Cupres­sus sem­per­vi­rens es el pino o cipres más común uti­li­za­do como cie­rre peri­me­tral de casas y jar­di­nes.
Es una plan­ta muy leal cuan­do se la tie­ne en bue­nas con­di­cio­nes fito­sa­ni­ta­rias (libre de pla­gas y enfer­me­da­des) y bien nutri­da. Gene­ral­men­te nos empe­za­mos a preocu- par cuan­do nues­tro cer­co ver­de comien­za a poner­se ama­ri­llo o se empie­za a secar por sec­to­res.
Sus cui­da­dos básicoscercoinfo
La poda: Esta debe ser de for­ma de tra­pe­cio, con el obje­ti­vo de que la iluminación solar lle­gue a las hojas y ramas infe­rio­res e inter­io- res, evi­tan­do el sobre ais­la­mien­to de las mis- mas. Además debe ser de for­ma opor­tu­na en tiem­po y tan­tas veces sea nece­sa­rio.
Pla­gas que pue­den afec­tar­la: Arañuelas y pul­go­nes.
Arañuelas, en sus diver­sas for­mas y colo- res, apa­re­cen prin­ci­pal­men­te cuan­do hay baja hume­dad ambien­tal y días cálidos. Por lo que se debe tener cui­da­do en verano. For­man una telaraña finísima que cubre la a la plan­ta. Esta pla­ga apa­re­ce en diver­sas opor­tu­ni­da­des a lo lar­go del año. Es con­ve­nien­te su curación cuan­do se obser­va y no hacer tra­ta­mien­to pre­ven­ti­vo ya que pro­vo­ca resis­ten­cia. No pro­du­ce la muer­te de la plan­ta si se tra­ta a tiem­po. Las plan­tas ata­ca­das se obser­van de color ver­de ama­rro­na­do a ama­ri­llen­to y con la aparición de rami­tas secas. El con­trol se debe rea­li­zar con pro­duc­tos espe­cí­fi­cos, ya que los amplios usos como la hiper­me­tría pro­du­cen un siner­gis­mo de la mis­ma. Pul­go­nes: Es una pla­ga de difícil observación, por se camu­fla con el color del tallo. Se detec­ta por la secreción azu­ca­ra­da de aspec- to bri­llan­te y pega­jo­so (igual a otros pul­go- nes). Se ali­men­tan de la savia de la plan­ta pro­vo­can­do que se sequen ramas o cons­ti- tuyen­do del vec­tor de otras enfer­me­da­des, prin­ci­pal­men­te hon­gos. Su con­trol pre­ven­ti­vo debe ser impor­tan­te. Se acon­se­ja fumi­gar al ini­cio de la votación en pri­ma­ve­ra, ini­cio de verano, a fina­les de verano y media­do de otoño.
Las enfer­me­da­des fúngicas es la prin­ci­pal cau­sa de muer­te de ramas y plan­ta. Afec­tan- do seria­men­te la estética de nues­tro cer­co. El pulgón es la prin­ci­pal fuen­te de pro­pa­ga- ción natu­ral, lue­go sigue el hom­bre cuan­do poda plan­tas enfer­mas y sanas sin este­ri­li­zar las herra­mien­tas de cor­te. (Se este­ri­li­za sumer­gien­do la herra­mien­ta en agua lavan- dina al 1 % o alcohol.) Se deben rea­li­zar tra­ta­mien­tos pre­ven­ti­vos de igual mane­ra que para el con­trol de pul­go- nes, fumi­gan­do en la mis­ma fecha y ponien­do ambos pro- duc­tos a la vez, insec­ti­ci­da para el con­trol de pul­go­nes y fun­gi­ci­das para el con­trol de hon­gos. Se deben podar las ramas ata­ca­das (secas, con can­cros o heri­das) y que­mar­las. Se debe nutrir la plan­ta por medio de abo­nos y fer­ti­li­zan­tes, no le debe fal­tar el agua.
Abo­nos y fer­ti­li­zan­tes
No es una plan­ta exi­gen­te en cali­dad de sue- lo. Se desa­rro­lla bien con sue­los fran­co are- noso y bien dre­na­do. La aplicación anual de abono y fer­ti­li­zan­te al ini­cio de la pri­ma­ve- ra y fina­les de verano sería sufi­cien­te, pero todo depen­de del sue­lo y tipo de rie­go que posee­mos.