Hugo Zabrodsky y su piano nos regal­ron exqui­si­tas pie­zas.

Bajo la temá­ti­ca de “Dal­vian can­ta en Navi­dad” diver­sos artis­tas de gran renom­bre se pre­sen­ta­ron aque­lla noche ante un cuan­tio­so públi­co. Aquel día, Veró­ni­ca Can­ge­mi des­lum­bró a los allí pre­sen­tes con su voz úni­ca; Mar­ciano Can­te­ro, voca­lis­ta de Los Enani­tos Ver­des, tam­bién for­mó par­te de esta cele­bra­ción con sus increí­bles inter­pre­ta­cio­nes.

 

La suel­ta de glo­bos fue uno de los momen­tos más emo­cio­nan­tes.

Ade­más, el músi­co Hugo Zabrodsky se sen­tó fren­te a su piano rega­lán­do­nos exqui­si­tas pie­zas que hicie­ron vibrar a la mul­ti­tu­di­na­ria audien­cia. Pos­te­rior­men­te, los miem­bros del coro “Voces del Cerro” ento­na­ron sus voces lle­nas de mati­ces y colo­res.

Al ter­mi­nar sus inter­pre­ta­cio­nes, músi­cos y artis­tas se unie­ron al públi­co para depar­tir y enta­blar algu­nas char­las, en un cli­ma tan ínti­mo que con­vir­tió esa noche en algo inol­vi­da­ble.

Los Enani­tos Ver­des hicie­ron vibrar a la audien­cia con sus ya clá­si­cos éxi­tos.

Un gran momen­to de este even­to fue cuan­do deseos en for­ma de glo­bos blan­cos se ele­va­ron hacia el cie­lo lle­van­do con ellos gran­des augu­rios para estas fes­ti­vi­da­des. Final­men­te, los asis­ten­tes que se encon­tra­ban a los pies del impo­nen­te Cris­to de los Cerros, escul­tu­ra rea­li­za­da por el inigua­la­ble Chi­po Cés­pe­des, vie­ron cómo el cie­lo se ilu­mi­na­ba bajo las luces de los fue­gos arti­fi­cia­les. Se cerró de esta mane­ra una noche que que­da­rá en el recuer­do de todos.

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