MADRES DEL CORAZÓN, ADOPTANDO AL AMOR

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Diversos mitos giran en torno a una maternidad por adopción, pero son muchas más las verdades que ratifican la creación de un vínculo en el que sólo se destacan el cariño, la convivencia y el cuidado.

Parecería que culturalmente privilegiamos la biología por encima de las construcciones emocionales que se hacen en la cotidianidad. No lo conocés, nunca lo has visto, no te lo imaginás, pero en el momento que te lo entregan, a los segundos descubrís que ese bebé es tuyo y era lo que estaba esperando tu corazón.

Muchas etapas del proceso de adopción pueden ser comparadas con los tiempos que se necesitan para el nacimiento biológico de un niño. Por ejemplo, el proceso psicológico, visitas y presentación de papeles dura menos de un año, lo cual puede ser similar al período de gestación, donde está la compra de todo lo que necesita el bebé, la decoración del cuarto y el cuidado por cada detalle para demostrar la capacidad de adoptar se convierten en unos pasos claves que incrementan el deseo por la llegada de un nuevo miembro a la familia.

Dudas y desafíos, una maternidad como cualquiera

No existen “madres verdaderas” ni “madres de mentira”. Los vínculos se construyen a través de la cotidianidad y los ritos familiares que le permiten a cada quien posicionarse y asumirse como miembro de un grupo.

Las mamás que adoptan logran hacer realidad el sueño de tener un hijo y de esta manera, no hay diferencia en cómo quieren y cuidan a sus hijos, más allá de los estilos particulares de crianza y de convivencia familiar.

Muchos interrogantes rondan la cabeza de las mujeres que desean ser madres gracias a la adopción: Si no lo llevo 9 meses en el vientre, ¿será que lo voy a querer?, ¿será que voy a poder sentir como mío este hijo que llega?, ¿me sentiré conectada emocionalmente con él o ella?, ¿seré tan mamá de ese hijo como cualquier mujer que los concibe y los da a luz?

Pero todas esas dudas se disipan cuando ese hijo tan esperado llega y con él todos los retos que eso supone, pero también con los logros, felicidades y las sonrisas que hay a diario cuando se convierte en madre.

Cada proceso es individual y la idea es llenarse de motivos donde primen las ganas de brindar amor antes de tomar la decisión de la maternidad, pero si ya está tomada, las mamás dicen que la adopción es un camino precioso de llegar a ese regalo del amor de los hijos, aquellos que no vienen de un proceso biológico, pero sí de un sentimiento espontáneo del corazón.

De todas clases, el mismo sentimiento

Altas, pequeñas, jóvenes, grandes, estrictas, permisivas… Hay una infinita cantidad de variables que hacen a una madre pero cualquiera sea la características que posea ella hay algo que sí es seguro: el afecto hacia esa persona que a quien llama hijo o quiere como a uno. Porque en definitiva madre es quien ama, ve crecer y deja ser.

Por eso en esta nota buscamos dar reconocimiento a un tipo muy especial de madre. Porque tener un hijo es algo hermoso; pero esa experiencia tan llena de emociones, dudas y alegrías es mucho más reconfortante al saber que tu elección cambió el destino una persona. Y eso sólo es posible cuando el amor que uno siente quiere expresarse, dando por tierra todas las preconcepciones personales para dar a alguien, una nueva vida.

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