Novias román­ti­cas, clá­si­cas, vin­ta­ge, van­guar­dis­tas, bohe­mias, osa­das… Gua­da­lu­pe del Peral las cono­ce a todas. La dise­ña­do­ra cons­tru­ye su víncu­lo con ellas entre boce­tos, pun­ta­das y reta­zos de tela. Pero no solo se entre­gan a su crea­ti­vi­dad las men­do­ci­nas que pasan por el altar, pues tam­bién lo hacen todas aque­llas muje­res que bus­can ves­tir­se con alguien que com­pren­da su esen­cia.

Siem­pre le lla­mó la aten­ción la moda en todas sus face­tas. Lo que más le atra­pa de ese uni­ver­so es “poder ima­gi­nar algo y lle­var­lo a la con­cre­ción”, con­fe­só. “Ver a alguien feliz por cómo se sien­te con eso que creé para ella es lo mejor que me pue­de pasar. Cuan­do una clien­ta me dice que su ves­ti­do fue tal cual lo soñó, me emo­ciono”, ase­gu­ró.

La feli­ci­dad de sus novias es su prin­ci­pal moti­va­ción para seguir ade­lan­te en una labor que, no por apa­sio­nan­te, está libre de pre­sio­nes. “Es estre­san­te por­que uno tra­ba­ja con un tiem­po lími­te y por­que tra­ba­jar con muje­res no es fácil”, expli­có. A pesar de estas difi­cul­ta­des, Gua­da­lu­pe afir­mó ser una apa­sio­na­da de lo que hace, “de los deta­lles y de la per­fec­ción”. “Eso es lo que creo que me da éxi­to en lo mío”, opi­nó.

El gran reco­no­ci­mien­to que ha gana­do en la esce­na de la moda local se debe a la rela­ción que cons­tru­ye con quie­nes vis­te. “Ten­go mucho fee­ling con mis clien­tas. Las con­si­de­ro ami­gas, ya que el pro­ce­so hace que nos vea­mos per­ma­nen­te­men­te. No solo hace­mos la pren­da, sino que tam­bién las ayu­do en el look gene­ral. Las ase­so­ro en los zapa­tos, el pei­na­do, el maqui­lla­je. En el caso de las novias, has­ta les ense­ñó cómo cami­nar con el ves­ti­do, cómo girar con la cola y dón­de lle­var el ramo. Nada que­da libra­do al azar”, des­cri­bió la dise­ña­do­ra.

Para Gua­da­lu­pe, es tan impor­tan­te el ves­ti­do de una novia que el de una invi­ta­da. “Les dedi­co el mis­mo tiem­po”, ase­gu­ró. “En todos los casos, tra­ba­jo con boce­tos, aná­li­sis del cuer­po y esti­lo de la clien­ta. Esto me per­mi­te bus­car la silue­ta indi­ca­da y los géne­ros apro­pia­dos para ella”, le expli­có a ÚNICO.

Con­sul­ta­da sobre el ori­gen de su pro­ce­so crea­ti­vo, expli­có que el pun­to de par­ti­da de todos sus dise­ños es una toi­le. “Es un boce­to de tela en cru­do que me per­mi­te hacer ajus­tes y correc­cio­nes antes de cor­tar la tela defi­ni­ti­va. Ade­más, le da una visión pre­via a la clien­ta de cómo va a ser la pren­da y de cómo le va a que­dar”, rela­tó.

TENDENCIAS 2020

Actual­men­te, están súper de moda los bri­llos en telas como el pai­llet­te o el lúrex. Tam­bién se encuen­tran en boga los tules total­men­te bor­da­dos en pie­dras, plu­mas o fle­cos. Las apli­ca­cio­nes en tul o enca­je bor­da­do sobre el cuer­po son otros de los must de esta tem­po­ra­da, ya que le dan for­ma a la silue­ta.

ESTILO FASHIONISTA

Si bien a Gua­da­lu­pe le encan­ta la moda, con­si­de­ra que sus pren­das debe­rían poder ves­tir­se siem­pre. ¿Cómo hace para garan­ti­zar la atem­po­ra­li­dad de sus crea­cio­nes? Por un lado, basán­do­se en el esti­lo y el cuer­po de sus clien­tas. Por el otro, adop­tan­do un enfo­que que tras­cien­de las ten­den­cias del momen­to.

Si ten­go que defi­nir mi esti­lo, sería clá­si­co ele­gan­te. Uso las mejo­res telas; la cali­dad es algo que no se pue­de reem­pla­zar. Amo las muse­li­na de seda, el movi­mien­to y las trans­pa­ren­cias suti­les”, des­cri­bió.

INFANCIA HILVANADA

Gua­da­lu­pe comen­zó a tran­si­tar sus pri­me­ros pasos en la moda des­de peque­ña.

De muy chi­qui­ta hacía ropa para mis muñe­cas, para mí y para mis ami­gas”, rela­tó. En sus ini­cios, cor­ta­ba sin mol­de sobre el cuer­po. “Des­pués me rega­la­ron una máqui­na de coser y empe­cé a hacer cur­sos de patro­nes y cos­tu­ra. Siem­pre era la más chi­ca de todas, pero a mí me encan­ta­ba ese mun­do”, comen­tó.

Actual­men­te, hago la par­te de dise­ño, ase­so­ría y cor­te. Tra­ba­jo con unas cos­tu­re­ras mara­vi­llo­sas no solo por sus manos, sino tam­bién por su cora­zón. Acá se pone tra­ba­jo, pero tam­bién mucho amor.

Supon­go que den­tro de muchos años me encon­tra­ré hacien­do lo mis­mo o algo rela­cio­na­do con la crea­ción. ¡No con­ci­bo mi vida sin el dise­ño!”, con­clu­yó.

Gua­da­lu­pe del Peral

Soy dise­ña­do­ra de moda y dise­ña­do­ra indus­trial espe­cia­li­za­da en grá­fi­ca. Di cla­ses en la carre­ra de Indu­men­ta­ria por más de ocho años. En 2019 aban­do­né la docen­cia por­que mis pro­yec­tos per­so­na­les me deman­da­ban cada vez más tiem­po. Des­de aquel enton­ces, me con­cen­tro por com­ple­to en mi ate­lier del barrio Bom­bal, mi segun­da casa.

Lle­gué a Dal­vian cuan­do tenía 3 años. Hoy ten­go 37 y sigo eli­gién­do­lo como mi hogar para vivir con mi espo­so, Julián Sil­va, y mi hijo de 5, Juan Fran­cis­co. Amo vivir rodea­da de natu­ra­le­za. Me gus­ta el silen­cio, es algo que uso cuan­do creo.

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