¿Con­tá­nos tus  comien­zos?

Comen­cé en el Andino Tenis Club a los 12 años, por un gru­po de ami­gas del Barrio que me inci­ta­ron a que prac­ti­ca­ra hoc­key. Comen­cé en la escue­li­ta del club y fue algo que me apa­sio­nó des­de el pri­mer momen­to. Tuve la suer­te de tener gran­des ami­gas y gran­des entre­na­do­res que fue­ron las que me for­ma­ron en el depor­te e hicie­ron que hoy sea la juga­do­ra y depor­tis­ta que soy. Cuan­do esta­ba en quin­ta divi­sión me lla­ma­ron para el selec­cio­na­do sub 21 para entre­nar con vis­tas al pan­ame­ri­cano junior y para el mun­dial de la mis­ma cate­go­ría pero en nin­guno de los dos tor­neo que­de.  Esto fue en el año 1996 y 1997.

¿Qué es ser una juga­do­ra pro­fe­sio­nal?

Es un tra­ba­jo. Entre­na­mos todos los días varias horas para pre­pa­rar­nos para enfren­tar los dife­ren­tes tor­neos en los cua­les par­ti­ci­pa­mos. Ser pro­fe­sio­nal impli­ca ser res­pon­sa­ble en el cui­da­do de nues­tro cuer­po tan­to físi­co como men­tal y el papel de la ali­men­ta­ción jue­ga un rol fun­da­men­tal en nues­tra vida. Es muy sacri­fi­ca­do por­que deja­mos de lado muchas cosas por el selec­cio­na­do como fami­lias, ami­gos, novios y demás; y tra­ta­mos de poder lle­var una carre­ra uni­ver­si­ta­ria, por­que somos con­sien­tes que des­pués del depor­te nues­tras vidas tie­nen que con­ti­nuar. En mi caso me reci­bí de Licen­cia­da en Sis­te­mas de Infor­ma­ción, aún adeu­do la tesis pero ni bien pue­da la con­clu­yo. Y muchas veces como en mi caso tene­mos que dejar nues­tro lugar de ori­gen y a veces se hace duro y tedio­so, pero nun­ca olvi­do por­que hago lo que hago, bus­co y encuen­tro todos los días que me apa­sio­na este depor­te y lo eli­jo día a día.

¿Qué te moti­vó a empe­zar a jugar al hochey?

El gru­po de ami­gas, que aun­que hoy esta­mos en dife­ren­tes ciu­da­des y la vida nos ha dis­tan­cia­do, segui­mos en con­tac­to por­que en el hoc­key encon­tra­mos lo que que­ría­mos. For­ma­mos un lin­do equi­po de ami­gas que lo úni­co que nos gus­ta­ba era estar den­tro del cam­po de jue­go. Y lo otro que me apa­siono fue que todo era com­par­ti­do tan­to los triun­fos como las derro­tas y todo se hacia mas fácil.

¿Qué fue lo que más te gus­tó?

Poder via­jar por el mun­do y cono­cer dife­ren­tes cul­tu­ras y ciu­da­des. Creo que eso me ayu­do mucho a cre­cer y a for­mar­me como per­so­na. Gra­cias al Hoc­key ten­go amis­ta­des en todos lados.

¿Cómo con­ti­nuó esta gran elec­ción? 

Has­ta aho­ra siem­pre me qui­se poner un Has­ta acá Lle­go!!! pero siem­pre vol­ví a ele­gir lo que hago cuan­do pen­sé que ya no tenía más nada para dar, me vol­vie­ron a con­vo­car al selec­cio­na­do con 30 años y pen­sé que ya no podía más y,  por el con­tra­rio, cre­cí un mon­tón en mi jue­go y como per­so­na. Por eso nun­ca digo has­ta acá lle­go. Cuan­do no este más den­tro de una can­cha segu­ra­men­te esta­ré hacien­do algo rela­cio­na­do con el depor­te que amo por­que me dio todo y de algu­na mane­ra ten­go que devol­ver lo que me dio.

¿Cuál fue tu logro depor­ti­vo más impor­tan­te?

Creo que fue haber obte­ni­do la meda­lla de oro en el mun­dial de Rosa­rio 2010, todo fue per­fec­to des­de el pri­mer minu­to del tor­neo, la gen­te, el himno en la can­cha, todo fue mági­co y lo mejor fue poder dis­fru­tar­lo con mi fami­lia y ami­gos.

¿Qué es lo que más has dis­fru­ta­do  de tu espe­cia­li­dad?

Poder cre­cer como juga­do­ra y per­so­na. Cada pelo­ta que dispu­to en la can­cha des­pués lo tras­la­do a mi vida y tie­ne mucha simi­li­tud, soy una per­so­na que jamás bajo los bra­zos y peleo has­ta el últi­mo minu­to, no acep­to un “no pue­do” o “no podés hacer­lo”. Creo que siem­pre pode­mos lograr lo que nos pro­po­ne­mos si real­men­te esta­mos con­ven­ci­dos de que es lo correc­to y lo hace­mos con res­pon­sa­bi­li­dad y sobre­to­do con amor. Si se nos cie­rra una puer­ta segu­ro que una ven­ta­na esta­rá abier­ta.

¿Cuá­les fue­ron tus obje­ti­vos depor­ti­vos?

Me fui ponien­do obje­ti­vos a cor­to o mediano pla­zo en la mayor par­te de mi carre­ra depor­ti­va. y tra­te de lle­var­los a cabo, algu­nos no los pude cum­plir pero otros me tra­je­ron gran­des emo­cio­nes y gra­ti­fi­ca­ción. Por ejem­plo siem­pre qui­se jugar un mun­dial y muchas veces me vi fue­ra del plan­tel y me lle­go la opor­tu­ni­dad en el 2010 con 31 años, lo soñé y se hizo reali­dad, lo impor­tan­te es que nun­ca deje de pelear por lo que que­ría.

¿Qué par­te del entre­na­mien­to dis­fru­tás más y que par­te menos?

Dis­fru­to mucho estar den­tro de una can­cha prac­ti­can­do o mejo­ran­do mi téc­ni­ca, pero lo que mas me gus­ta son los jue­gos. Y obvio que lo que menos me gus­ta es el físi­co jaja­ja.

¿Gran­des recuer­dos?

El abra­zo con mis com­pa­ñe­ras en el mun­dial del 2010 y en la semi­fi­nal de los JJOO de Lon­dres 2012. Son momen­tos que no se me olvi­da­rán nun­ca.

Se habla mucho de la mís­ti­ca de Las Leo­nas. ¿Cómo se expli­ca esa vigen­cia?

Se trans­mi­te de gene­ra­ción a gene­ra­ción, es algo que va de la mano con los entre­na­mien­tos y que se ense­ña con el ejem­plo de las más gran­des. Creo que es algo que una vez que tenés pues­ta la cami­se­ta Argen­ti­na no podés dejar de correr o dar todo por tu com­pa­ñe­ra y por tu país.

¿El tra­ba­jo en equi­po es esen­cial? ¿Cómo se logra?

Si, para mi es el éxi­to o fra­ca­so de cual­quier tra­ba­jo. Si vos tenés un gru­po de gen­te crack que todo lo hace bien y que son muy habi­li­do­sos pero no exis­te comu­nión, comu­ni­ca­ción, humil­dad y com­pa­ñe­ris­mo te pue­do ase­gu­rar que no se va a ganar nada. Todo lo con­tra­rio pasa si el gru­po es uni­do y hablan todos el mis­mo idio­ma, des­de el cuer­po téc­ni­co has­ta las juga­do­ras y todos sabe­mos que si mi com­pa­ñe­ra es exi­to­sa en lo que hace, segu­ra­men­te hará que mi tra­ba­jo sea mas fácil y ten­ga éxi­to tam­bién.

¿Qué pen­sa­bas antes de una com­pe­ten­cia?

Se te pasan muchas cosas por la cabe­za como pen­sar como esta­rán pre­pa­ra­dos los riva­les, si real­men­te estoy al 100% físi­ca y men­tal­men­te. Pien­so en como se va a ir desa­rro­llan­do el tor­neo. siem­pre antes de un tor­neo hay mucha ansie­dad y muchas ganas de que todo comien­ce para des­car­gar ener­gías jaja­ja. Es adre­na­li­na que te impul­sa a seguir por mas.

¿Qué cosas te moti­va­ban a seguir entre­nan­do?

Me moti­van mis com­pa­ñe­ras, el seguir cre­cien­do como juga­do­ra y el poder lograr peque­ñas metas que me voy ponien­do, y el cum­plir­las me hacen que quie­ra ir por más.

Que te dió este depor­te?

Me dio mucho: amis­ta­des, expe­rien­cias de vida, el poder via­jar. Todo lo que hice lo vol­ve­ría hacer y no me arre­pien­to de haber­lo ele­gi­do.

¿Qué men­sa­je deja­rías a nues­tras futu­ras alum­nas sobre este mara­vi­llo­so depor­te?

Que bus­quen en el depor­te ami­gas, que apren­dan de sus pares y de sus entre­na­do­res,  y que lo que hagan lo hagan con Amor y dedi­ca­ción. Por más que cues­te cuan­do logra­mos lo que que­re­mos, se dis­fru­ta el doble si es con ami­gos y con gen­te que que­re­mos de ver­dad.

¿Todas pue­den ser una leo­na?

Cla­ro que si hay que soñar­lo y nun­ca dejar de hacer­lo que si uno quie­re de ver­dad y se com­pro­me­te a ser dife­ren­te y dejar todo por el depor­te, algún día pue­de lle­gar ese momen­to.