En la épo­ca esti­val Men­do­ci­na, don­de las tem­pe­ra­tu­ras son altas, la hume­dad baja y las pre­ci­pi­ta­cio­nes son cada vez más esca­sas, coin­ci­dien­do con la mayor acti­vi­dad de cre­ci­mien­to y desa­rro­llo de las plan­tas.
Esto pro­vo­ca un mayor con­su­mo de agua por par­te de nues­tros jar­di­nes.

A la vez tam­bién se hace muy impor­tan­te al aho­rro de agua en el rie­go, ya que fre­cuen­te­men­te rega­mos de for­ma exce­si­va.”

 
En este artícu­lo vamos a expli­car y dar con­se­jos para aho­rrar agua en el rie­go de nues­tros jar­di­nes.
Par­tien­do del enten­der cómo se con­su­me el agua con que rega­mos, apa­re­ce el tér­mino de la eva­po­trans­pi­ra­ción.
 
EVAPOTRANSPIRACIÓN
Es la per­di­da de hume­dad de una super­fi­cie, por eva­po­ra­ción (agua que se des­apro­ve­cha)  jun­to con la per­di­da de agua por trans­pi­ra­ción de la vege­ta­ción (agua uti­li­za­da por la plan­ta).
Hay que evi­tar el escu­rri­mien­to por exce­so de agua. La cau­sa más común del dete­rio­ro de nues­tro jar­dín,  hacién­do­los más pro­pen­sos a enfer­me­da­des (hon­gos, bac­te­rias, etc.) o matán­do­los (per­di­da de nutrien­tes, asfi­xia radi­cu­lar, etc.).
 
Con­se­jos de cómo evi­tar pér­di­das de agua:
 

  • Evi­tar el rie­go en las horas de más calor. En lo expli­ca­do ante­rior­men­te la eva­po­ra­ción con­su­me una gran can­ti­dad de agua. A la vez regan­do de noche el sue­lo retie­ne mayor la hume­dad.
  • Revi­sar el sis­te­ma de rie­go. Repa­rar y lim­piar cañe­rías y fil­tros.
  • Regu­lar el giro y alcan­ce de los difu­so­res, no deben mojar pare­des, pisos o zonas ya rega­das.
  • Regar lo jus­to y nece­sa­rio para cada espe­cie vege­tal, adap­tan­do sis­te­mas de rie­go. El goteo es el que menos eva­po­ra­ción pro­du­ce.
  • Evi­tar la for­ma­ción de char­cos, esto pro­du­ce el lava­do de nutrien­tes, la acu­mu­la­ción de sales y la apa­ri­ción de enfer­me­da­des.
  • Adap­tar el rie­go de acuer­do a la meteo­ro­lo­gía. Revi­sar la hume­dad del sue­lo antes de regar.
  • Si esta­mos pla­ni­fi­can­do nues­tro jar­dín, es con­ve­nien­te bus­car espe­cies de plan­tas que requie­ran poca agua.

 
Cada uno de estos con­se­jos se pue­de lle­var a cabo en la medi­da de nues­tras posi­bi­li­da­des, que al final nos lle­va a un aho­rro con­si­de­ra­ble  de litros de agua, de tiem­po y de dine­ro.