La gami­fi­ca­ción es un tipo de apren­di­za­je que se apli­ca actual­men­te al ámbi­to labo­ral o edu­ca­cio­nal y que, como su nom­bre indi­ca (del inglés “game”), con­sis­te en trans­for­mar obli­ga­cio­nes abu­rri­das en acti­vi­da­des diver­ti­das a tra­vés del jue­go. De esta mane­ra, con dina­mis­mo y entre­te­ni­mien­to de por medio, resul­ta más fácil inte­rio­ri­zar­se en cier­tos cono­ci­mien­tos o tareas con­si­de­ra­das monó­to­nas. Ade­más, este mode­lo lúdi­co logra pon­de­rar la supera­ción per­so­nal y la com­pe­ti­ti­vi­dad indi­vi­dual o en gru­pos.

Pero no habla­mos de jue­gos de mesas o diná­mi­cas com­pe­ti­ti­vas en el tra­ba­jo, sino de una serie de pla­ta­for­mas de gami­fi­ca­ción para dis­po­si­ti­vos móvi­les que, bási­ca­men­te, moni­to­rean de for­ma auto­má­ti­ca y con­ti­nua­da los pro­ce­sos gami­fi­ca­dos e imple­men­tan las mecá­ni­cas de jue­go.

A con­ti­nua­ción, te con­ta­mos cómo uti­li­zan esta téc­ni­ca las empre­sas para crear un ambien­te labo­ral más ameno.

Gami­fi­ca­ción en las empre­sas

Como este mode­lo con­sis­te en rea­li­zar jue­gos en ámbi­tos no lúdi­cos, es ideal para espa­cios labo­ra­les en los cua­les se bus­ca moti­var a los emplea­dos a la hora de rea­li­zar tareas poco atrac­ti­vas. Por eso, el mayor uso que se le da a esta moda­li­dad es el apli­ca­do a los Recur­sos Huma­nos, debi­do a que la ges­tión de los mis­mos se faci­li­ta rea­li­zan­do acti­vi­da­des más lle­va­de­ras.

La idea de la gami­fi­ca­ción no es crear un jue­go, sino valer­nos de los sis­te­mas de pun­tua­ción-recom­pen­sa-obje­ti­vo que nor­mal­men­te com­po­nen a los mis­mos. Exis­ten soft­wa­re o pro­gra­mas que orien­tan al usua­rio para desem­pe­ñar de for­ma ópti­ma sus tareas dia­rias, redu­cien­do su nivel de incer­ti­dum­bre y dan­do lugar a su pro­gre­so per­so­nal a tra­vés de la rec­ti­fi­ca­ción. Esto gene­ra en el emplea­do moti­va­ción y mejor enten­di­mien­to sobre sus desa­cier­tos, gene­ran­do así la pos­te­rior correc­ción de los mis­mos. Ya lo expli­có Zep­pe­lean Aca­demy en una entre­vis­ta sobre su expe­rien­cia en gami­fi­ca­ción: “Es la pro­pia herra­mien­ta la que da feed­back al emplea­do sobre su pro­gre­so en los cur­sos, sobre su reten­ción del cono­ci­mien­to… ¡Y los resul­ta­dos se notan! Hemos vis­to a per­so­nas estar muy com­pro­me­ti­das rea­li­zan­do cur­sos o inclu­so emplea­dos hacien­do los cur­sos a las 4 de la maña­na des­de su casa sim­ple­men­te por­que ado­ran la expe­rien­cia que les da el jue­go y la devo­lu­ción que reci­ben”.

Qué ven­ta­jas ofre­ce la gami­fi­ca­ción

  • Con­vier­te los obje­ti­vos indi­vi­dua­les en misio­nes cla­ras y espe­cí­fi­cas:
    Todas las accio­nes que reali­ce el usua­rio tie­nen un obje­ti­vo pun­tual: lle­var­lo a la vic­to­ria. El “juga­dor” deja de per­der el tiem­po en accio­nes que lo per­ju­di­quen en su pro­ce­so y que no lo ayu­den a ganar. Una for­ma de visua­li­zar esto es ima­gi­nar el jue­go del Mono­poly. En él, el juga­dor pien­sa en com­prar terre­nos estra­té­gi­ca­men­te para lle­gar al éxi­to. Lo mis­mo ocu­rre con los emplea­dos en una empre­sa que uti­li­zan esta diná­mi­ca de tra­ba­jo. Todas las accio­nes que se reali­cen esta­rán tác­ti­ca­men­te pre­vis­tas, siem­pre ponien­do foco en el obje­ti­vo que lo lle­va­rá a salir airo­so.
  • Apor­ta moti­va­ción y reco­no­ci­mien­to a los emplea­dos
    Con la gami­fi­ca­ción se resuel­ve una pro­ble­má­ti­ca que muchas empre­sas en el mun­do no iden­ti­fi­can y que pro­vo­ca una ele­va­da rota­ción de per­so­nal. Herz­berg, un renom­bra­do psi­có­lo­go que se con­vir­tió en un gran influ­yen­te en la ges­tión de empre­sas, creó una teo­ría que cla­ri­fi­ca por qué muchos tra­ba­ja­do­res se encuen­tran des­con­ten­tos en sus pues­tos de tra­ba­jo. En cuan­to a este con­cep­to, Herz­berg expli­ca que lo que des­mo­ti­va a un sub­al­terno no son las con­di­cio­nes exter­nas de tra­ba­jo como una ofi­ci­na espec­ta­cu­lar, tener aire acon­di­cio­na­do o un sala­rio bien remu­ne­ra­do, cla­ro que todo suma, pero esto, a la lar­ga, no gene­ra satis­fac­ción pro­fe­sio­nal en él. Real­men­te una per­so­na sien­te satis­fac­ción en su tra­ba­jo cuan­do es esti­mu­lan­te, obtie­ne reco­no­ci­mien­to, asu­me res­pon­sa­bi­li­da­des des­ta­ca­bles y obtie­ne logros. Este filó­so­fo agre­gó que, para solu­cio­nar esto, el emplea­dor debe dele­gar tra­ba­jo que sig­ni­fi­que un desafío para quien lo asu­ma. De esta for­ma, el emplea­do pue­de pro­bar su capa­ci­dad y apren­der cosas nue­vas, por supues­to, siem­pre den­tro de sus cono­ci­mien­tos y de las acti­vi­da­des que le corres­pon­dan con res­pec­to a su pues­to. La gami­fi­ca­ción ayu­da a mejo­rar todas estas con­di­cio­nes a tra­vés de los pre­mios con los que cada jue­go otor­ga reco­no­ci­mien­to a los juga­do­res.
  • Detec­ta áreas por mejo­rar e iden­ti­fi­ca talen­tos
    Muchas veces, a par­tir de esta moda­li­dad, los emplea­dos comien­zan a iden­ti­fi­car cier­tas tra­bas u obs­tácu­los que les impo­si­bi­li­tan rea­li­zar sus tareas de for­ma exac­ta, hacien­do que “pier­dan” la posi­bi­li­dad de sumar logros o pun­ta­jes posi­ti­vos a su pro­gre­so. Enton­ces, estos defec­tos en su pro­ce­so de tra­ba­jo ter­mi­nan inquie­tan­do a quien se ve obs­ta­cu­li­za­do, esti­mu­lan­do la incor­po­ra­ción de mejo­ras que lo ayu­den a ser más efec­ti­vo. A su vez, se des­cu­bren pun­tos fuer­tes en los que se sien­ten más cómo­dos y ellos mis­mos comien­zan a ele­gir esas áreas don­de poten­cian su talen­to.
  • Mejo­ra las rela­cio­nes labo­ra­les y el tra­ba­jo en equi­po
    Cuan­do se orga­ni­zan tareas inter­re­la­cio­na­das o conec­ta­das con las que rea­li­zan otros miem­bros de una empre­sa, comien­za a for­mar­se una red de rela­cio­nes más sóli­das y de con­fian­za. Esto cam­bia cua­li­ta­ti­va­men­te el cli­ma labo­ral, ya que los juga­do­res, para poder ganar pun­tos, deben orga­ni­zar­se con otros y dele­gar dife­ren­tes acti­vi­da­des para poder favo­re­cer­se y con­se­guir logros en el jue­go. Esta tra­ma gene­ra más com­pa­ñe­ris­mo entre ellos.

¿Cómo gami­fi­car tu empre­sa?

Prin­ci­pal­men­te, se debe tener en cla­ro qué se quie­re con­se­guir gami­fi­can­do un lugar de tra­ba­jo. Se deben esta­ble­cer los obje­ti­vos de for­ma cla­ra para iden­ti­fi­car, según el nivel de impor­tan­cia, qué tipo de resul­ta­dos se espe­ran.

Lue­go, se deben fijar las accio­nes nece­sa­rias para cum­plir las metas pro­pues­tas. Ade­más se debe acom­pa­ñar la gami­fi­ca­ción con otras accio­nes que ayu­den a com­ple­men­tar esta herra­mien­ta y que pue­dan garan­ti­zar un resul­ta­do exi­to­so. Tam­bién hay que defi­nir los juga­do­res. Es impor­tan­te iden­ti­fi­car qué se quie­re poten­ciar y si con­vie­ne, en base a eso, divi­dir­los de for­ma indi­vi­dual o en equi­pos.

Final­men­te, se debe ele­gir el jue­go y los ele­men­tos que lo com­po­nen: nive­les, misio­nes, pun­tos, barras de pro­gre­so, meda­llas, tur­nos.

Exis­ten empre­sas que se dedi­can al desa­rro­llo de soft­wa­re gami­fi­ca­do, lo hacen a medi­da y adap­ta­do a la natu­ra­le­za del nego­cio en que se apli­que.

Los tiem­pos han cam­bia­do y tam­bién las nece­si­da­des de las per­so­nas que tra­ba­jan den­tro de una empre­sa. Por eso, la satis­fac­ción pro­fe­sio­nal de los mis­mos requie­re de un pro­ce­so inter­ac­ti­vo y entre­te­ni­do que los ani­me a per­ma­ne­cer moti­va­dos y con metas que vayan más allá de su pro­pio inte­rés. La gami­fi­ca­ción es la herra­mien­ta ideal para con­se­guir­lo.

A con­ti­nua­ción, com­par­ti­mos con uste­des la char­la TED “Jugar para Cam­biar el Mun­do” de Die­go ven­tu­ra, exper­to en el Gami­fi­ca­ción:

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