El doctor Alejandro Paredes, del Departamento de Farmacia de la Facultad de Química de la Universidad de Córdoba, habló sobre los avances con la planta que investigan.

Per­te­ne­cien­te al Depar­ta­men­to de Far­ma­cia de la Facul­tad de Quí­mi­ca de la Uni­ver­si­dad de Cór­do­ba, el doc­tor Ale­jan­dro Pare­des comen­tó los avan­ces en el desa­rro­llo de un medi­ca­men­to en base a la plan­ta que es cono­ci­da por los luga­re­ños como “Palo de Caja”, un arbus­to cari­be­ño cuyas pro­pie­da­des podrían apro­ve­char­se para el tra­ta­mien­to de la dia­be­tes.
422 millo­nes de per­so­nas sufren de dia­be­tes en el mun­do y el núme­ro de enfer­mos casi se cua­dru­pli­có en los últi­mos 35 años con­vir­tién­do­se en una de las prin­ci­pa­les cau­sas de mor­ta­li­dad. Una ali­men­ta­ción poco salu­da­ble, seden­ta­ris­mo, sobre­pe­so y estrés son las prin­ci­pa­les cau­sas. Es por ello que sur­ge un pro­yec­to de cien­tí­fi­cos del Depar­ta­men­to de Far­ma­cia de la Facul­tad de Cien­cias Quí­mi­cas de la Uni­ver­si­dad Nacio­nal de Cór­do­ba (UNC) y del Cen­tro Nacio­nal de Sani­dad Agro­pe­cua­ria (La Haba­na, Cuba) que bus­ca pro­du­cir una dro­ga de ori­gen natu­ral para el tra­ta­mien­to de la dia­be­tes de tipo 2, la más fre­cuen­te en la pobla­ción.
En com­pa­ra­ción con las dro­gas que se uti­li­zan actual­men­te, este pro­duc­to tie­ne la ven­ta­ja de ser capaz de redu­cir el nivel de glu­co­sa en san­gre de mane­ra gra­dual y de mejor tole­ran­cia al tra­ta­mien­to cró­ni­co. Allophy­lus comi­nia o “palo de caja” es el nom­bre de un arbus­to oriun­do de Cuba, cuyas hojas son uti­li­za­das popu­lar­men­te como reme­dio natu­ral con­tra la dia­be­tes. Las pro­pie­da­des de esta plan­ta son apro­ve­cha­das por este gru­po de cien­tí­fi­cos con­for­ma­do por espe­cia­lis­tas en tec­no­lo­gía far­ma­céu­ti­ca de nues­tro país y exper­tos en pro­duc­tos natu­ra­les de Cuba, para pro­du­cir este medi­ca­men­to de ori­gen natu­ral.
Los cien­tí­fi­cos expli­can que, del total de com­pues­tos que con­tie­ne la plan­ta, sólo dos (la quer­ci­tri­na y mearn­si­tri­na) son res­pon­sa­bles de la reduc­ción del nivel de glu­co­sa en san­gre (acción hipo­glu­ce­mian­te). Estas pro­pie­da­des anti­dia­bé­ti­cas vie­nen sien­do estu­dia­das y vali­da­das des­de hace más de 10 años en Cuba por el gru­po de inves­ti­ga­ción diri­gi­do por Evan­ge­li­na Marre­ro Faz. De los resul­ta­dos se des­pren­de que el extrac­to de este vege­tal redu­ce los nive­les de glu­co­sa en san­gre a nive­les com­pa- rables con los fár­ma­cos de sín­te­sis que actual­men­te se comer­cia­li­zan. Solo que en este caso, se tra­ta de un pro­duc­to natu­ral.
Jun­to con los cien­tí cos de la UNC, aho­ra inten­tan trans­for­mar ese extrac­to o infu­sión en un medi­ca­men­to (cáp­su­las o com­pri­mi­dos). La obten­ción de esa for­ma far­ma­céu­ti­ca se rea­li­za median­te un pro­ce­so que inclu­ye una serie de pasos estan­da­ri­za­dos. Los cien­tí­fi­cos ya rea­li­za­ron ensa­yos de esca­la­do, para ase­gu­rar que el pro­ce­so sea repro­du­ci­ble a nivel indus­trial, y de extrac­ción, puri­fi­ca­ción y seca­do, uti­li­zan­do lotes de dife­ren­tes tama­ños. Actual­men­te, ana­li­zan la capa­ci­dad de diso­lu­ción, a n de deter­mi­nar con qué velo­ci­dad se dis­per­sa el prin­ci­pio acti­vo. Todos son estu­dios ten­dien­tes a vali­dar la obten­ción del medi­ca­men­to.
Sólo es cues­tión de tiem­po para que esta dolen­cia pade­ci­da por gran par­te de la pobla­ción mun­dial pue­da ser solu­cio­na­da, mejo­ran­do de esta mane­ra la cali­dad de vida de millo­nes de per­so­nas alre­de­dor del glo­bo. Esta posi­bi­li­dad fue gra­cias al tra­ba­jo en con­jun­to y mucho esfuer­zo entre argen­ti­nos y cuba­nos.