Car­los Wie­der­hold nos reci­be en su casa de Dal­vian un sába­do por la tar­de. Entre libros de medi­ci­na, fotos fami­lia­res, revis­tas y diplo­mas por todos lados, ele­gi­mos un lugar espe­cial para entre­vis­tar­lo. Su ros­tro sim­pá­ti­co y ale­gre se tor­na serio y for­mal cuan­do habla de su pasión: la Reuma­to­lo­gía. Es que ha dedi­ca­do gran par­te de su carre­ra a esta rama de la Medi­ci­na que es casi des­co­no­ci­da para la socie­dad. Ya sea por la des­in­for­ma­ción, ya por lo nove­do­so de sus avan­ces cien­tí­fi­cos, lo cier­to es que la gen­te poco o nada sabe sobre la Reuma­to­lo­gía.

Él, miem­bro de la Comi­sión Direc­ti­va de la Socie­dad Argen­ti­na de Reuma­to­lo­gía y de PANLAR (Liga Pan­ame­ri­ca­na de Aso­cia­cio­nes de Reuma­to­lo­gía), expre­si­den­te de la Socie­dad de Reuma­to­lo­gía de Cuyo y pro­fe­sor de Medi­ci­na Inter­na de la Uni­ver­si­dad Nacio­nal de Cuyo, es uno de los refe­ren­tes de la pro­vin­cia y del país en la difu­sión e inves­ti­ga­ción de esta rama. Entre sus logros recien­tes, pode­mos men­cio­nar sus con­tri­bu­cio­nes en con­gre­sos nacio­na­les e inter­na­cio­na­les, des­ta­cán­do­se su par­ti­ci­pa­ción en la Uni­ver­si­dad de Leeds, Gran Bre­ta­ña, don­de ana­li­zó, jun­to a los más impor­tan­tes exper­tos, varios casos de lo que es su área de “exper­ti­se”: la artri­tis pso­riá­si­ca y la espon­di­loar­tri­tis.

Es, ade­más, un comu­ni­ca­dor acti­vo en los medios: en una cru­za­da por la con­cien­ti­za­ción, este médi­co es con­vo­ca­do por diver­sos pro­gra­mas tele­vi­si­vos y radia­les en los que trans­mi­te la impor­tan­cia de hacer una con­sul­ta a tiem­po. Y es esa su meta prin­ci­pal: que los pacien­tes, a tra­vés del cono­ci­mien­to sobre la exis­ten­cia de esta dis­ci­pli­na, pue­dan tra­tar­se pre­coz­men­te y evi­tar sufrir secue­las gra­ves a las que con­du­ce la fal­ta de una con­sul­ta a tiem­po.

Des­de Redac­ción de ÚNICO hace­mos nues­tro apor­te a la salud com­par­tien­do con los lec­to­res la entre­vis­ta con el doc­tor.

¿Cómo se defi­ne la Reuma­to­lo­gía?

Es una cien­cia que estu­dia todas las enfer­me­da­des múscu­lo-esque­lé­ti­cas; exis­ten más de dos­cien­tas. La gen­te dice “reuma” como si fue­ra una sola, pero son muchí­si­mas más, de las cua­les —si bien en deter­mi­na­das enfer­me­da­des, hay mayor pre­va­len­cia en la gen­te adul­ta—, una gran par­te se da en jóve­nes o inclu­so en niños. Hay mayor pre­dis­po­si­ción en el sexo feme­nino, pero pue­de ocu­rrir a cual­quier edad y en cual­quie­ra de los dos géne­ros.

¿Por qué deci­dis­te espe­cia­li­zar­te en ella?

Por­que me di cuen­ta de que era una cien­cia que esta­ba en pleno desa­rro­llo. Es más, actual­men­te es una de las espe­cia­li­da­des médi­cas en la que más se ha avan­za­do. Exis­ten tra­ta­mien­tos que, si se hacen en for­ma opor­tu­na y ade­cua­da, han logra­do un cam­bio radi­cal en la evo­lu­ción de las enfer­me­da­des reu­má­ti­cas. Recuer­do que cuan­do empe­cé a hacer Reuma­to­lo­gía, a media­dos de los 90, la mayo­ría de los pacien­tes lle­ga­ba en sillas de rue­das o con arte­fac­tos para ayu­dar­se. En el pre­sen­te eso se ve poco, excep­to en pacien­tes secue­la­dos. Los tra­ta­mien­tos actua­les han cam­bia­do total­men­te la evo­lu­ción de estas enfer­me­da­des.

Es decir, cuan­do vos comen­zas­te, era un terreno casi sin inves­ti­gar…

Había muchos estu­dios, pero pocos tra­ta­mien­tos efi­ca­ces. Con el boom de los tra­ta­mien­tos bio­ló­gi­cos, espe­cial­men­te el de los anti­cuer­pos mono­clo­na­les descu­bri­mien­to hecho por un doc­tor argen­tino, la Reuma­to­lo­gía dio un giro total y, des­de enton­ces, el pro­nós­ti­co y la evo­lu­ción de las enfer­me­da­des ha mejo­ra­do enor­me­men­te, espe­cial­men­te en la artri­tis reuma­toi­dea, la pso­riá­si­ca y el lupus eri­te­ma­to­so sis­té­mi­co, que tenían una sin­to­ma­to­lo­gía muy per­ju­di­cial.

¿Algu­na vez te invo­lu­cras­te en la inves­ti­ga­ción de estos tra­ta­mien­tos?

Sí, he par­ti­ci­pa­do en varios pro­to­co­los de inves­ti­ga­ción de dro­gas, des­de hace varios años. Es la ter­ce­ra fase de una inves­ti­ga­ción, ya con pacien­tes, para ver cuál es la res­pues­ta al fár­ma­co des­de la segu­ri­dad y la efi­ca­cia.

Últi­ma­men­te has apa­re­ci­do en nume­ro­sos pro­gra­mas tele­vi­si­vos y radia­les, ¿por qué se ha vuel­to tan impor­tan­te la visi­bi­li­dad de esta espe­cia­li­dad?

Por­que, en gene­ral, hay mucha con­fu­sión. Muchas veces, ante un dolor arti­cu­lar o mus­cu­lar, los pacien­tes asis­ten rápi­da­men­te a un trau­ma­tó­lo­go o a un médi­co gene­ra­lis­ta y, si este no tie­ne la capa­ci­dad para detec­tar una enfer­me­dad reu­má­ti­ca, se com­pli­ca más la situa­ción: una pato­lo­gía no detec­ta­da a tiem­po ni correc­ta­men­te pue­de gene­rar secue­las muy dañi­nas que, con una deri­va­ción al exper­to ade­cua­do, pue­den con­tra­rres­tar­se casi en su tota­li­dad.

Los medios de comu­ni­ca­ción tie­nen una lle­ga­da muy cla­ra a las per­so­nas y, en oca­sio­nes, con con­tes­tar algu­nas pre­gun­tas sen­ci­llas, se pro­du­ce un click en sus cabe­zas y pue­den lle­gar a hacer una con­sul­ta pre­coz. Esto es, en defi­ni­ti­va, lo que se per­si­gue: que la pobla­ción, ante deter­mi­na­dos sín­to­mas como dolo­res de espal­da en gen­te joven que no cede con tra­ta­mien­tos con­ven­cio­na­les o dolen­cias arti­cu­la­res en per­so­nas con pso­ria­sis, se aler­te y haga una con­sul­ta que pue­de cam­biar su vida.

Hay indi­cios que pue­den ser la expre­sión de enfer­me­da­des seve­ras que tie­nen tra­ta­mien­to. Es una lás­ti­ma que muchas per­so­nas tar­den meses o años en visi­tar a un reuma­tó­lo­go y que su esta­do empeo­re dejan­do hue­llas muy difí­ci­les de rever­tir.

Sabe­mos que no es sen­ci­llo encon­trar médi­cos reuma­tó­lo­gos en Men­do­za, ¿a qué se debe?

Ini­cial­men­te, por­que no des­per­ta­ba mucho inte­rés en los médi­cos, debi­do a que no había tera­pias efi­ca­ces: por más que se hicie­ra un muy buen diag­nós­ti­co, la que­ja cons­tan­te del pacien­te gene­ra­ba una alta insa­tis­fac­ción labo­ral. Afor­tu­na­da­men­te, con el incre­men­to del cono­ci­mien­to de la fisio­pa­to­lo­gía, des­de un diag­nós­ti­co más pre­coz has­ta un tra­ta­mien­to efi­caz, hay más médi­cos invo­lu­cra­dos. Hoy, en Men­do­za, debe haber alre­de­dor de vein­ti­cin­co o trein­ta reuma­tó­lo­gos, muy bien for­ma­dos y capa­ci­ta­dos en esta espe­cia­li­dad médi­ca.

Sin embar­go, toda­vía es una deu­da en nues­tra Salud Públi­ca. Por ejem­plo, el hecho de que no haya una resi­den­cia en el Hos­pi­tal Cen­tral o Lago­mag­gio­re. Si bien hay peque­ñas sec­cio­nes de Reuma­to­lo­gía y un ser­vi­cio en el Hos­pi­tal El Car­men, toda­vía se nece­si­ta de luga­res que ofrez­can una mayor capa­ci­dad para poder aten­der a los pacien­tes.

Leí que es muy impor­tan­te el tra­ba­jo inter­dis­ci­pli­nar en esta dis­ci­pli­na…

Es impor­tan­te por­que las enfer­me­da­des reu­má­ti­cas no afec­tan sola­men­te al múscu­lo o a las arti­cu­la­cio­nes, sino que pue­den com­pro­me­ter otros órga­nos, como el pul­món, el cora­zón, el sis­te­ma cen­tral y peri­fé­ri­co, el apa­ra­to diges­ti­vos, etc. Afor­tu­na­da­men­te, la mayo­ría de estas enti­da­des, inclu­si­ve las seve­ras, tra­ta­das por los médi­cos capa­ci­ta­dos y pre­coz­men­te, tie­nen muy bue­nas res­pues­tas.

¿Cuá­les son las enfer­me­da­des más fre­cuen­tes?

La osteoar­tri­tis (la artro­sis) y la fibro­mial­gia, una enfer­me­dad muy en boga, que es una enti­dad de dolor gene­ra­li­za­do con mayor pre­do­mi­nio en muje­res acti­vas, con pési­mo sue­ño, decai­mien­to, fal­ta de fuer­za, rigi­dez. El día a día de estos pacien­tes es bas­tan­te com­pli­ca­do; si bien no es una enfer­me­dad que gene­re una mor­ta­li­dad impor­tan­te, la ruti­na de los mis­mos se ve muy afec­ta­da.

Des­pués, den­tro de las infla­ma­to­rias auto­in­mu­nes, está la artri­tis reuma­toi­dea, la más fre­cuen­te, la artri­tis pso­riá­si­ca, que comien­za en la piel pero que, en un 30% de los casos, tie­ne un com­pro­mi­so arti­cu­lar.

Final­men­te, ¿hay algún caso que te haya mar­ca­do par­ti­cu­lar­men­te?

Muchos, pero aho­ra recuer­do uno bas­tan­te extre­mo. Es el de una chi­ca que tenía una artri­tis idio­pá­ti­ca juve­nil. No había reci­bi­do un buen tra­ta­mien­to y lle­gó a mi con­sul­to­rio a los 14 años en silla de rue­das. Me dio mucha pena que estu­vie­ra, des­de los 10 años, total­men­te inca­pa­ci­ta­da. Se hizo el diag­nós­ti­co y se pres­cri­bió el tra­ta­mien­to ade­cua­do. Ella no tenía los medios para afron­tar los gas­tos, pero se con­si­guie­ron, y hoy hace una vida casi nor­mal, cami­na, se movi­li­za, estu­dia su carre­ra uni­ver­si­ta­ria. Así, muchos casos.

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