Si tene­mos en cuen­ta que las pre­fe­ren­cias en cuan­to a ali­men­tos se esta­ble­cen a tem­pra­na edad, es impor­tan­te, enton­ces, gene­rar bue­nos hábi­tos de ali­men­ta­ción duran­te la eta­pa prees­co­lar y esco­lar. Esto es alta­men­te bene­fi­cio­so para la salud de los niños, ya que una ade­cua­da nutri­ción des­de los pri­me­ros años de vida pre­vie­ne una serie de enfer­me­da­des futu­ras, como obe­si­dad, dia­be­tes, hiper­ten­sión, hiper­co­les­te­ro­le­mia, car­dio­pa­tías, etc.

¿Cómo empe­za­mos a cam­biar la die­ta de los chi­cos?

Comen­zar el día con un buen desa­yuno es fun­da­men­tal. Los niños ten­drán un mejor ren­di­mien­to esco­lar y físi­co si, antes de empren­der el día, lo hacen con un buen desa­yuno. Lo ideal sería desa­yu­nar en fami­lia, pero no siem­pre se pue­de debi­do a los dis­tin­tos hora­rios de cada miem­bro del gru­po.

El desa­yuno se com­ple­men­ta con la merien­da, que en la mayo­ría de los casos se rea­li­za en el cole­gio; por tal moti­vo, debe ser pla­ni­fi­ca­da correc­ta­men­te, de ser posi­ble por los padres. Nece­sa­ria­men­te debe incluir ali­men­tos sanos y nutri­ti­vos, pero a la vez atrac­ti­vos para el chi­co. Y aquí apa­re­ce el “desafío”.

Un buen plan sema­nal para merien­das inclu­ye un día para lle­var lác­teos, otro para fru­tas, otro día para lle­var cerea­les, un día con algo ela­bo­ra­do en casa, como biz­co­chue­lo o sen­ci­lla­men­te galle­tas con mer­me­la­da y, por supues­to, un día libre para que ellos pue­dan ele­gir su merien­da pre­fe­ri­da.

El desa­yuno se com­ple­men­ta con la merien­da, que debe ser pla­ni­fi­ca­da correc­ta­men­te para incluir ali­men­tos sanos y nutri­ti­vos, pero a la vez  atrac­ti­vos para el chi­co.

Sería ideal pla­ni­fi­car jun­to al niño la merien­da sema­nal para ase­gu­rar­nos que lle­ve algo que a él le gus­te. Ade­más, de esta mane­ra, se invo­lu­cra en la elec­ción y apren­de a ser cons­cien­te de la mis­ma. Esto lo moti­va a comer de mane­ra más salu­da­ble.

En esta sim­ple tarea, con un poco de esfuer­zo y mucho amor, logra­re­mos que nues­tros hijos crez­can sanos y feli­ces. Más aun, recor­de­mos que merien­das sanas equi­va­len a dien­tes sanos.

Lo impor­tan­te es des­mi­ti­fi­car la idea que la merien­da es un “incon­ve­nien­te” que los padres enfren­tan ya que tie­nen que ele­gir entre algo sano y algo que les gus­te a sus hijos. ¡Y he aquí la prue­ba! Estas son algu­nas pro­pues­tas de merien­das sanas y deli­cio­sas. Vale acla­rar que siem­pre deben estar acom­pa­ña­das por agua.

  • Fru­tas fres­cas de esta­ción (pre­fe­ren­te­men­te cor­ta­das y colo­ca­das en un reci­pien­te her­mé­ti­co, ya que de esa for­ma sue­len ser de mejor acep­ta­ción por par­te de los chi­cos)
  • Fru­tas des­hi­dra­ta­das (pasas de uva, durazno, pera)
  • Fru­tos secos (almen­dras, nue­ces, maní sin sal)
  • Semi­llas (de gira­sol, por ejem­plo)
  • Aguas “sabo­ri­za­das” case­ras (por ejem­plo, con jugo de limón y azú­car o edul­co­ran­te)
  • Jugos de fru­tas natu­ra­les
  • Agua de com­po­ta de fru­tas (por ejem­plo, agua de com­po­ta de man­za­nas o de peras)
  • Barri­tas de cerea­les
  • Cerea­les infla­dos (arroz infla­do, “tutu­ca”, “poro­ró”)
  • Copos de cerea­les
  • Galle­tas con bajo tenor gra­so (vai­ni­llas, galle­tas “tipo Maná” sin relleno, bay­bis­cuit)
  • Alfa­jo­res de mai­ce­na, de fru­tas, de miel y, como otra opción (oca­sio­nal­men­te), pue­den ser de cho­co­la­te y dul­ce de leche, pero sim­ples (no tri­ples).
  • Biz­co­chue­lo

Otras opcio­nes, pero que requie­ren frío:

  • Yogur
  • Sánd­wich de jamón coci­do, que­so o ver­du­ra

San­dra R. Rodri­guez
Lic. en nutri­ción (Espe­cia­li­dad en nutri­ción clí­ni­ca). Inte­gran­te de la Red pro­vin­cial de Obe­si­dad, y del Con­se­jo ase­sor de dicha Red. Nutri­cio­nis­ta de Cerro Salud, el cen­tro médi­co de Dal­vian

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