OJOS EN EL CIELO – CECILIA PEREYRA

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Cuando la estética, la técnica y un gran conocimiento de los cuerpos celestes se unen, surge una de las actividades más bellas. Es una práctica que requiere paciencia y detallismo pero que logra asombrosos resultados.

Para poder capturar esa luz que viaja desde tan lejos necesitamos una combi- nación de características: un obturador lo más abierto posible, una larga exposición
y un trípode. El problema con la larga exposición es que la tierra gira sobre su propio eje, por lo tanto, si nos pasamos se empezará a notar el movimiento y las estrellas dejarán de ser puntos para transformarse en líneas. Además hay que saber que no todo es visible en cualquier época del año. También debemos saber que la luz de la Luna di culta enormemente esta tarea sin contar a la contaminación lumínica, el enemigo número uno para quienes quieren observar o fotografiar el cielo.

Durante una excusión realizada en agosto del 2016 en Pismata, San juan, La Vía Láctea se nos presenta imponente y maravillosa.

Desde tres de mayo, Lavalle, la Vía Láctea cubre nuestras cabezas con su increíble juego de luces y hermosos matices. En esta fotografía podemos ver el centro de rotación de nuestra galaxia, compuesta por polvo estelar, viejas estrellas rojas y algunas masivas.

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