Julio nos sor­pren­dió una maña­na de domin­go con una bella pos­tal. Nevó en Men­do­za y nues­tro barrio se vis­tió de blan­co. Mirá el video de un Cris­to de los Cerros como nun­ca antes lo habías vis­to. 
La noche augu­ra­ba lo que al des­per­tar sería una sor­pre­sa para muchos, un cua­dro blan­que­cino se encon­tra­ba detrás de nues­tras ven­ta­nas. Ese domin­go de julio nos rega­la­ría un día dife­ren­te y her­mo­so.
Eran las diez en la noche del sába­do y los pri­me­ros copos de nie­ve empe­za­ban a caer en algu­nos sitios de nues­tra pro­vin­cia. Nues­tras mon­ta­ñas y jar­di­nes se teñían de un color páli­do mien­tras dor­mía­mos. Al des­per­tar, se podía ver el res­plan­dor que entra­ba por nues­tras ven­ta­nas. El invierno nos rega­la­ba un blan­co día para dis­fru­tar en fami­lia. Cho­co­la­te calien­te, muñe­cos de nie­ve en los fon­dos de los hoga­res y una impo­nen­te mon­ta­ña que se alza­ba a nues­tras espal­das, todo esta­ba dado para dar a lugar a un día muy espe­cial.
Muchos veci­nos lle­na­ron nues­tras redes con las imá­ge­nes que toma­ron aquel día y entre ellas nos com­par­tie­ron un video muy espe­cial don­de se ve un Cris­to de los Cerros como nun­ca se había vis­to: