HALLOWEEN EN DALVIAN

0

Como desde hace ya varios años, el pasado 31 de octubre la casa de Mario Crespo y su familia se vistió de terror para recibir cálidamente a los niños de nuestro barrio.

Este año como tantos otros, grandes y chicos coincidieron en pasar a buscar caramelos por la casa de Mario, la cual había sido ambientada con música, decoración y personajes de terror.

¿De dónde surge la idea de ambientar su hogar sumándose a las festividades de noche de brujas?

En mi caso, tomé contacto con Halloween en la década del 80 porque viajaba mucho al norte de New York y veía cómo adornaban las casas para esta época. Posteriormente, y debido que mis hijos estudiaban en el Colegio San Jorge, como actividad de sus clases de inglés empezaron a festejar Halloween en la escuela. En el año 1994 se le ocurrió al colegio hacerlo en un barrio donde vivieran algunos de sus alumnos y propusimos hacerlo en el barrio Dalvian. Ese fue el primer festejo de Halloween en nuestra casa.

Con el tiempo, mis hijos se hicieron grandes, vinieron los nietos y la celebración continuó agregando cada año nuevas cosas para la ornamentación.

Así como fuimos los primeros en el barrio Dalvian en poner luces en los árboles para adornar la casa en Navidad, tradición que también repliqué viéndola en Estados Unidos, en Halloween empezamos a ver con mucho agrado que cada año iba creciendo el número de niños que venían a pedir caramelos. En el año 1996, sin avisarle a nadie decidí ponerme colmillos y esconderlos para sorprenderlos cuando vinieran a pedir caramelos. Ahí descubrí que era muy interesante participar con ellos de la celebración. Los próximos viajes ya tenían algún día fijo para buscar cosas nuevas para Halloween y Navidad, lo cual me permitió ir mejorando la decoración.

Este año fue genial. La preparación de la ornamentación llevó casi un mes, gran parte de la decoración fue realizada junto mis nietos, utilizando materiales descartables que normalmente tiramos a la basura y el resultado fue asombroso. Año a año, medimos los visitantes por la cantidad de caramelos y chupetines que damos. Este año fue récord absoluto.  

¿Cómo es la reacción de los chicos al verlo disfrazado?

Hay varias reacciones dependiendo de la edad, la mayoría lo disfruta; pero siempre hay algunos que encaran con mucha decisión y cuando me ven pegan la vuelta asustados hasta que toman coraje y llegan a recibir sus merecidos caramelos. Otros encaran valientes el desafío para llegar a los dulces. Los más grandes ya interaccionan conmigo y preguntan todo, cómo hice esto o aquello, o donde lo compré. Al venir ellos disfrazados, en varias oportunidades tenemos charla muy divertidas entre monstruos.

En los últimos años, ya tomé un personaje definido como el Conde y los niños saben que en mi casa, los 31 de octubre viene el Conde. Siempre recuerdo con mucho afecto una pequeña que me dijo hace algunos años “…vampiro, te amo”. Fue tan dulce como los caramelos que les regalaba. Si bien no es una tradición propia de nuestra región, y aunque algunos muestren sus reticencias a estas festividades, cada vez se pueden ver más niños recorriendo las casas de sus vecinos en busca de caramelos.

¿ Qué opina sobre esta tendencia que va ganando cada vez nuevos adeptos?

Creo que los niños disfrutan mucho. Año a año van creciendo en edad pero también se van sumando nuevos porque la cantidad ha ido incrementándose notablemente. Creo que la celebración se ha ido popularizando y el boca a boca de que en mi casa se festeja y está el Conde, ha producido la gran afluencia de visitantes.

Empecé esta celebración por mis hijos y sus amigos;  ahora lo hago por mis nietos y el resto de los niños del barrio. Obviamente me encanta y un día al año tiro un cable a tierra riéndome de mí mismo y aportando un granito de arena a la fantasía de muchos niños.

Share.

Comments are closed.