En su ofi­ci­na aún sin ter­mi­nar, res­pon­de a esta entre­vis­ta des­de su moder­na compu­tado­ra. “Tie­ne algo espe­cial tra­ba­jar en un lugar así”, comen­ta con el entu­sias­mo de los empren­de­do­res. “Está —como Ualá— todo por hacer”. Y la fuer­za de esas pala­bras, “todo por hacer”, trans­mi­te ener­gía sufi­cien­te como para cam­biar el mun­do.  Eso es exac­ta­men­te lo que Pier­pao­lo Bar­bie­ri está hacien­do: trans­for­man­do la reali­dad finan­cie­ra de nues­tro país a tra­vés de una apli­ca­ción móvil.

Ualá es tu mun­do finan­cie­ro en una app y una tar­je­ta. Es trans­pa­ren­te y direc­ta. Es lo opues­to a los opa­cos ser­vi­cios finan­cie­ros.

Egre­sa­do de Har­vard y de la Uni­ver­si­dad de Cam­brid­ge, es his­to­ria­dor eco­nó­mi­co, ensa­yis­ta, direc­tor eje­cu­ti­vo de la con­sul­to­ra Greenmantle​ y fun­da­dor de Ualá, la app de finan­zas per­so­na­les que lo puso en el cen­tro del esce­na­rio fin­tech del país y del glo­bo ente­ro, ya que resuel­ve uno de los con­flic­tos de desigual­dad social más evi­den­tes en Argen­ti­na: más del 50% de la pobla­ción no cum­ple los requi­si­tos nece­sa­rios para acce­der a una tar­je­ta de cré­di­to. Según el Glo­bal Fin­dex, sola­men­te el 26,6% de los argen­ti­nos cuen­ta con una. Ualá es un “ban­co vir­tual” que uti­li­za una tar­je­ta de cré­di­to pre­pa­ga, sin car­go de aper­tu­ra, man­te­ni­mien­to o reno­va­ción y cuyo úni­co requi­si­to para ingre­sar es tener un telé­fono celu­lar con sis­te­ma ope­ra­ti­vo Android (ver­sión 4.4 o supe­rior) o iOS (9 o supe­rior) y una cone­xión a inter­net.

¡Increí­ble! Como un ban­co, pero sin cos­tos ni sucur­sa­les físi­cas don­de per­der horas hacien­do colas inter­mi­na­bles. A tra­vés de Ualá es posi­ble hacer com­pras, seguir todos los movi­mien­tos de dine­ro en tiem­po real, con­tro­lar los gas­tos y tener un regis­tro exac­to de los con­su­mos. Se tra­ta de una solu­ción tec­no­ló­gi­ca no con­tro­la­da por ins­ti­tu­cio­nes tra­di­cio­na­les, lo que la con­vier­te en la favo­ri­ta de los meno­res de 30 años que cre­cie­ron con una gran des­con­fian­za en el sis­te­ma ban­ca­rio.

Hoy cuen­ta con más de 200.000 usua­rios —entre los cua­les un 35% no está ban­ca­ri­za­do y un 65% res­tan­te deci­dió renun­ciar al cré­di­to por los car­gos que les cobra­ban— y el pro­me­dio de tar­je­tas emi­ti­das por día es de 1.000. Tal es la pro­me­sa es este pro­yec­to, que uno de sus inver­so­res fue Geor­ge Soros, el millo­na­rio que la revis­ta For­bes desig­nó como una de las per­so­nas más ricas del mun­do.

Aho­ra, conoz­ca­mos más de cer­ca a Pier­pao­lo, el hom­bre que, a pesar de dis­fru­tar su hora dia­ria de run­ning sin cone­xión a inter­net, no apar­ta su men­te ni un segun­do de su inno­va­ción.

En Green­mantle ase­so­ran a los clien­tes en cuan­to a la pers­pec­ti­va his­tó­ri­ca antes de rea­li­zar un nego­cio. ¿Qué tan impor­tan­te es la his­to­ria apli­ca­da a los nego­cios a peque­ña y gran esca­la?

En Green­mantle somos his­to­ria­do­res y cree­mos en lo que lla­ma­mos “his­to­ria apli­ca­da”. Por eso hici­mos la empre­sa. No cree­mos que la his­to­ria se repi­te, eso es un cli­ché; lo que sí es ver­dad es que muchos pro­ce­sos his­tó­ri­cos riman: enten­der otros desa­rro­llos nos ayu­da a pen­sar la reali­dad y actuar en con­se­cuen­cia. Enten­der el Lava Jato de Bra­sil, por ejem­plo, es mucho más fácil enten­dien­do el Mani Puli­te de Ita­lia. Enten­der el cre­ci­mien­to de los pro­ce­sos popu­lis­tas en Euro­pa y Lati­noa­mé­ri­ca a par­tir de 1999 es más expli­ca­ble con el con­tex­to de los 30 en Euro­pa, que de hecho fue mi tra­ba­jo aca­dé­mi­co. Ya decía Bor­ges en su His­to­ria de la Eter­ni­dad que en la eter­ni­dad ya se vivió todo, varias veces. La his­to­ria sir­ve mucho, aun cuan­do no se repi­ta.

¿Cómo apli­ca­ron la his­to­ria en la crea­ción de Ualá?

Ualá nace con una pre­gun­ta sim­ple, que a menu­do son las más difí­ci­les: ¿por qué la inter­me­dia­ción finan­cie­ra ocu­rre en luga­res físi­cos? Es por un con­tex­to polí­ti­co, que tie­ne que ver con el cre­ci­mien­to de las cla­ses medias en la Euro­pa del siglo XIX. Hoy por hoy en Lati­noa­mé­ri­ca en gene­ral, pero espe­cial­men­te en Argen­ti­na, tene­mos una deu­da: más de la mitad del país nun­ca pagó por algo sin efec­ti­vo. El efec­ti­vo es peli­gro­so, es sucio, es inefi­cien­te. La inter­me­dia­ción pue­de venir por otro lado: cree­mos que la revo­lu­ción que encap­su­la Ualá es una don­de el futu­ro de los ser­vi­cios finan­cie­ros no pase por un lugar físi­co. Es más plu­ral y más demo­crá­ti­co —como el pro­ce­so his­tó­ri­co—.

Has decla­ra­do en varias oca­sio­nes: “No que­re­mos ser un ban­co”; enton­ces, ¿cómo defi­ni­rías a Ualá?

Ualá es tu mun­do finan­cie­ro en una app y una tar­je­ta. La tar­je­ta glo­bal Mas­ter­card (la pri­me­ra y úni­ca ver­da­de­ra­men­te gra­tis en el país) te da acce­so a un mun­do de com­pras. Es inter­na­cio­nal, no tie­ne car­gos escon­di­dos y te per­mi­te pagar en todos lados. El res­to pasa por la app —en la cual cada vez podés hacer más—. Y de acá a un año creo que tener un ban­co va a ser una elec­ción, no una nece­si­dad. Noso­tros que­re­mos cons­truir una alter­na­ti­va y des­pués que deci­da el usua­rio. Lo mejor es la com­pe­ten­cia.

Cree­mos que la revo­lu­ción que encap­su­la Ualá es una don­de el futu­ro de los ser­vi­cios finan­cie­ros no pase por un lugar físi­co. Es más plu­ral y más demo­crá­ti­co.

En tu per­fil has pues­to la fra­se que repre­sen­ta los idea­les del Mayo Fran­cés del 68: “Bajo los ado­qui­nes, la pla­ya”. Este movi­mien­to sur­gió como pro­tes­ta a la socie­dad de con­su­mo… ¿qué papel jugó el Pier­pao­lo soña­dor en la crea­ción de una app de ges­tión finan­cie­ra?

El 68 no se tra­tó sim­ple­men­te del recha­zo al capi­ta­lis­mo, esa lec­tu­ra es muy sen­ci­lla. Creo que el 68 fue sobre la gene­ra­ción de la pos­gue­rra cues­tio­nan­do el mun­do here­da­do de sus padres. Cues­tio­na­ron el mate­ria­lis­mo, por supues­to, y tam­bién cues­tio­na­ron las estruc­tu­ras de poder anacró­ni­cas y auto­ri­ta­rias, como estu­dié en mi tra­ba­jo aca­dé­mi­co sobre la Gue­rra Civil Espa­ño­la y el régi­men fran­quis­ta que la suce­dió. Esa fra­se en par­ti­cu­lar creo que, ade­más, tras­cien­de las ideas de esos días febri­les en París: habla tam­bién de inno­va­ción. Nos dice que más allá de lo here­da­do, de los ado­qui­nes, pode­mos crear otra cosa. Ualá ayu­da a sus usua­rios a mane­jar sus gas­tos, a aco­mo­dar­se, a aho­rrar mejor. Es trans­pa­ren­te y direc­ta. Es lo opues­to a los opa­cos ser­vi­cios finan­cie­ros. En ese sen­ti­do, no me daría mie­do expli­cár­se­la a los del 68. Creo que nos apo­ya­rían.

Has men­cio­na­do que espe­rás que la app per­mi­ta, en un futu­ro, “rea­li­zar inver­sio­nes, soli­ci­tar una tar­je­ta de cré­di­to o pedir un prés­ta­mo per­so­nal a tasas más com­pe­ti­ti­vas que las de la ban­ca pri­va­da”. ¿Cómo pla­nean lograr­lo?

La tar­je­ta pre­pa­ga Mas­ter­card que emi­ti­mos habi­li­ta un mun­do de pagos, pero esto es solo el prin­ci­pio. Creo que ya tene­mos uno de los mejo­res pro­duc­tos del mer­ca­do —por eso el uso y por eso el cre­ci­mien­to— pero lo mejor toda­vía está por venir.

¿Qué podés hacer con Ualá?
· Trans­fe­rir tu dine­ro o pedir una trans­fe­ren­cia a otros usua­rios de for­ma ins­tan­tá­nea, gra­tis y segu­ra
· Ana­li­zar tus gas­tos
· Hacer reti­ros de efec­ti­vo gra­tis
· Rea­li­zar tran­sac­cio­nes inter­na­cio­na­les sin extras
· Con­sul­tar por chat

Ade­más de eso, ¿en qué otro aspec­to espe­ra inno­var Ualá?

Espe­re­mos inno­var en la mane­ra en que cons­trui­mos la empre­sa. Es plu­ral y abier­ta como pocas. Por eso nos enor­gu­lle­ce la can­ti­dad de gen­te que se quie­re sumar, que quie­re cola­bo­rar. Esta­mos cer­ca de ser 50% una empre­sa feme­ni­na, y el equi­po senior ya lo es. Eso es un dife­ren­cial en Argen­ti­na y espe­cial­men­te en tec­no­lo­gía. Fal­ta mucho, pero allá vamos. Tam­bién es dis­tin­ta la mane­ra en que fui­mos a bus­car a los mejo­res inver­so­res del mun­do. No nos dio mie­do, el desafío nos ins­pi­ra.

¿Cuál ha sido el impac­to de Ualá en Argen­ti­na has­ta aho­ra?

Ha sido gran­de. Esta­mos emi­tien­do más tar­je­tas de lo que soña­mos; ni siquie­ra nues­tros inver­so­res lo pen­sa­ban… Y esto recién empie­za. El impac­to que más dis­fru­to es el que vemos en las redes socia­les, cuan­do la gen­te expre­sa que ama Ualá y que la reco­mien­da. Tene­mos una tasa de acti­va­ción que inclu­so nues­tros part­ners no cre­ye­ron posi­ble. Nos enor­gu­lle­ce. ¡Y cada vez se usa más!

¿Por qué Mas­ter­card y no Visa, por ejem­plo?

En Mas­ter­card encon­tra­mos un gran part­ner, que cree en la inclu­sión finan­cie­ra. Es un pla­cer tra­ba­jar con ellos y dise­ñar el futu­ro jun­tos. Ade­más la adqui­ren­cia en Argen­ti­na está cam­bian­do posi­ti­va­men­te para que haya más com­pe­ten­cia. Eso impli­ca un mejor pro­duc­to para los usua­rios; ellos y ellas son los que eli­gen des­pués.

¿Por qué no hacen publi­ci­dad?

Ya lo decía Ste­ve Jobs, lo que gana es el mejor pro­duc­to. Nues­tra mejor publi­ci­dad son nues­tros usua­rios. Y hacer un pro­duc­to tan bueno que ellos mis­mos sien­tan el impul­so de com­par­tir­lo. Por los efec­tos de ampli­fi­ca­ción, cuan­ta más gen­te ten­ga Ualá, mejor es el pro­duc­to.

Decla­ras­te en una entre­vis­ta: “Los ban­cos cobran por­que no hay nadie que no cobre”. ¿Por qué creés que nadie había hecho algo así antes?

Por­que los cos­tos fijos de pro­veer ser­vi­cios finan­cie­ros son altos. Se nece­si­ta mucho tra­ba­jo regu­la­to­rio y mucha inver­sión. Y eso tie­ne sen­ti­do, ya que uno tie­ne que pro­te­ger siem­pre el dine­ro de la gen­te. El pri­mer dife­ren­cial de Ualá es el uso de la tec­no­lo­gía para redu­cir el cos­to de pro­veer ser­vi­cios finan­cie­ros mien­tras cum­pli­mos con toda la nor­ma­ti­va vigen­te.

Con tan solo 31 años, has lle­ga­do muy lejos en lo tuyo; nues­tros lec­to­res quie­ren saber: ¿cuál es la cla­ve del éxi­to?

La cla­ve del éxi­to no la sé. Si la supie­ra… Pero lo que sí sé es que es esen­cial amar lo que uno hace. Sola­men­te así se pue­den poner las horas nece­sa­rias, que son mucho más de las que uno ima­gi­na, para lograr éxi­to. El que diga que hay ata­jos mien­te. Y hay que rodear­se de gen­te que com­par­ta tus sue­ños o que al menos los entien­da. La vida es dema­sia­do cor­ta para cual­quier otra cosa.

¿Creés que haber estu­dia­do en el exte­rior te dio más chan­ces para desa­rro­llar­te pro­fe­sio­nal­men­te?

Siem­pre me habla­ban de “fuga de cere­bros” cuan­do me fui a estu­diar afue­ra. No lo creo. Acá estoy de vuel­ta, en casa. Así que es más un entre­na­mien­to de cere­bros que una fuga. La edu­ca­ción de artes libe­ra­les, espe­cial­men­te en los Esta­dos Uni­dos, es genial. Tuve mucha suer­te de tener una beca para ir ahí y apren­der, y des­pués hacer mis estu­dios de pos­gra­dos en el Reino Uni­do. No lo cam­bia­ría.

¿Qué opi­nás sobre nues­tra situa­ción eco­nó­mi­ca actual?

Creo que Argen­ti­na está en un pro­ce­so de trans­for­ma­ción pro­fun­do. Eso va mucho más allá de un buen gobierno o uno malo. Los peo­res días de divi­sio­nes están detrás nues­tro y creo que es posi­ble con­sen­suar un futu­ro mejor para todos, con menos frag­men­ta­ción y menos erro­res. Tene­mos gran­des opor­tu­ni­da­des en ener­gía, en tec­no­lo­gía, en manu­fac­tu­ras efi­cien­tes. El capi­tal humano argen­tino es el mejor. El con­tex­to inter­na­cio­nal no es fácil para mer­ca­dos emer­gen­tes, pero tan­tas veces se min­tió cul­pan­do a “los fac­to­res exter­nos” que aho­ra, como el lobo en la his­to­ria de chi­cos, es difí­cil creer. En fin, no podría ser más opti­mis­ta sobre el futu­ro de Argen­ti­na. Espe­ro que Ualá pue­da con­tri­buir su grano de are­na a eso.

¿Cómo ima­gi­nás la ins­ti­tu­ción ban­ca­ria en el futu­ro, como Ualá o ima­gi­nás algo dis­tin­to?

El futu­ro que ima­gi­na­mos es Ualá. Qui­zás nos va bien, qui­zás no. Pero si no somos noso­tros, serán los que ven­gan des­pués. Esta revo­lu­ción recién comien­za y nos enor­gu­lle­ce ser par­te de ella.

Nos tie­nen que venir a visi­tar. Estu­vi­mos pen­san­do mucho cómo dise­ñar un lugar don­de la gen­te ame tra­ba­jar tan­to como ama­mos el pro­duc­to que crea­mos”, con­clu­ye Pier­pao­lo. Y lue­go de una ama­ble invi­ta­ción a las ofi­ci­nas de Ualá en Bue­nos Aires, cerra­mos la intere­san­tí­si­ma char­la con uno de los jóve­nes más influ­yen­tes del mun­do de las finan­zas en Argen­ti­na.

Te deja­mos un ins­truc­ti­vo para sumar­te a Ualá:

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