El super­ven­tas lite­ra­rio, naci­do como un ‘fan­fic­tion’ de la saga ‘Cre­púscu­lo’, devino en fenó­meno pop cul­tu­ral con segui­do­res -se dice que son más segui­do­ras- ata­dos al ero­tis­mo y suje­tos del mer­ca­deo viral. La publi­ca­ción del trái­ler y la fil­tra­ción de dos esce­nas del fil­me aumen­ta­ron la com­bus­tión del fenó­meno entre sus millo­nes de faná­ti­cos y entre quie­nes se deja­ron arras­trar por la ola de expec­ta­ción. Tal expec­ta­ción tam­bién debe su par­te a eso de que no hay mejor publi­ci­dad que la mala publi­ci­dad: acti­vis­tas con­tra la vio­len­cia domés­ti­ca han inten­ta­do boi­co­tear a la pelí­cu­la a tra­vés de las redes socia­les; mien­tras que la pri­me­ra cen­su­ra se dio en Mala­sia, que no con­si­de­ra su con­te­ni­do sexual como natu­ral. Si con el libro, la ven­ta de jugue­tes sexua­les se incre­men­tó, otro tan­to ocu­rrió con el anun­cio del estreno fíl­mi­co. Y es que ‘mar­ke­ting’ ha sido el ape­lli­do de esta saga lite­ra­ria. No solo se tra­ta de la ven­ta de los dere­chos para la pelí­cu­la, sino de una pro­duc­ción dis­co­grá­fi­ca con los temas men­ta­dos en el tex­to -‘Fifty Sha­des of Grey: The Clas­si­cal Album’- y de una colec­ción de ropa muy al esti­lo de los per­so­na­jes y otras pren­das de ‘mer­chan­di­sing’. BDSM (‘bon­da­ge, dis­ci­pli­ne, sado­ma­so­quism’), prác­ti­cas sexua­les con­sen­ti­das pero con­si­de­ra­das fue­ra de la nor­ma, rela­cio­nes y jue­gos de poder den­tro de la pare­ja, el arque­ti­po del prín­ci­pe que encan­di­la con su ilu­sión a la pue­ble­ri­na, la fas­ci­na­ción por el lujo, el roman­ce como nego­cia­ción entran en el uni­ver­so crea­do por E. L. James para ‘50 som­bras de Grey’. Un estu­dio de la Uni­ver­si­dad Esta­tal de Ohio (Colum­bus, EE.UU.) con­clu­yó que esta obra con­tri­bu­ye a per­pe­tuar la vio­len­cia de géne­ro. Mas la fas­ci­na­ción por la his­to­ria y los per­so­na­jes tam­bién ha res­pon­di­do a un ansia por hablar abier­ta­men­te de sexo y de las for­mas de expe­ri­men­tar la mas­cu­li­ni­dad y la femi­ni­dad, aun­que sea en la pro­yec­ción de la fic­ción. De fren­te a la pelí­cu­la, no se espe­ra el hala­go de la crí­ti­ca, pero sí una explo­sión en la taqui­lla para el estreno mun­dial, que coin­ci­de -estra­te­gias del mer­ca­do- con el fin de sema­na de San Valen­tín. En Ecua­dor se la pue­de ver des­de este jue­ves 12 -prees­treno-. La pro­duc­ción de la pelí­cu­la tam­bién dio mate­rial de polé­mi­ca. Tras las sos­pe­chas, las apues­tas y algu­nos cam­bios con res­pec­to al pro­yec­to ini­cial, Dako­ta John­son y Jamie Dor­nan se hicie­ron de los roles de la egre­sa­da uni­ver­si­ta­ria Anas­ta­sia Stee­le y el joven mag­na­te Chris­tian Grey, entre quie­nes se encien­de un roman­ce con altas dosis de atrac­ción sexual con com­po­nen­tes poco con­ven­cio­na­les.