El Regla­men­to Interno del Con­jun­to Resi­den­cial Dal­vian (Códi­go de con­vi­ven­cia de mora­do­res legí­ti­mos) está des­ti­na­do a res­guar­dar la segu­ri­dad y el bien­es­tar gene­ral de los mis­mos, por tal razón, entre otros aspec­tos, la Admi­nis­tra­ción pro­du­ce a tra­vés de Sar­pol Segu­ri­dad, la per­ma­nen­te y estric­ta vigi­lan­cia den­tro del Com­ple­jo y sus acce­sos res­trin­gi­dos.
Así, dia­ria­men­te se pro­cu­ra res­guar­dar el cum­pli­mien­to de la Ley de Trán­si­to Pro­vin­cial, en la cir­cu­la­ción vehi­cu­lar, el con­trol de per­so­nas extra­ñas al Com­ple­jo, la apli­ca­ción del dere­cho de admi­sión, la veri­fi­ca­ción de meno­res de edad, reunio­nes y rui­dos moles­tos y toda con­duc­ta esti­pu­la­da en el Regla­men­to Interno.
En cada medi­da imple­men­ta­da, el espí­ri­tu que acom­pa­ña a la empre­sa de segu­ri­dad, es actuar pre­ven­ti­va­men­te; cada vez que un vigi­la­dor detie­ne la mar­cha de un con­duc­tor lo hace ins­pi­ra­do en la segu­ri­dad gene­ral de los habi­tan­tes, en espe­cial los niños que aje­nos a todo peli­gro jue­gan y dis­fru­tan de su Barrio, la moles­tia de un con­trol, de una demo­ra tran­si­to­ria, de una reco­men­da­ción bien inten­cio­na­da, debe ser supe­ra­da por la visión de un niño cami­nan­do su Barrio en ple­ni­tud.
El con­trol de per­so­nas, por su par­te tie­ne la misión de veri­fi­car el movi­mien­to de meno­res sin cus­to­dia de un mayor, visi­tas sin acom­pa­ña­mien­to del resi­den­te auto­ri­zan­te, y el correc­to des­pla­za­mien­to de obre­ros y emplea­das al lugar de tra­ba­jo asig­na­do.
Debe enten­der­se que un con­trol no es una medi­da res­tric­ti­va, sino un con­cep­to de segu­ri­dad, que per­mi­te a los seño­res resi­den­tes vivir un esti­lo de vida tal que per­mi­te cami­nar, cir­cu­lar en bici­cle­tas, etcé­te­ra, en horas y luga­res que no es dable en otros sec­to­res de la Socie­dad, fue­ra del Com­ple­jo. Cuan­do se es visi­ta, la pre­sen­cia del vigi­la­dor no debe impor­tu­nar sino trans­for­mar­se en garan­tía de segu­ri­dad y orden.
En gran mayo­ría, los habi­tan­tes del Con­jun­to Resi­den­cial Dal­vian, han apor­ta­do ideas y mani­fes­ta­do su satis­fac­ción ante los ope­ra­ti­vos via­les y de con­trol que suman esfuer­zos a ges­tio­nar segu­ri­dad en el esti­lo de vida Dal­vian.