A  la hora de pla­ni­fi­car la merien­da esco­lar, tene­mos que tener en cla­ro, en pri­mer lugar, que esta supo­ne un parén­te­sis y una recar­ga de ener­gía muy útil y nece­sa­ria para con­ti­nuar la jor­na­da o para empren­der una serie de acti­vi­da­des que requie­ren un esfuer­zo psí­qui­co y/o físi­co mayor. Por esto, debe ser rica en nutrien­tes, pla­cen­te­ra y salu­da­ble. Tam­bién es impor­tan­te saber que, como cola­ción, se tie­ne que adap­tar a las nece­si­da­des de cada niño, siem­pre con­tro­lan­do que la por­ción sea razo­na­ble.  

La merienda escolar supone un paréntesis y una recarga de energía muy útil y necesaria para emprender una serie de actividades que requieren un esfuerzo psíquico y/o físico mayor.

A menu­do, es más fácil dar­les dine­ro a los niños para que com­pren ellos mis­mos su merien­da, ya que la mayo­ría de los esta­ble­ci­mien­tos esco­la­res cuen­tan con un kios­co. El pro­ble­ma es que estos ofre­cen, entre otros, ali­men­tos poco nutri­ti­vos que resul­tan muy atrac­ti­vos y que se aco­mo­dan al gus­to y pala­dar de los chi­cos, pero no a las nece­si­da­des de sus cuer­pos.

Como adul­tos a car­go, ¿cómo pode­mos con­sen­suar para cum­plir con los requi­si­tos de una merien­da salu­da­ble? No es tan com­ple­jo: debe­mos tener pre­sen­te que, ade­más de satis­fa­cer el ape­ti­to, la merien­da debe ser nutri­ti­va, varia­da, fácil de con­su­mir, fácil de lle­var y pro­mo­to­ra de bue­nos hábi­tos ali­men­ta­rios.

Dos pun­tos cla­ve cuan­do habla­mos de la nutri­ción de los más chi­cos es que se pue­de pla­ni­fi­car y que pode­mos ela­bo­rar­la en casa con su par­ti­ci­pa­ción. Algo es segu­ro: cuan­do ellos par­ti­ci­pan en la ela­bo­ra­ción de una comi­da o merien­da, hay mayor acep­ta­ción y entu­sias­mo a la hora de ele­gir­la para su con­su­mo.

Si no que­re­mos ela­bo­rar­la y vamos a com­prar­la, hay que leer las eti­que­tas y  pres­tar mucha aten­ción a los ingre­dien­tes de la mis­ma: lo ideal es que sea baja en sodio y en azú­ca­res, ya que estos per­ju­di­can su salud. Si hay algu­na pro­mo­ción en la com­pra, no envie­mos todos los días la mis­ma comi­da, ya que el niño se va a abu­rrir y esta va a vol­ver en el mis­mo reci­pien­te que fue al cole­gio.

Tips

  • Todas las merien­das tie­nen que estar acom­pa­ña­das de una bote­lla de agua enva­sa­da o pota­ble. La correc­ta hidra­ta­ción per­mi­te que el cuer­po esté salu­da­ble.
  • Si se envía fru­ta con cás­ca­ra, lavar­la pre­via­men­te bien para eli­mi­nar los agro­quí­mi­cos; de ir cor­ta­da en un reci­pien­te, agre­gar­le jugo de fru­ta cítri­co para que no se oxi­de. Tra­tar de ele­gir siem­pre la de esta­ción, así se aba­ra­ta el cos­to.
  • La cola­ción no reem­pla­za el desa­yuno.
  • Res­pe­tar la por­ción.
  • El yogur se pue­de incluir como merien­da, es impor­tan­te acom­pa­ñar­lo en una lon­che­ra con un gel refri­ge­ran­te en su inte­rior que se con­si­guen en far­ma­cias para con­ser­var la cade­na de frío.
  • Pre­pa­rar las cola­cio­nes jun­to a los niños para entu­sias­mar­los.

No olvi­de­mos la impor­tan­cia de la varie­dad y cali­dad, que garan­ti­zan una ali­men­ta­ción  rica, pla­cen­te­ra, equi­li­bra­da y salu­dable”

Lic. en Nutri­ción  Ma. Euge­nia Mas Fuchs

M.P.: 1202

@maru_mas_fuchs

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