La inmensa variedad de alimentos vegetales en conjunto con derivados lácteos nos brindan una  dieta completa.

La coci­na ovo­lac­to vege­ta­ria­na, es decir la que abar­ca ali­men­tos  vege­ta­les y ade­más inclu­ye hue­vos, leche y deri­va­dos, es una opción de ali­men­ta­ción natu­ral y cons­cien­te.
EQUILIBRADA Y SANA
Sig­ni­fi­ca que pro­vee de todos los nutrien­tes nece­sa­rios para el ade­cua­do desa­rro­llo de las per­so­nas y para pro­por­cio­nar un ópti­mo esta­do físi­co. No obs­tan­te, des­de el momen­to en que se par­te de un diá­lo­go con el pro­pio orga­nis­mo, y en la medi­da en que se hace un tra­ba­jo para sen­tir­lo, hay más posi­bi­li­da­des de ten­der hacia una ali­men­ta­ción más correc­ta, cons­cien­te y equi­li­bra­da.
A NIVEL PERSONAL
Cuen­ta con lo que come­nos y cómo lo hace­mos. Comer no siem­pre es ali­men­tar­nos; una toma de cons­cien­cia comien­za por la obser­va­ción de los pro­pios hábi­tos. Sobre esta base cono­ci­da, pode­mos dis­cer­nir entre lo que pro­pia­men­te nos nutre y lo que es super­fluo. Esto últi­mo no pue­de con­si­de­rar­se nutri­ción, la cual ha de ser equi­li­bra­da por su pro­pia natu­ra­le­za, es decir, capaz de apor­tar todo aque­llos que nues­tro orga­nis­mo nece­si­ta para su correc­to desa­rro­llo. Y nada más.
El  modo de sen­tar­nos a comer influ­ye en nues­tra ali­men­ta­ción ener­gé­ti­ca. Si nos rela­ja­mos duran­te un momen­to, podre­mos pre­pa­rar mejor nues­tro cuer­po para reci­bir los ali­men­tos. Por lo tan­to, es pre­fe­ri­ble no comer si esta­mos ner­vio­sos, preo­cu­pa­dos o hay ten­sión en nues­tro entorno por­que absor­be­ría­mos esa ener­gía jun­to con los ali­men­tos.
Se tra­ta de reser­var un tiem­po y un espa­cio para dedi­car­le a la comi­da. Así se come ple­na­men­te, al inver­tir todo el tiem­po nece­sa­rio para ello y comer sólo aque­llo que es nece­sa­rio.
¿QUERÉS LLEVAR UNA DIETA SALUDABLE?
Para que nues­tra die­ta sea equi­li­bra­da debe con­te­ner al menos dos racio­nes de ver­du­ra dia­ria, una en el almuer­zo y otra en la cena; de 2 a 3 pie­zas o racio­nes de fru­ta al día; de 2 a 3 racio­nes de ali­men­tos pro­tei­cos al día (fru­tos secos, gra­nos, hue­vo, leche, que­so), cerea­les o fécu­las ricos en fibra, tales como el arroz inte­gral, pan inte­gral o las legum­bres; y evi­tar ali­men­tos como el azú­car, dul­ces como mer­me­la­das ricas en azú­car, bebi­das azu­ca­ra­das, bolle­ría y pas­te­le­ría indus­trial y ali­men­tos pre­co­ci­na­dos.
Otro de los aspec­tos que reco­mien­dan los exper­tos es repar­tir la inges­ta ali­men­ta­ria a lo lar­go del día, y hacer por lo tan­to 5-6 comi­das dia­rias: desa­yuno, media maña­na, comi­da, merien­da, cena y cola­ción des­pués de la cena. Ello favo­re­ce el auto­con­trol de la inges­ta y la ansie­dad y tam­bién repar­te el con­su­mo de calo­rías a lo lar­go del día.
Cuan­do nues­tro pala­dar se habi­túa y reco­no­ce la comi­da salu­da­ble, lo que lla­ma­mos die­ta se con­vier­te en un hábi­to y así nues­tro cuer­po al final recha­za la coci­na con exce­sos de gra­sas y dis­fru­ta con esta coci­na más com­ple­ta.
 

ENSALADA DE MACEDONIA DE CRUDITÉS
PARA 4-6 RACIONES
1 mano­jo de raba­ni­tos
1 pal­ta
1 toma­te
Acei­te de oli­va (can­ti­dad nece­sa­ria)
200grs de hino­jo
1 zapa­lli­to redon­do
10 alca­pa­rras (lavar bien y escu­rrir)
Jugo de limón
1 dien­te de ajo
Albaha­ca fres­ca
Hojas de men­ta
Sal mari­na ideal­men­te
Pimien­ta recién moli­da
 

Por Carla Garcia | (0261) 155-530675 | www.garciacarla.com  | face: garciacarlaweb