El vier­nes 10 de mayo se estre­nó la ter­ce­ra tem­po­ra­da de «Easy», la serie que sur­gió en medio del silen­cio mediá­ti­co y que fue ganan­do adep­tos por sus bri­llan­tes, mas sen­ci­llos, diá­lo­gos y una pre­sen­ta­ción coti­dia­na y livia­na de las rela­cio­nes huma­nas. La estruc­tu­ra se ase­me­ja a un con­jun­to de cor­to­me­tra­jes híps­ters, muy del esti­lo de su guio­nis­ta y direc­tor Joe Swan­berg, quien ya había diri­gi­do un capí­tu­lo de «Love» y que es cono­ci­do por rea­li­zar pelí­cu­las de bají­si­mo pre­su­pues­to. El tópi­co que enla­za los epi­so­dios es el amor, en su face­ta apa­ren­te­men­te sen­ci­lla y, simul­tá­nea­men­te, en su pro­fun­da com­ple­ji­dad. Des­de una ópti­ca muy par­ti­cu­lar, cada capí­tu­lo nos pre­sen­ta a dis­tin­tos per­so­na­jes que reapa­re­cen en las tem­po­ra­das siguien­tes; de esta mane­ra pode­mos cono­cer­los más pro­fun­da­men­te y saber cómo sigue su his­to­ria. Des­ti­lan­do lo más alter­na­ti­vo y outsi­der entre sus tra­mas, hay espa­cio para vega­nis­mo, arte con­tem­po­rá­neo, sexua­li­dad, diver­si­dad… Sim­ple­men­te, una serie muy «easy­going».

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