La circulación vehicular por las calles interiores del CONJUNTO RESIDENCIAL DALVIAN, se ajustará a las normas del texto ordenado de la Ley de Tránsito de la Provincia de Mendoza Nº 6082 o, norma que la sustituya.

 
Ade­más,  las nor­mas pre­vis­tas en el pre­sen­te regla­men­to tam­bién se ajus­ta­rán a dicha ley. Los agen­tes de vigi­lan­cia se encuen­tran auto­ri­za­dos a veri­fi­car:
La cir­cu­la­ción a velo­ci­dad mayor de la per­mi­ti­da por el pre­sen­te Regla­men­to para las calles y ave­ni­das del com­ple­jo y aun las meno­res impues­tas para cier­tos sec­to­res y anun­cia­das por car­te­les osten­si­ble­men­te visi­bles.
La con­duc­ción de vehícu­los por meno­res de die­ciocho años  es decir, sin licen­cia de con­duc­tor.
La cir­cu­la­ción de vehícu­los en con­tra­mano o por fue­ra de la ace­ra uti­li­zan­do vere­das, jar­di­nes, espa­cios ver­des, etc.
La cir­cu­la­ción de vehícu­los con esca­pes libres o estruen­do­sos que pro­duz­can rui­dos moles­tos al vecin­da­rio.
El mane­jo de vehícu­los de cual­quier tipo de mane­ra teme­ra­ria o que impor­ten ries­gos para la segu­ri­dad físi­ca de las per­so­nas tran­seún­tes y bie­nes pri­va­dos o comu­nes.
La vio­la­ción de cual­quie­ra de las res­tan­tes dis­po­si­cio­nes que en mate­ria de trán­si­to con­tie­ne este Regla­men­to, inclu­so las rela­ti­vas a los esta­cio­na­mien­tos prohi­bi­dos o anti­rre­gla­men­ta­rios.
Tra­tán­do­se de un barrio cerra­do de trán­si­to res­trin­gi­do y regu­la­do, cuyas calles son uti­li­za­das por los resi­den­tes para cami­na­ta, tro­tes y por meno­res para rea­li­zar jue­gos de espar­ci­mien­to, en con­cor­dan­cia con las leyes en vigen­cia den­tro del eji­do del com­ple­jo los  vehícu­los que cir­cu­len lo harán a una velo­ci­dad que no pue­de exce­der los cua­ren­ta kiló­me­tros (40km) por hora, sin per­jui­cio de velo­ci­da­des meno­res que se esta­blez­can, espe­cial­men­te en deter­mi­na­dos sec­to­res.
En cier­tas y deter­mi­na­das arte­rias, podrá LA ADMINISTRADORA, auto­ri­zar el esta­cio­na­mien­to en un solo cos­ta­do, sea jun­to al cor­dón y para­le­lo al mis­mo o con los roda­dos incli­na­dos has­ta cua­ren­ta y cin­co gra­dos  (45º) res­pec­to de este, siem­pre que no obs­ta­cu­li­cen el libre trán­si­to de la o las manos de cir­cu­la­ción dis­pues­tas para el tra­mo de la calle en ese caso.
En las calles inter­nas del CONJUNTO RESIDENCIAL DALVIAN no podrá esta­cio­nar­se nin­gún tipo de roda­do que por su estruc­tu­ra esté pre­pa­ra­do para sopor­tar más de una tone­la­da de car­ga. Se inclu­yen en la prohi­bi­ción trac­to­res, máqui­nas pesa­das, lan­chas, remol­ques, casi­llas, motor­ho­mes, mini pla­nea­do­res o cual­quier otro tipo de arte­fac­to rodan­te de gran­des dimen­sio­nes que obs­ta­cu­li­ce la cir­cu­la­ción de los vehícu­los auto­ri­za­dos.
Los trans­por­tes de mudan­zas, equi­pa­mien­to domi­ci­lia­rio, ári­dos u otros mate­ria­les, sólo podrán esta­cio­nar­se por el tiem­po nece­sa­rio de car­ga y des­car­ga y en los días de la sema­na y hora­rios esta­ble­ci­dos por LA ADMINISTRADORA.
Como excep­ción extra­or­di­na­ria a lo pre­vis­to en los inci­sos pre­ce­den­tes,  la cir­cu­la­ción de peque­ños bici­clos o cua­dri­ci­clos moto­ri­za­dos, a car­go de con­duc­to­res meno­res de edad y sin licen­cia, podrá rea­li­zar­se don­de LA ADMINISTRADORA lo indi­que y en la medi­da que los pro­ge­ni­to­res o tuto­res lega­les lo auto­ri­cen pre­via­men­te en for­ma expre­sa y por escri­to ante LA ADMINISTRADORA, des­li­gan­do de toda res­pon­sa­bi­li­dad a esta y a los res­tan­tes mora­do­res legí­ti­mos del CONJUNTO RESIDENCIAL DALVIAN.
Todo mora­dor del CONJUNTO RESIDENCIAL DALVIAN tie­ne la obli­ga­ción de infor­mar a LA ADMINISTRADORA todos los datos de iden­ti­fi­ca­ción de sus vehícu­los y los de su gru­po fami­liar a efec­tos de su regis­tra­ción. Asi­mis­mo, es obli­ga­ción de los mora­do­res infor­mar todos los datos de iden­ti­fi­ca­ción de las per­so­nas que los visi­ten, sean visi­tas fre­cuen­tes, pro­vee­do­res o visi­tan­tes espo­rá­di­cos.
Las infrac­cio­nes via­les des­crip­tas en el pre­sen­te Regla­men­to deben enten­der­se come­ti­das en per­jui­cio de todos los mora­do­res del com­ple­jo, des­de que el res­pe­to de ellas, no sólo hace a la segu­ri­dad de las per­so­nas y bie­nes de sus inte­gran­tes, habi­tan­tes, visi­tan­tes y pro­vee­do­res de bie­nes y ser­vi­cios. La reite­ra­ción de infrac­cio­nes de trán­si­to habi­li­ta­rá a LA ADMINISTRADORA  a pro­ce­der al qui­te inme­dia­to del dis­po­si­ti­vo codi­fi­ca­do de aper­tu­ra inte­li­gen­te (T.A.G.) que ten­ga cada uno de los roda­dos en los que se hayan com­pro­ba­do las trans­gre­sio­nes del infrac­tor rein­ci­den­te, debien­do en este caso el pro­pie­ta­rio o usua­rio, a par­tir de esta medi­da,  ingre­sar o egre­sar al com­ple­jo úni­ca­men­te por las barre­ras manua­les que sólo habi­li­tan los agen­tes de segu­ri­dad para el ingre­so de visi­tas.