¿Podría un astro­nau­ta sobre­vi­vir como Matt Damon? ¿Un ali­men­to tan común pue­de repre­sen­tar nues­tra sal­va­ción?
Esta pre­gun­ta fue plan­tea­da ante­rior­men­te por el equi­po de la NASA y gene­ró una inves­ti­ga­ción en con­jun­to con el Cen­tro Inter­na­cio­nal de la Papa. Se tra­ta de un pro­yec­to que pre­ten­de recrear el sue­lo y la atmós­fe­ra de Mar­te en un entorno con­tro­la­do en la Tie­rra, para demos­trar que es posi­ble cul­ti­var papas en otros pla­ne­tas y así dar sopor­te ali­men­ti­cio a futu­ras colo­nias huma­nas.
Uno de los aspec­tos más comen­ta­dos en The Mar­tian es cómo Mark Wat­ney con­si­gue cul­ti­var papas. Hay que tener en cuen­ta que tie­ne un hábi­tat pre­su­ri­za­do y equi­pa­do para gene­rar allí su pro­pio oxí­geno, comi­da y ade­más dicho hábi­tat tie­ne un inver­na­de­ro. Pero en la vida real, eso no hubie­ra sido tan sen­ci­llo; uno de los prin­ci­pa­les pro­ble­mas por ejem­plo sería que el sue­lo del pla­ne­ta es dema­sia­do rico en óxi­dos de hie­rro y por lo tan­to, no favo­re­ce el cre­ci­mien­to de plan­tas.
Aug. 20, 2015 - Handout image still from the upcoming movie The Martian directed by Ridley Scott and starring Matt Damon. Several of the technologies in the film are currently being developed by NASA -- Picture by Atlas Photo Archive/Fox (Credit Image: © Atlas  Archive/Fox/UPPA via ZUMA Press)
Aho­ra bien, situé­mo­nos en algo más rea­lis­ta; el CIP (cen­tro inter­na­cio­nal de la papa), que aun­que no crean exis­te; lle­van a cabo un estu­dio al res­pec­to, ya que con­si­de­ran que esta hor­ta­li­za es un gran ali­men­to y que pue­de sal­var a millo­nes de per­so­nas del ham­bre. Con esta inves­ti­ga­ción se pre­ten­de demos­trar que se pue­de cul­ti­var en los ambien­tes más inhós­pi­tos, con la increí­ble capa­ci­dad de adap­ta­ción y recu­pe­ra­ción que tie­ne este ali­men­to.
Es decir, por un lado se pre­ten­de demos­trar la via­bi­li­dad del cul­ti­vo en sue­lo mar­ciano y por otro, la capa­ci­dad que tie­ne este ali­men­to de ser cul­ti­va­do en aque­llos luga­res inhós­pi­tos de nues­tro pla­ne­ta como una posi­ble solu­ción al ham­bre, por lo que no sólo se bene­fi­cia­rán de este pro­yec­to las misio­nes espa­cia­les, tam­bién los peque­ños agri­cul­to­res de las zonas más des­fa­vo­re­ci­das del pla­ne­ta.
Es increí­ble lo que un sim­ple tubércu­lo ente­rra­do en el sue­lo pue­de gene­rar, de aho­ra en más cam­bia­rá la for­ma de ver a este sen­ci­llo vege­tal tan coti­diano en nues­tras coci­nas.