El con­su­mo de taba­co es fac­tor de ries­go para seis de las ocho prin­ci­pa­les cau­sas de muer­te a tra­vés del cán­cer, la enfer­me­dad car­dio­vas­cu­lar y las enfer­me­da­des res­pi­ra­to­rias cró­ni­cas.
Alre­de­dor de 6 millo­nes de muer­tes anua­les se pro­du­cen a nivel mun­dial, sobre todo en paí­ses con menor desa­rro­llo eco­nó­mi­co, y en Argen­ti­na se regis­tran un pro­me­dio de 40.000 muer­tes al año por esta enfer­me­dad.
Si bien 7.000 sus­tan­cias tóxi­cas com­po­nen el humo del taba­co, es impor­tan­te des­ta­car que dejar de fumar pro­du­ce sig­ni­fi­ca­ti­vos bene­fi­cios en for­ma inme­dia­ta y que se redu­cen impor­tan­tes ries­gos de enfer­me­dad y muer­te a los pocos años de dejar­lo. El núme­ro de fuma­do­res que desea dejar es muy alto: 7 de cada 10 pla­nea­ron o esta­ban pen­san­do dejar de fumar.

Desde nuestro equipo de salud es importante:

1- Ave­ri­guar e iden­ti­fi­car, a toda per­so­na que fuma y brin­dar­le el tra­ta­mien­to ade­cua­do, de su adic­ción. Defi­ni­ción de adul­to fuma­dor (CDC): toda per­so­na mayor de 18 años que fumó al menos 100 ciga­rri­llos en su vida y que actual­men­te fuma algu­nos o todos los días. Tam­bién es útil brin­dar infor­ma­ción acer­ca de los bene­fi­cios a cor­to y a lar­go pla­zo de dejar de fumar y dar a cono­cer que exis­ten tra­ta­mien­tos efec­ti­vos.
2- Asis­tir y eva­luar la moti­va­ción para el cam­bio: Las per­so­nas que fuman pue­den pasar por dife­ren­tes eta­pas:
• En la eta­pa de pre­con­tem­pla­ción no per­ci­ben la nece­si­dad de cam­biar su com­por­ta­mien­to: “De algo me ten­go que morir”.
• Las per­so­nas en con­tem­pla­ción eva­lúan la posi­bi­li­dad de hacer un inten­to de dejar en un futu­ro al haber con­si­de­ra­do los pros y con­tras, aun­que exis­te una ambi­va­len­cia que les impi­de pasar inme­dia­ta­men­te a la acción: “Sé que me hace mal pero no es mi momen­to”.
• Las per­so­nas en pre­pa­ra­ción están lis­tas a rea­li­zar un inten­to de dejar en los pró­xi­mos 30 días y están toman­do accio­nes con­cre­tas. Se pue­den sin­te­ti­zar en que está lis­to, para dejar de fumar.
• La fase de acción com­pren­de las estra­te­gias que se uti­li­zan des­de el día que deci­de dejar de fumar (día D) has­ta por lo menos 6 meses des­pués del mis­mo.
• Se con­si­de­ra que aque­llos que deja­ron hace más de 6 meses se hallan en la eta­pa de man­te­ni­mien­to.

Puntos importantes para destacar e informar

1. La natu­ra­le­za adic­ti­va de la nico­ti­na.
2. Exis­ten sín­to­mas de abs­ti­nen­cia.
3. La urgen­cia por fumar cede al cabo de 2 a 3 minu­tos y que la estra­te­gia sus­ti­tu­ti­va (y no tener ciga­rri­llos con­si­go) es cla­ve para atra­ve­sar este momen­to de urgen­cia.
4. Aler­tar que sólo una “pita­da” pue­de impli­car una recaí­da.

Es importante la motivación para nuestros pacientes, destacar y conocer los beneficios de dejar de fumar a niveles de la recuperación de la salud:

• A los 20 minu­tos: Se nor­ma­li­za la pre­sión arte­rial, fre­cuen­cia car­día­ca y tem­pe­ra­tu­ra de las extre­mi­da­des.
• 12 horas: Aumen­to de los nive­les de oxi­ge­na­ción de la san­gre y nor­ma­li­za­ción de los nive­les de monó­xi­do de car­bono.
• 24 horas: Pico de apa­ri­ción de ansie­dad, que debe­rían nor­ma­li­zar­se en dos sema­nas a nive­les pre­vios al cese de fumar.
• 72 horas: Depu­ra­ción del 100% de la nico­ti­na, mejo­ra la fal­ta de aire.
• 10 días: El fuma­dor sufre al menos 3 epi­so­dios de ganas de fumar, que duran menos de 3 min.
• 2 y 4 sema­nas: Des­apa­ri­ción de la ira, ansie­dad, difi­cul­tad para con­cen­trar­se, insom­nio, inquie­tud y depre­sión aso­cia­das a la cesa­ción.
• 2 sem a 3 meses: Dis­mi­nu­ye el ries­go de infar­to de mio­car­dio y mejo­ra la fun­ción pul­mo­nar.
• A 1 año: Dis­mi­nu­ye al 50% el ries­go de infar­to agu­do de mio­car­dio, enfer­me­dad coro­na­ria y ACV.
• 5 a 15 años: El ries­go de ACV es com­pa­ra­ble al de un no fuma­dor.
• A los 10 años: Dis­mi­nu­ción del ries­go de apa­ri­ción de cán­cer de pul­món de entre el 30% y el 50% com­pa­ra­do con­tra quien sigue fuman­do. El ries­go de muer­te por cán­cer de pul­món dis­mi­nu­ye un 50% com­pa­ra­do con un fuma­dor de 20 cig/día. El ries­go de cán­cer de pán­creas dis­mi­nu­ye al de un no fuma­dor, ade­más baja el ries­go de cán­cer de boca, gar­gan­ta y esó­fa­go.
• 15 años: El ries­go de enfer­me­dad coro­na­ria es com­pa­ra­ble al de una per­so­na que nun­ca fumó.
Es impor­tan­te esti­mu­lar y trans­mi­tir­le con­fian­za en la capa­ci­dad de lograr­lo, ya que exis­ten tra­ta­mien­tos efec­ti­vos para dejar de fumar. Millo­nes de per­so­nas como usted ya han deja­do de fumar en todo el mun­do.