AL CALOR DEL INVIERNO

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Estas son algunas ideas infalibles para acompañar a esas suculentas comidas que nos proporciona la llegada de las bajas temperaturas. El termómetro sube con estas increíbles combinaciones.

Comienza el invierno, nos abrigamos por fuera y por dentro, cambiamos nuestra alimentación para que sea más proteica y con comidas más calóricas. Guisos, legumbres, estofados y platos de cuchara es lo que más nos apetece con la llegada de las bajas temperaturas.

Sin faltarle el respeto al chocolate caliente, nada mejor que el vino consumido con mode- ración para dar calor. Además, sus taninos ayudarán a disolver la grasa de la comida tanto en boca como en el proceso digestivo. El maridaje de estos platos altamente calóricos se sigue basando en los conceptos simples del peso y la intensidad de los productos, equipa- rándolos con el cuerpo y el perfume del vino. Acá van unos ejemplos:

CLÁSICOS DE OLLA

Guisos, sopas y muchas otras preparaciones
dan vida a platos llenos de vitalidad y sabor, son simples recetas en su mayoría simples que solo exigen paciencia. En materia de vinos conviene que aporten frescura a cada cucharada del potaje caliente, pueden ser tintos, rosados o blancos.

Primer caso
El mondongo. Plato polémico, le debe su nombre al corte vacuno que encabeza la receta, una de las capas del estómago, cuyo innegable aspecto de toalla tiene pocos seguidores. Pero cuando se tierniza y se une a un buen caldo, con puré de tomate, especias, legumbres y papas, da un cambio radical a su percepción. Bien hecho, se deshace en la boca y demanda, por ejemplo, un Pinot Noir joven y sin madera.

Segundo
Guiso de lentejas. La clave de esta preparación es el sabor que aportan el chorizo colorado y la panceta durante el sofrito de la cebolla. Pero también se pueden reemplazar por un mix de especias y lograr un versión vegetariana a base de legumbres, verduras y vegetales. Cualquiera sea el caso, el vino debe ser sutil, con buen cuerpo pero sin llegar a ser sofocante. Los Malbec sin crianza son perfectos.

SALIDOS DEL HORNO
Si preferís preparar algo sin tener que hacer guardia frente a la hornalla, nada mejor que el horno y vinos de gran cuerpo. Si pensás sorprender a alguien con una comida de invierno probá con una bondiola braseada. Bien hecha, demanda de unas tres horas de horno a temperatura media. Las claves del éxito son tres: sellar la pieza por todas sus caras, ubicarla en un molde con tapa que pueda ir al horno y sumergirla, sin cubrirla del todo, con caldo o vino. Para acompañar se puede pensar en un puré de batatas o verduras asadas. Y en la copa algún Syrah intenso.

Comida y vino están indiscutiblemente ligados, con la llegada del invierno los platos se vuelven más portentosos y suculentos. Es por eso que es necesario saber con qué acompañaremos a nues- tros platillos, consiguiendo el mejor partenaire para los sabores de esta gélida época del año.

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