Los días pre­vios al comien­zo de las cla­ses sue­len ser caó­ti­cos para padres y madres. Úti­les, manua­les, uni­for­mes, hora­rios, trans­por­te y demás se vuel­ven temas y preo­cu­pa­cio­nes recu­rren­tes para quie­nes tie­nen hijos en edad esco­lar. Si bien es impo­si­ble cubrir todos los fren­tes, hay cier­tas cues­tio­nes que pue­den pla­ni­fi­car­se de mane­ra anti­ci­pa­da para qui­tar­le estrés —o al menos inten­tar­lo— al ini­cio del ciclo lec­ti­vo.

La salud es lo pri­me­ro

El pun­to de par­ti­da para vol­ver al aula exi­to­sa­men­te es con­tro­lar que los chi­cos se encuen­tren bien de salud. Por lo tan­to, rea­li­zar un che­queo gene­ral resul­ta de gran impor­tan­cia. No deben des­es­ti­mar­se los exá­me­nes ocu­la­res ni fono­au­dio­ló­gi­cos antes de la vuel­ta al cole­gio, ya que podría detec­tar­se algún incon­ve­nien­te en la vis­ta, la audi­ción y/o el habla.

Otro pun­to impor­tan­te es rea­li­zar­les un examen psi­co­pe­da­gó­gi­co para deter­mi­nar si pade­cen tras­tor­nos del apren­di­za­je. Gene­ral­men­te, se recu­rre a esta cla­se de test recién cuan­do se per­ci­be un pro­ble­ma. Sin embar­go, un diag­nós­ti­co tem­prano brin­da la posi­bi­li­dad de con­te­ner mejor al niño tan­to a nivel fami­liar como esco­lar. A su vez, per­mi­te lograr pro­gre­sos más efec­ti­vos.

CONSEJO

Podés con­sul­tar con un nutri­cio­nis­ta cómo armar merien­das y vian­das salu­da­bles para el cole­gio.

Orga­ni­za­ción, divino teso­ro

El ini­cio de cla­ses plan­tea una mul­ti­pli­ci­dad de asun­tos a con­si­de­rar, por lo que la pla­ni­fi­ca­ción se vuel­ve una gran alia­da. El pun­ta­pié para evi­tar olvi­dos y tener una visión cla­ra de todo lo que hay por hacer es un chec­klist lo más deta­lla­do posi­ble. ¿Qué ano­tar? Prin­ci­pal­men­te, las tareas pen­dien­tes, así podés dis­tri­buir­las en tu calen­da­rio para irlas cum­plien­do según tu dis­po­ni­bi­li­dad hora­ria.

No obs­tan­te, tam­bién podés escri­bir todo aque­llo que tenés resuel­to de ante­mano. Por ejem­plo, si el uni­for­me del año pasa­do se encuen­tra en buen esta­do, dejá asen­ta­do que no debés com­prar uno nue­vo. Tomá esto como un incen­ti­vo para cono­cer mejor en qué con­di­cio­nes te enfren­tás al comien­zo del ciclo lec­ti­vo y, por qué no, para ali­viar­te.

¿Qué más escri­bir en tu lis­ta? Fechas, hora­rios y direc­cio­nes impor­tan­tes. Lo más reco­men­da­ble es deta­llar los datos de toda la fami­lia. Incluí tam­bién en tus ano­ta­cio­nes cuán­to tiem­po te toma ir de un lugar al otro. Así, podrás con­tras­tar las obli­ga­cio­nes de todos y pla­ni­fi­car a qué hora salir de casa o el tra­ba­jo para lle­var o bus­car a tus hijos del cole­gio.

En caso de detec­tar incom­pa­ti­bi­li­da­des, podrás orga­ni­zar­te con tiem­po para hacer pool con alguien que viva cer­ca. Otra alter­na­ti­va es con­tra­tar un ser­vi­cio de trans­por­te esco­lar.

Com­pras úti­les

Ya sea al final de las cla­ses o al momen­to de la ins­crip­ción, la mayo­ría de los cole­gios entre­ga una lis­ta con los mate­ria­les que los alum­nos uti­li­za­rán el año entran­te. Antes de lan­zar­se a com­prar­los, es reco­men­da­ble revi­sar qué hay en casa. Cua­der­nos, tije­ras, reglas, saca­pun­tas, blocks de hojas y demás pue­den haber sobre­vi­vi­do a cur­sa­das ante­rio­res. Apro­ve­chá y reuti­li­zá tus sal­dos y reta­zos.

Una for­ma de aho­rrar es con­sul­tar si alguien ofre­ce manua­les usa­dos en bue­nas con­di­cio­nes para adqui­rir los mate­ria­les de estu­dio a un pre­cio menor. Tam­bién podés cui­dar tu dine­ro orga­ni­zán­do­te con otros padres para rea­li­zar com­pras con­jun­tas al por mayor. Podés apro­ve­char la oca­sión para armar­te un stock de úti­les que tie­nen un gran con­su­mo duran­te el año o que sue­len per­der­se.

CONSEJO

Si vas a hacer com­pras onli­ne, recor­dá que tu pedi­do pue­de tar­dar varios días en lle­gar a tu domi­ci­lio.

Vol­ver al rue­do

En épo­ca de vaca­cio­nes, los hora­rios se des­di­bu­jan y la ruti­na esco­lar se va per­dien­do poco a poco. Para evi­tar incon­ve­nien­tes a la hora de levan­tar y acos­tar tem­prano a los chi­cos, lo mejor es vol­ver a tra­ba­jar los hábi­tos. Una for­ma de lograr­lo es man­dar­los a dor­mir y des­per­tar­los cada vez con más anti­ci­pa­ción has­ta lle­gar a las horas idea­les de des­can­so.

Para­le­la­men­te, es con­ve­nien­te que los niños vayan acos­tum­brán­do­se a sus nue­vos hora­rios. Una bue­na idea es que se habi­túen a los momen­tos del día en los que ten­drán sus comi­das. Esto es de espe­cial impor­tan­cia si, ade­más del cole­gio, rea­li­zan otras acti­vi­da­des, por ejem­plo, prac­ti­car un depor­te, tomar cla­ses de inglés o apren­der a tocar algún ins­tru­men­to.

Otro hábi­to a revi­vir es el uso res­trin­gi­do de la tec­no­lo­gía para ir pre­pa­ran­do el terreno para las jor­na­das de estu­dio. Pue­den incen­ti­var­se otras acti­vi­da­des más recrea­ti­vas para los ratos libres, como la lec­tu­ra, el dibu­jo y las manua­li­da­des. Tam­bién pue­den apro­ve­char­se las horas muer­tas para repa­sar de un modo dis­ten­di­do los con­te­ni­dos del año pasa­do.

Una últi­ma reco­men­da­ción es que los chi­cos reto­men el con­tac­to con sus com­pa­ñe­ros. Por eso, es una bue­na idea orga­ni­zar citas de jue­go o algu­na sali­da entre­te­ni­da, como ir al cine.

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