Se tra­ta de una mini serie com­pues­ta por seis capí­tu­los muy agri­dul­ces, en los cua­les Tony (Ricky Ger­vais) tran­si­ta de una mane­ra muy par­ti­cu­lar el luto por la muer­te de su espo­sa. Lue­go de que ella falle­ce por cán­cer de mama, este redac­tor del perió­di­co local lla­ma­do ‘The Cam­bury Gazet­te’ deci­de uti­li­zar su depre­sión para decir y hacer lo que se le da la gana. Sin encon­trar­le sen­ti­do a la vida y deci­di­do a sui­ci­dar­se, pasa sus días tra­tan­do mal a sus com­pa­ñe­ros de tra­ba­jo y a quie­nes lo rodean sin pen­sar en las con­se­cuen­cias. La estruc­tu­ra de esta come­dia negra se va hilan­do a tra­vés de los videos que Lisa, la ama­da de Tony, le ha deja­do para que él reto­me las rien­das de su vida en su ausen­cia, un gran acier­to del guion. Ade­más de sus men­sa­jes alen­ta­do­res, los ami­gos del pro­ta­go­nis­ta van demos­trán­do­le, capí­tu­lo a capí­tu­lo, que la vida vale la pena. Final­men­te, triun­fa la bon­dad y el amor: Tony cae en la cuen­ta de que hie­re a las per­so­nas que más le impor­tan y logra lle­nar el vacío exis­ten­cial con la espe­ran­za de vol­ver a cons­truir la feli­ci­dad.

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