Algu­na vez has reser­va­do una habi­ta­ción de un hotel basán­do­te úni­ca­men­te en su pis­ci­na?
Podrías hacer­lo lue­go de ver estas 14 belle­zas, las cua­les fue­ron selec­cio­na­das en una lis­ta recien­te reco­pi­la­da por TripAdvisor.com.
Estos impre­sio­nan­tes cuer­pos de agua mere­cen una reser­va­ción por sí mis­mos, inde­pen­dien­te­men­te de si se encuen­tran sobre un mar de caos urbano en la cima de un ras­ca­cie­los, si apa­ren­te­men­te se mez­clan con las aguas azul celes­te del océano, o si están rodea­dos por mon­ta­ñas neva­das.
1. Four Sea­sons Shang­hai en Pudong
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Las pis­ci­nas infi­ni­tas no están limi­ta­das a exce­len­tes luga­res en el exte­rior.
El hotel Four Sea­sons Shang­hai Pudong ofre­ce una pis­ci­na infi­ni­ta de 18 metros con gran­des ven­ta­nas en el piso 41 del hotel.
La pis­ci­na inte­rior tie­ne vis­ta a Cen­tury Ave­nue, don­de se encuen­tran tres (pron­to serán cua­tro) de los edi­fi­cios más icó­ni­cos de Chi­na.
Si quie­res pasar algo de tiem­po a solas con la vis­ta, la pis­ci­na pue­de ser exclu­si­va­men­te tuya des­pués de las once de la noche para nadar por tu cuen­ta, o para un gru­po pri­va­do. Es nece­sa­rio reser­var­la por ade­lan­ta­do.
2. The Cam­brian (Adel­bo­den, Sui­za) 
The-Cambrian-Adelboden-Suiza
La pis­ci­na cli­ma­ti­za­da exte­rior del Cam­brian tie­ne vis­ta a mon­ta­ñas escar­pa­das que duran­te todo el año están cubier­tas de nie­ve.
Si una pis­ci­na calien­te en un día de invierno no pare­ce ser lo sufi­cien­te­men­te increí­ble, la bur­bu­jean­te cama para masa­jes ver­da­de­ra­men­te lle­va las cosas a otro nivel.
En el verano, las vis­ta de las mon­ta­ñas y las ver­des coli­nas cer­ca­nas se refle­jan en la pis­ci­na para dar­le un efec­to impre­sio­nan­te.
3. Peri­vo­las (Oia, Gre­cia) 
Perivolas-Grecia
El hotel Peri­vo­las está dise­ña­do para el des­can­so y la rela­ja­ción, en un lugar muy ale­ja­do de la mul­ti­tud que lla­ma la aten­ción al tomar­se sel­fies.
El hotel fue cons­trui­do den­tro de los acan­ti­la­dos cir­cu­la­res; sus jar­di­nes en terra­za con­du­cen a la pis­ci­na infi­ni­ta cur­va ubi­ca­da al bor­de.
Los colo­res del her­mo­so atar­de­cer del mar Egeo se refle­jan en la pis­ci­na, mien­tras las mejo­res vis­tas se apre­cian des­de la ori­lla del acan­ti­la­do cer­cano.
4. The Saro­jin (Khao Lak, Tai­lan­dia)  
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Por supues­to, pue­des hacer un via­je de aven­tu­ras con cham­pa­ña inclui­da y cenar en una isla desier­ta, por cor­te­sía de los “ima­gi­neers” del hotel Saro­jin, quie­nes per­so­na­li­zan estan­cias para los hués­pe­des.
Pero que­rrás hacer tiem­po para la increí­ble pis­ci­na infi­ni­ta de este com­ple­jo en Khao Lak.
Rodea­da de pal­me­ras y con vis­tas a las aguas tur­que­sa del mar de Anda­man, el hotel ofre­ce islas pabe­llo­nes con sus pro­pias tum­bo­nas y techos des­mon­ta­bles.
5. Hotel Hacien­da Na Xame­na (Ibi­za, Espa­ña)  
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Las pis­ci­nas esca­lo­na­das del Hotel Hacien­da en la cima del acan­ti­la­do Na Xame­na ofre­cen un pano­ra­ma espec­ta­cu­lar del Medi­te­rrá­neo.
El cir­cui­to exte­rior de tala­so­te­ra­pia, apo­da­do “Cas­ca­das Sus­pen­di­das”, ofre­ce varias pici­nas cli­ma­ti­za­das de agua sala­da, las cua­les están conec­ta­das por cas­ca­das.
Cada pis­ci­na cuen­ta con cho­rros que te dan masa­je des­de la cabe­za has­ta la plan­ta de los pies, rela­jan los múscu­los y mejo­ran la cir­cu­la­ción.