VIVIR SIN BILLETES

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Los países de vanguardia y algunos en desarrollo trabajan en la erradicación del dinero en efectivo.

El efectivo es el rey, se solía decir y se aconsejaba aferrarse a él cuando la economía se pusiera difícil. Sin embargo, en Holanda los billetes han perdido validez en la mente de su población y en muchos de sus comercios ya no son aceptados como medio de pago.

Desde grandes cadenas de supermercados hasta pequeños negocios han adoptado a las tarjetas de débito como única manera de pagar. ¿A qué se debe esto?, esta tendencia que se está gestando en muchos de los países desarrollados se debe a una premisa que se instaura día a día “eliminar el uso de billetes es más seguro y limpio”.

Existen varias razones, por las que se piensa de dicha manera: la mayoría de los grandes y me- dianos comerciantes pre eren no tener efectivo en la o cina. Además, al momento de depositarlo en el banco, éste le cobra una tasa por hacer la transacción. Y por otro lado, en las compras mínimas resulta engorroso el manejo del cambio, lo que genera demoras, confusiones en el cobro y logísticamente más costoso. Mediante la forma de pago electrónico se evitan estos problemas, gracias a que es un sistema más e siente tanto de control de divisas, como por razones de seguridad.

Podemos tomar otro paradigma como es el caso de Suecia. Si utilizan efectivo, tienen que pagar una tasa de US$35 al mes a una compañía responsable de depositarlo en el banco. Conscien- tes del costo de manejar efectivo y los problemas de seguridad que ello implica, muchas tiendas suecas han descartado el uso de efectivo. Lo que ha derivado en que, como en Mendoza, los medios de transporte públicos se abonen electrónicamente, hasta los vendedores ambulantes aceptan tarjeta y pago telefónico.

Por supuesto, eliminar el ujo de efectivo por otras metodologías es más sencillo en estos países debido a los avances en tecnología y su mayor tasa de bancarización. Pero hoy en día hasta en países como Tanzania o kenia ocupan el servicio vía celular para recibir sus salarios, adquirir ganado y hacer pequeñas compras.

Si bien algunos opinan que acabar con el dinero en efectivo es darle demasiado poder a los ban- cos, también hay que tener en cuenta sus ventajas, porque al n de cuentas los sistemas mutan hacia donde la gente y los comercios lo necesitan. Esta es una tendencia que toma auge; apps como Apple Pay y Venmo ya se han a anzado en muchos smartphones como la mejor opción para realizar los pagos.

Este es un aspecto a tener en cuenta para el futuro de nuestra economía; por ejemplo, la empresa Todo Pago es una de las tantas empresas que se están a ncado en este terreno, convirtiendo tu celular en un punto de venta móvil aceptando tarjetas o transferencias bancarias.

De esta forma remiseros, pequeñas y medianas empresas, mecánicos, gasistas, revendedores de cosmética, feriantes y muchos otros, que alguna vez no pudieron concretar sus ventas por no cobrar con tarjetas débito o crédito, o por no ofrecer cuotas ahora tienen la posibilidad de incrementar sus ingresos de una manera poco costosa.

Tal vez en un futuro no muy lejano en bolsillos y bolsos haya más espacio, ya que nuestras billeteras quedarán relegadas a un cajón de la mesa de luz, porque evidentemente estamos viviendo el ocaso del dinero físico.

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