Todos los que habi­ta­mos Dal­vian cui­da­mos nues­tros espa­cios de uso públi­co para man­te­ner la armo­nía y belle­za de nues­tro hogar común. Por esta razón, se han incor­po­ra­do a lo lar­go de todo el barrio (sobre los bou­le­va­res) ele­men­tos espe­cí­fi­cos para depo­si­tar los desechos orgá­ni­cos de nues­tras mas­co­tas. Estos apa­ra­tos inclu­yen tam­bién un dis­pen­sa­dor de bol­si­tas en su par­te supe­rior.

Nues­tras mas­co­tas cum­plen un rol pro­ta­gó­ni­co en cada fami­lia, en lo afec­ti­vo, psi­co­ló­gi­co, tera­péu­ti­co. En con­si­de­ra­ción por el bien común, debe­mos ser cons­cien­tes de los incon­ve­nien­tes que impli­ca dejar sus desechos en la vía públi­ca o en los espa­cios ver­des. Pen­se­mos en el vecino, con­vi­va­mos en armo­nía y res­pe­to por el otro…

Cui­de­mos nues­tro espa­cio.

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