El acci­den­te cere­bro­vas­cu­lar tam­bién cono­ci­do como derra­me cere­bral, es una con­di­ción en la que nues­tro cere­bro deja de reci­bir la irri­ga­ción san­guí­nea de for­ma ade­cua­da, lo que pue­de oca­sio­nar la muer­te de las célu­las y gra­ves secue­las, en oca­sio­nes irre­ver­si­bles. Exis­ten diver- sos fac­to­res de ries­go que pue­den aumen- tar de for­ma impor­tan­te las posi­bi­li­da­des de pade­cer­lo.

Consideraciones

Exis­ten dos tipos dife­ren­tes de esta con­di­ción:
Derra­me cere­bral isqué­mi­co: Ocu­rre cuan­do la fal­ta de cir­cu­la­ción san­guí­nea se debe a un coá­gu­lo o a una arte­ria tapa­da (embo­lias y trom­bo­sis).
Derra­me cere­bral hemo­rrá­gi­co: El ACV ocu­rre debi­do a una hemo­rra­gia pro­du­ci­da por la rotu­ra de un vaso san­guí­neo en la zona cere­bral (aneu­ris­mas). Exis­ten varios fac­to­res que pue­den aumen­tar la posi­bi­li­dad de sufrir de un ACV, algu­nos están vin­cu­la­dos a los hábi­tos dia­rios y pue­den ser modi­fi­ca­dos en favor de la salud del pacien­te.
Quie­nes sufren de ten­sión arte­rial alta cuen­tan con un ries­go mayor de pade­cer un acci­den­te cere­bro­vas­cu­lar, por eso tomar las medi­das nece­sa­rias para bajar la pre­sión arte­rial será fun­da­men­tal para garan­ti­zar la salud.
Aque­llos pacien­tes con enfer­me­da­des car­día­cas cuen­tan con un mayor ries­go a pade­cer esta enfer­me­dad, espe­cial­men­te del tipo isqué­mi­co. Man­te­ner un ade­cua­do con­trol médi­co y seguir todas las reco­men­da­cio­nes de un espe­cia­lis­ta es la mejor for­ma de garan­ti­zar la salud car­día­ca.
Exis­ten otros fac­to­res de ries­go de sufrir un acci­den­te cere­bro­vas­cu­lar que no pue­den ser con­tro­la­dos:

  • Cier­tas pro­pen­sio­nes here­di­ta­rias.
  • Per­te­ne­cer al sexo mas­cu­lino (es una .ondi­ción más pre­sen­te en hom­bres que en muje­res).
  • Ser mayor de 55 años (el ries­go se incre­men­ta des­pués de esta edad)

Cómo reconocerlo

Ante la ocu­rren­cia de los siguien­tes sín­to- mas es muy impor­tan­te recu­rrir al médi­co .que sabrá diag­nos­ti­car qué tipo de ata­que cere­bral está en cur­so.

  • Vér­ti­go
  • Di cul­tad para hablar
  • Pier­nas o bra­zos entu­me­ci­dos o ador­me­ci­dos
  • Entu­me­ci­mien­to o ador­me­ci­mien­to de la cara
  • Dolor de cabe­za inten­so y no habi­tual
  • Difi­cul­tad para cami­nar
  • Pér­di­da súbi­ta de la visión de un ojo, o visión borro­sa o limi­ta­da
  • Mareos
  • Difi­cul­tad para mane­jar los bra­zos o coor­di­nar movi­mien­tos.

¿Cómo proceder ante la posibilidad de un ACV?

En el caso de que algún alle­ga­do se encuen­tre en esta situa­ción se deben tener en cuen­ta los siguien­tes gru­pos de indi­ca­cio­nes ante este acon­te­ci­mien­to:
Qué no debe­mos hacer:
1. No debe­mos per­der el tiem­po tra­tan­do de cal­mar las seña­les que pue­den lle­gar
a pro­du­cir­se duran­te el ata­que cere­bro vas­cu­lar, como la pará­li­sis, o el ador­me­ci- mien­to si es que ya se sos­pe­cha que pue­de ser un ACV.
2. Tam­po­co es reco­men­da­ble ofre­cer ali­men­tos o bebi­das a la per­so­na que pue­da estar tenien­do un poten­cial ACV.
Qué debe­mos hacer:
1. Obser­var las seña­les: esto nos ayu­da­rá a deter­mi­nar si se cum­ple alguno o varios de los sín­to­mas per­te­ne­cien­te a la afec­ción.
2. Acti­var un sis­te­ma de emer­gen­cias: es nece­sa­rio tener un plan ante even­tua­li­da­des médi­cas para que el soco­rro lle­gue lo antes posi­ble.
3. Eva­luar si la víc­ti­ma aún está cons­cien­te: debe­mos acos­tar al afec­ta­do boca arri­ba y des­abro­char todas sus pren­das de ves­tir para que repo­se tran­qui­la­men­te.
4. En el caso de que la per­so­na no res­pon­da o vomi­te estan­do cons­cien­te: debe­mos colo­car­la en posi­ción late­ral de segu­ri­dad para evi­tar que se aho­gue y espe­rar a que lle­gue la ayu­da y sea tras­la­da­da al hos­pi­tal más cer­cano para poder ser aten­di­do.

Recomendaciones

Los pacien­tes que sufren de coles­te­rol y tri­gli­cé­ri­dos altos, así como de obe­si­dad y dia­be­tes son tam­bién más pro­pen­sos a pade­cer de un derra­me cere­bral, así como aque­llos que ten­gan hábi­tos noci­vos como el taba­quis­mo y el alcoho­lis­mo. Es por ello que para pre­ve­nir un acci­den­te cere­bro-vas­cu­lar será impor­tan­te tomar medi­das:

  • Lle­var una die­ta baja en gra­sas, hacer jer­ci­cio y some­ter­se a revi­sio­nes médi­cas y perió­di­cas.
  • Si sufre de dia­be­tes, seguir las indi­ca­cio­nes del médi­co y hacer los cam­bios nece­sa­rios en la ali­men­ta­ción y ruti­na dia­ria.
  • Los pacien­tes con obe­si­dad, deben some­ter­se a un plan de adel­ga­za­mien­to q.ue les per­mi­ta redu­cir el ries­go a pade­cer de diver­sas enfer­me­da­des.
  • Con­su­mir alcohol con mode­ra­ción y dejar el taba­co mejo­ra­rá de for­ma nota­ble la salud gene­ral.
  • Hacer ejer­ci­cio y man­te­ner una vida acti­va es fun­da­men­tal para pre­ve­nir no sólo los ACV, sino diver­sos tipos de pade­ci­mien­tos como las enfer­me­da­des car­día­cas, ten­sión alta, coles­te­rol y tri­gli­cé­ri­dos altos o dia­be­tes.