Ante con­sul­tas de resi­den­tes sobre el cui­da­do del arbo­la­do públi­co espe­cial­men­te por la caí­da de hojas y flo­res ama­ri­llas y de ata­ques de cochi­ni­lla rosa­da a los ejem­pla­res de pimien­to (schi­nus molle L.) Úni­co soli­ci­tó a Ale­jan­dro Taboa­da, res­pon­sa­ble téc­ni­co del Área Ver­de de Coope­ra­ti­va Futu­ro, un infor­me sobre estas inqui­tu­des de los veci­nos.

Cai­da de  hojas y flo­res del pimien­topimientos
El pimien­to o agua­ri­bay es un árbol de aspec­to llo­rón y de hoja peren­ne, lo cual no indi­ca que cam­bie las hojas en for­ma pau­la­ti­na, acen­tuán­do­se este cam­bio a prin­ci­pios de pri­ma­ve­ra has­ta fina­les de verano, este cam­bio de hojas se aso­cia con el ini­cio de la bro­ta­ción y flo­ra­ción (flo­res dimi­nu­tas de color ama­ri­llo). Es a par­tir de mar­zo cuan­do la plan­ta pre­sen­ta su mayor folla­je (desa­rro­llo de la bro­ta­ción).
En los últi­mos años se ha obser­va­do que la caí­da de hojas se rea­li­za de for­ma más inten­si­va o rápi­da que el desa­rro­llo de la bro­ta­ción, esto esta adju­di­ca­do al aumen­to de las tem­pe­ra­tu­ras inver­na­les y a la fal­ta de hume­dad ambien­tal pro­du­ci­da por años de sequía.
Por la varia­bi­li­dad gené­ti­ca que exis­te en el barrio (no son clo­nes), hay ejem­pla­res que son pre­co­ses y otros tar­díos al cam­bio de hoja. Esta sin­to­ma­to­lo­gía de “árbol pela­do”, es una carac­te­rís­ti­ca fisio­ló­gi­ca de la plan­ta y NO corres­pon­de a una infec­ción pro­du­ci­da por pla­gas o enfer­me­da­des.
Cochi­ni­lla rosa­da del pimien­to (cero­plas­tes sp)
Pla­ga prin­ci­pal del pimien­to, de difí­cil con­trol por la capa cero­sa que cubre su cuer­po cuan­do el insec­to es adul­to.
Los momen­tos de apli­ca­ción de insec­ti­ci­das para su con­trol, es cuan­do eclo­sio­nan los hue­vos y las nin­fas (esta­do juve­nil) comien­zan su pro­pa­ga­ción por la plan­ta sin for­mar toda­vía su capa de cera pro­tec­to­ra. Esto es al ini­cio de la pri­ma­ve­ra y media­dos de oto­ño. Como todo insec­to depen­de de las con­di­cio­nes ambien­ta­les y es nece­sa­rio lle­var un moni­to­reo del momen­to opor­tuno para su con­trol. Actual­men­te se esta lle­van­do un tra­ta­mien­to con pro­duc­tos de acción sis­té­mi­ca y de con­tac­to. De bajo impac­to ambien­tal.  Tra­tan­do solo plan­tas infec­ta­das, es una acción cura­ti­va, ya que por la expe­rien­cia las fumi­ga­cio­nes pre­ven­ti­vas eli­mi­nan los con­tro­les natu­ra­les de esta pla­ga, (aves y otros insec­tos que se ali­men­tan de la mis­ma).
Al con­tro­lar plan­tas o focos de infec­ción se lle­va un segui­mien­to mas minu­cio­so del efec­to del insec­ti­ci­da sobre la pla­gas. Por lo expli­ca­do cabe acla­rar que se nece­si­tan más de una fumi­ga­ción para exter­mi­nar­la, corres­pon­dien­te al pró­xi­mo perio­do de pro­pa­ga­ción.  Se de enten­der que la cochi­ni­lla muer­ta no se des­pren­de inme­dia­ta­men­te de la plan­ta, solo lo hace cuan­do se seca, y esto pue­de durar meses.