PASIÓN POR EL ARTE – Entrevista a Carlos Rodríguez

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Un vecino muy especial nos abrió las puertas de su casa y en una particular nota nos contó sobre sus gustos, su a ción por las artes y compartió su visión sobre el nuevo escenario en el que transita este mundo.

La pasíon por el cine nos condujo a Carlos Rodríguez, abogado y ex profesor universitario, quien cada domingo junto a un grupo de vecinos proyectan películas de culto en el barrio. Pero la historia no queda allí, en esta charla conocimos mucho más sobre este vecino de Dalvian.

Un club de cinéfilos

Antes nos reuníamos en la confitería del Club House pero nos trasladamos a la casa de la vicecónsul de Brasil quien aportó su hogar para armar cada domingo un microcine en el cual proyectamos películas europeas, nacionales y americanas.

Hace poco vimos una ópera rock la cual tuve la oportunidad de ver en Nueva York, se basa en una obra de Puccini llamada Madame Butter y y trata de la guerra de Vietnam en el cual los soldados americanos en sus días libres iban a la ciudad y como resultado de ello quedan muchos niños, hijos de estos soldados y mujeres nativas. El problema suscita cuando al terminar la guerra se cuestionan que va a suceder con ellos. Una película muy enternecedora.

Esta actividad nos dejó grandes réditos, las personas que asistían comenzaron a conocerse e interactuar. A veces se conversa sobre lo ocurrido en la reunión pasada o sobre aquello que vamos a ver. Además de este grupo de amantes del cine descubrimos lectores insospechados con los cuales nos intercambiamos libros y discutimos sobre ellos.

¿Su escritor favorito?

Mi autor de cabecera es Dostoievski al cual le estoy muy agradecido más allá de todo lo que me hizo sufrir al leerlo. La mirada que él tiene en sus obras ha marcado un hito en mi vida, sobre todo una conversación en particular de Los hermanos Karamazov en el cual el cuarto de los hermanos, quien era hijo natural del padre. Él habla con su hermano, que era seminarista, en una noche de burdel. Le comenta que ha compuesto un poema llamado El gran inquisidor, una maravilla literaria en el que Jesús vuelve a la Tierra durante la inquisición.

Ahora estoy leyendo la vida y obra de Martínez Estrada, el ensayista más importante de Argentina en el siglo XX, escribió Radiología de la Pampa, La cabeza de Goliat, Muerte y transfiguración de Martín Fierro. Empecé el último libro de Sebreli, Dios en el Laberinto. Seguí con La montaña mágica de Tomas Mal, el creador de Muerte en Venecia del cual se hizo una bella película además.

Hace poco tiempo a un miembro de este grupo le presté un libro muy recomendable: “Más liviano que el aire” y trata de una señora mayor que va caminando por un barrio porteño y de atrás se le aparece un joven que la conduce a su casa en búsqueda de dinero, en un momento la protagonista deja al ladrón encerrado en el baño y es allí donde comienza un diálogo muy interesante.

Libros y sus extraños lazos

“Nunca te vi, siempre te amé” es una película que siempre recomiendo es muy conmovedora que me lleva a una historia que viví y trata de una librería reconocida de Londres que tuve el placer de visitar. Esta librería ya no existe actualmente, ahora hay un Pizza Hut. En la historia una guionista de televisión intercambia correspondencia con un librero londinense. Este film me lleva a un recuerdo muy particular en el cual un día leyendo la sección dominical de cultura de Diario La Nación, en esta sección había un anuncio que decía “No camine más, compre libros por teléfono”, me comuniqué inmediatamente. Ella se dedicaba a encontrar libros que le encargaba la gente, mantuvimos una correspondencia fluida, muy variada y amena.

Un episodio similar me sucedió con un señor que tenía una librería llamada Walden, nombrada como una famosa novela de Thoreau que habla de la vida en los bosques. En esa época hacíamos giros para el pago y tenía que realizarlo a nombre de una señora no de él, ante esta situación el pregunto el porqué de ello y me comenta que es porque él estaba en una silla de ruedas y su trabajo era encontrar libros difíciles de localizar. Esa pequeña historia concluyó en una muy cordial amistad.

Otra de estas situaciones que logran los libros, me contactó con Silvina, dueña de una gran librería ubicada en Rosario llamada Ross. Con ella mantuvimos una amistad puramente epistolar, pero luego con la llegada de internet, Mercado Libre, etc. dejé de lado ese medio. Tiempo después hablando con amigo rosarino le comento sobre la librería y esta señora. Esa charla me impulsó a volver a ponerme en contacto con ella y de allí surgió la idea de ir a visitarla y encontrarnos junto a nuestras respectivas parejas en Santa Fé.

Recomendados

Una película que me conmovió del español José Luis Garci se llama Solos en la Madrugada. Y si tuviera que recomendar un libro te diría Los Hermanos Karamazov, la cuarta Bucólica de Virgilio y La Caída de Camus que trata sobre un abogado de gran éxito tanto en el trabajo, con las mujeres y el deporte, pero un día vive un hecho particular en el que escucha un cuerpo que cae al agua desde el puente que transitaba y ahí se le presenta dos opciones seguir o saltar y que ambos murieran, él optó por la primera, pero al llegar a su casa no se reconoce en el espejo y es ahí donde comienza una gran historia con este personaje. Si tuviera que mencionar una novela argentina elegiría “Sobre héroes y tumbas” de Sábato que para mí es la mejor novela argentina del siglo XX.

Primer encuentro y el cambio generacional

Cuando era chico en una repisa de mi cuarto se encontraba una colección de 20 tomos educativos que se llamaba “El tesoro de la juventud” que me había regalado mi padre y yo sin saber leer aún empecé a descubrir este fascinante mundo de la literatura. Luego Salgari acompañó mis lecturas. Ya en la época de la universidad la lectura existencial tuvo gran llegada en mí.

Hay que tener en cuenta que antes los libros eran mucho más densos, profundos y descriptivos, nos llegaban traducciones de Europa en una época donde el pensamiento y la transmisión de este era mucho más complejo, más barroco. Hoy vivimos un momento mucho más visual, acotado, los relatos son casi periodísticos, más directos.

Soy una persona de otra época, hoy trato de adaptarme lo mejor posible al mundo actual, pero este cambio se ve en cada detalle. En mi época las cosas tenían más permanencia, hoy existe un imperio de lo efímero, donde todo es pasajero. También hay que reconocer que todos los cambios que se han desarrollado han permitido una mayor calidad de vida.

Junto a los más grandes exponentes

A lo largo de mi vida he podido conocer a mucha gente del mundo del arte. Tengo muy buena relación con Sarelli. A Victor Delhez lo conozco de chico ya que ambos crecimos en Chacras, jugamos en la calle junto a su hermano Cristian. También fuí bastante amigo de Scalco. Conocí a Sergio Sergi, un eximio grabador, muy amigo de Cortázar, cuando él vino a Mendoza se alojó en la casa de Sergio. De Florencia Aise al igual que con Roggerone nos conocemos y tengo obras de ambos; a Sergio lo conocí cuando iniciaba su carrera. Y así con mucho artistas más: Marquet, Ángel Gil, Sergio Embrioni, Carlos Alonso, Sobisch, Manolo Blasco entre algunos de los tanto con los que tengo trato o hemos compartido buenos momentos.

Luego junto a Stella Mary, su esposa, nos condujeron hacia el estudio-biblioteca de Carlos, allí pudimos apreciar un sinfín de libros de diversa índole que ascendían por los estantes hasta el cielo raso. Además habia una gran colección de películas y souvenirs de sus viajes por Rusia (hogar de Dostoievski), USA y Europa. Nos contó su afición por los caballos de carrera, nos enseñó sus cartas, libros autogra ados entre los muchos objetos que se encontraban en ese cuarto tapizado de cultura y gratos recuerdos. Así fue como cerró una magnífica entrevista con Carlos Rodríguez, un gran apasionado del arte.

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