ni­dad en la que vive. Su espo­sa, Marie­la Zava­ro­ni, es abo­ga­da y una exelen­te madre. María pía, el miem­bro más peque­ño de este gran clan (sin con­tar a Cha­cha una sim­pá­ti­ca yorks­hi­re),
prac­ti­ca patín en Dal­vian y espe­ra ansio­sa la tem­po­ra­da de la escue­la de verano; ade­más, cuan­do sea gran­de quie­re ser arqui­tec­ta como su padre. Todos ellos for­man par­te de la comu­ni­dad Dal­vian y pal­pi­tan las vís­pe­ras de navi­dad de una mane­ra muy espe­cial jun­to a los veci­nos de su calle.

Cuéntenos un poco de ustedes: ¿hace cuánto viven en Dalvian?, ¿a qué se dedican?

Hace ocho años que habi­ta­mos acá, lle­ga­mos recién casa­dos al barrio para cons­truir nues­tros sue­ños de fami­lia. Aquí nació nues­tra hija y por mi acti­vi­dad tuve la dicha de com­prar el terreno, pro­yec­tar, cons­truir nues­tra casa y comen­zar a vivir en este espa­cio fami­liar de segu­ri­dad, tran­qui­li­dad y ama­bi­li­dad entre veci­nos. Acá vi mate­ria­li­za­da mi vida pro­fe­sio­nal que se vin­cu­la estre­cha­men­te con este barrio.
Ade­más soy arqui­tec­to, me dedi­co a la par­te de pro­yec­to y cons­truc­ción, bus­ca­mos siem­pre dar un ser­vi­cio com­ple­to y acom­pa­ñar al clien­te en cada eta­pa de su vida fami­liar: con­se­guir el terreno y cons­truir su casa. Por suer­te siem­pre tra­ba­jé de lo mío, creo que es una ben­di­ción que me ha toca­do. Y por otro lado, par­ti­ci­po de la fir­ma Tra­ta­gua que se encar­ga de comer­cia­li­zar ablan­da­do­res y litros de agua para el com­ple­jo resi­den­cial.- comen­ta Fer­nan­do.

Por su parte, Mariela nos cuenta:

Yo soy abo­ga­da de títu­lo, pero en espe­cial me dedi­co al sec­tor de la pro­duc­ción y ase­so­ra­mien­to de segu­ros en gene­ral, de autos, empre­sas y tam­bién del tipo pro­fe­sio­nal como pra­xis médi­ca. Y pese a que tene­mos una vida bas­tan- te agi­ta­da siem­pre nos hace­mos tiem­po y nos orga­ni­za­mos para lle­var nues­tra vida fami­liar; si Fer­nan­do tie­ne Coro o Rotary, yo me que­do en casa o al revés con mis acti­vi­da­des. Ade­más, siem­pre con­ta­mos con la ayu­da incon­di­cio­nal de los abue­los que nos dan una mano cuan­do lo nece­si­ta­mos.

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¿Qué significa la Navidad?

Es el even­to fami­liar por exce­len­cia, es la heren- cia que hemos reci­bi­do y que suma­mos a nues­tra nue­va fami­lia. Más allá de lo litúr­gi­co y lo que se con­me­mo­ra, es un recuer­do muy que­ri­do: mi fami­lia es de San Mar­tín y allí es muy común que se jun­ta­ran allí todos los parien­tes, se ponían los tablo­nes, cada uno lle­va­ba su silla, cor­tá­ba­mos la calle, los chi­cos corrían y se diver­tían. Es una ima­gen que siem­pre con­ser­vo y revi­vo en estas épo­cas.- expli­ca Fer­nan­do.
En ese momen­to se podía sen­tir que los recuer­dos a ora­ban, gene­ran­do una atmós­fe­ra de gran inti­mi­dad y con­fian­za con aque­llas per­so­nas que aca­ba de cono­cer pero ya las sen­tía muy cer­ca­nas.
Es recor­dar el naci­mien­to de jesús que siem­pre está pre­sen­te, es un momen­to de refle­xión y balan­ce, se tra­ta de reto­mar el rum­bo fija­do, es un momen­to de com­par­tir y dar afec­to.- agre­gó Marie­la.

¿Una navidad que recuerdes Mariela?

La pri­me­ra navi­dad que pasa­mos acá. Nos aca­bá­ba­mos de mudar, des­pués de mucho tiem­po de hacer la casa muy a pul­món; como Fer­nan­do más allá de ser arqui­tec­to tam­bién es maes­tro mayor de obra, sabe mucho sobre cons­truir y por eso muchas cosas las hacía­mos noso­tros. Has­ta me acuer­do que cuan­do por­fin nos muda­mos, un vecino que nos había vis­to ir y venir, des­car­gar bol­sas de cemen­to, que­dar­nos has­ta la noche barrien­do o hacien­do arre­glos; nos reci­bió al otro día con fue­gos arti cia­les lite­ral­men­te (entre risas). El tema es que no tenía­mos hela­de­ra, creo que ni el pas­to esta­ba; pero abri­mos por pri­me­ra vez las puer­tas de casa esa Navi­dad y la dis­fru­ta­mos en fami­lia; creo que ese recuer­do es uno de los más fuer­tes que ten­go.

¿Cuándo surgió la idea de festejar navidad con los vecinos?, ¿quién es el encargado de la organización?

En un pri­mer momen­to se dio la gra­ta situa­ción de que cuan­do lle­ga­mos al barrio todos los veci­nos eran matri­mo­nios jóve­nes con hijos y creo que todos que­ría­mos com­par­tir con los nues­tros un lin­do momen­to.
Actual­men­te por razo­nes de orga­ni­za­ción no lo rea­li­za­mos el mis­mo 24 a la noche, pue­de ser días des­pués o antes. Pero la idea ini­cial y que aún man­te­ne­mos es bus­car un lugar común a todos don­de com­par­tir con nues­tros veci­nos de la cua­dra y fes­te­jar una fecha dedi­ca­da a unir­nos como comu­ni­dad.- nos con­ta­ba Fer­nan­do.
A veces se com­pli­ca para orga­ni­zar­nos por­que qui­zá uno esté de via­je o por dis­tin­tas razo­nes. Hace tiem­po me encar­ga­ba yo prin­ci­pal­men­te de la orga­ni­za­ción, ponién­do­le pape­li­tos en las
casas infor­man­do cuan­do lo íba­mos a rea­li­zar pero hoy en día es más libre, siem­pre hay un vecino que empie­za con los pre­pa­ra­ti­vos y pre- gun­ta ¿cuán­do lo hace­mos?, ¿qué vamos a hacer? y nos orga­ni­za­mos de boca en boca, y aho­ra con el Whatsapp es mucho más fácil. Por lo gene­ral es a la canas­ta, saca­mos a la calle mesas, sillas, espu­man­tes, garra­pi­ña­das, has­ta algún in able para los niños y así pasa­mos una noche jun­tos, com­par­tien­do entre veci­nos como la her­mo­sa comu­ni­dad que for­ma­mos todos.
Debe­mos dar las gra­cias al barrio que nos per- mite hacer este des­plie­gue, por­que cor­ta­mos la calle, corre­mos los autos y tan­to de par­te de la admi­nis­tra­ción como de los guar­dias siem­pre hemos teni­do la mejor pre­dis­po­si­ción para que cada año haga­mos esto.- con­clu­ye Marie­la.

¿Un deseo de Navidad?

Ver cre­cer a nues­tra hija en un lugar que tam­bién crez­ca en valo­res, res­pe­to y soli­da­ri­dad
entre los miem­bros de esta sociedad.-fue el anhe­lo expre­sa­do por Marie­la.
Por otro lado, el señor Ghe­lli­na­za nos dijo:
Creo que mis deseos son un poco más humil­des: es pasar una navi­dad con toda la fami­lia, que todos ten­gan salud, tra­ba­jo y paz. En cuan­to a la comu­ni­dad, que siga­mos cre­cien­do y for­ta­le­cien­do lazos.
Y así fue como con­clu­yó nues­tra visi­ta a una exce­len­te fami­lia de Dal­vian como otras tan­tas que habi­tan den­tro el com­ple­jo resi­den­cial.
Por par­te del equi­po de Revis­ta Úni­co y la admi­nis­tra­ción agra­de­ce­mos pro­fun­da­men­te el apor­te rea­li­za­do y la con anza brin­da­da; exten­dien­do nues­tros mejo­res deseos a cada una de las fami­lias que com­pren­den a este barrio y deseán­do­les una muy feliz Navi­dad a todos.