Síd­ney es la metró­po­li más pobla­da de Aus­tra­lia y tam­bién la más gran­de, ade­más de ser una intere­san­tí­si­ma com­bi­na­ción de atrac­cio­nes que sedu­ce a miles de turis­tas de todo el mun­do. Una de las des­ta­ca­das es su entorno natu­ral, con una bahía majes­tuo­sa, pla­yas espec­ta­cu­la­res y mag­ní­fi­cos par­ques nacio­na­les como las Mon­ta­ñas Azu­les. Estas, cono­ci­das por sus espec­ta­cu­la­res pai­sa­jes, inclu­yen acan­ti­la­dos empi­na­dos, bos­ques de euca­lip­tos, cata­ra­tas y villas con pen­sio­nes, gale­rías y jar­di­nes. Entre esta natu­ra­le­za exu­be­ran­te, se levan­ta Síd­ney, la ciu­dad más anti­gua y con mayor diver­si­dad de todo el país, con una fan­tás­ti­ca cul­tu­ra gas­tro­nó­mi­ca, una his­to­ria fas­ci­nan­te y el des­ca­ro encan­ta­dor de sus habi­tan­tes.

Si bien pode­mos men­cio­nar muchos sitios que hacen de Síd­ney un lugar turís­ti­co por exce­len­cia, nin­guno será tan céle­bre y reco­no­ci­do como la Ópe­ra Hou­se. Este impre­sio­nan­te com­ple­jo artís­ti­co fue inau­gu­ra­do por la rei­na Isa­bel II en 1973 y, has­ta lle­gar a ser lo que es hoy, sufrió muchos alter­ca­dos y reve­ses. El día 20 de octu­bre cum­ple 45 años des­de el ini­cio de sus acti­vi­da­des y revis­ta ÚNICO quie­re hacer­le honor en esta nota.

Un poco de his­to­ria

El dise­ño del edi­fi­cio estu­vo a car­go del arqui­tec­to danés Jørn Utzon, quien ganó el con­cur­so inter­na­cio­nal que el gobierno de Aus­tra­lia con­vo­có en 1955 y que reci­bió un total de 233 pro­yec­tos pro­ve­nien­tes de 32 paí­ses dife­ren­tes. En 1957 se anun­ció que él era el gana­dor y en 1959 se ini­ció la cons­truc­ción. La selec­ción estu­vo lejos de ser pare­ja y pací­fi­ca, ya que el pro­yec­to tenía muchos detrac­to­res y crí­ti­cos que no supie­ron enten­der la visio­na­ria pro­pues­ta.

El mas­ter­plan se desa­rro­lla­ría lue­go en tres fases: la fun­da­ción y cons­truc­ción del podio con vis­tas al puer­to de Syd­ney, la cons­truc­ción de las con­chas exter­nas y, final­men­te, el inte­rior.

¿Sabías qué?

El boce­to de Jørn Utzon fue recha­za­do en un pri­mer momen­to. Fue el pres­ti­gio­so arqui­tec­to Eero Saa­ri­nen, miem­bro del Jura­do, quien, revi­san­do nue­va­men­te varias de las pro­pues­tas que habían sido desecha­das duran­te el trans­cur­so del con­cur­so por los demás miem­bros, al ver el boce­to de Utzon excla­mó: “Seño­res, he aquí la Ópe­ra que están bus­can­do”.

La pri­me­ra eta­pa comen­zó antes de que Utzon pudie­ra ter­mi­nar el dise­ño, razón por la cual hubo incon­ve­nien­tes en la cons­truc­ción. En medio del levan­ta­mien­to del podio, Utzon y los inge­nie­ros con­tra­ta­dos tra­ba­ja­ron en el desa­rro­llo de un sis­te­ma de con­chas que per­mi­tía que el esque­ma esfé­ri­co ori­gi­nal fue­ra estruc­tu­ral­men­te posi­ble. Doce prue­bas más tar­de, lle­ga­ron a la espe­ra­da solu­ción: un sis­te­ma de “cos­ti­llas” de con­chas de hor­mi­gón pre­fa­bri­ca­do crea­das a par­tir de las sec­cio­nes de una esfe­ra.

La fina­li­za­ción del pro­yec­to se cal­cu­ló en tres años y con un cos­te de tres millo­nes de dóla­res aus­tra­lia­nos, cuan­do en reali­dad el edi­fi­cio se con­clu­yó quin­ce años des­pués de su ini­cio, con un cos­te total de 102 millo­nes de dóla­res.

Los con­flic­tos y el des­fa­sa­je del pre­su­pues­to ini­cial cau­sa­ron que Utzon fue­ra reem­pla­za­do por un gru­po de arqui­tec­tos, por lo que se vio obli­ga­do a irse de Aus­tra­lia. Fue recién en 1999 que hubo un nue­vo acer­ca­mien­to y fue desig­na­do como con­sul­tor para desa­rro­llar un con­jun­to de prin­ci­pios de dise­ño que refle­ja­ran su visión ori­gi­nal, actuan­do como guía en todos los futu­ros cam­bios del edi­fi­cio. Sin embar­go, el arqui­tec­to nun­ca regre­sa­ría a Aus­tra­lia para pre­sen­ciar su obra maes­tra ter­mi­na­da.

Campaña #OwnOurHouse

El 40 aniver­sa­rio mar­có el ini­cio de una déca­da de reno­va­ción de la Ópe­ra que cul­mi­na­rá en su 50 aniver­sa­rio (2023). La cam­pa­ña “Own Our Hou­se” recau­da fon­dos al per­mi­tir que per­so­nas de Aus­tra­lia y de todo el mun­do com­pren un mosai­co vir­tual de la vela más alta del tea­tro, es decir, del techo de la  Ópe­ra. Para cola­bo­rar con esta cau­sa, hay que ingre­sar al siguien­te link: http://ownourhouse.com.au/

Estruc­tu­ra

El edi­fi­cio en su con­jun­to alber­ga varios com­ple­jos tea­tra­les, todos ellos orga­ni­za­dos sobre ejes de cen­tra­li­dad y axia­li­dad. Tie­ne más de 1.000 salas, la mayo­ría de ellas dedi­ca­das a estu­dios de músi­ca, con una capa­ci­dad para más de 5.000 per­so­nas cómo­da­men­te sen­ta­das.

La estruc­tu­ra de las salas está pen­sa­da como una “con­cha acús­ti­ca”, que es un mode­lo ins­pi­ra­do en el oído humano: las ondas sono­ras pro­du­ci­das den­tro de los capa­ra­zo­nes se mue­ven según la for­ma de los mis­mos. La pro­pa­ga­ción del soni­do se lle­va a cabo median­te rever­be­ra­cio­nes que se diri­gen por la for­ma cón­ca­va hacia los espec­ta­do­res. Es decir, des­pués de pro­du­ci­do un soni­do, este gol­pea el capa­ra­zón y por medio de su for­ma se dis­tri­bu­ye a la audien­cia. En cuan­to al exte­rior de las con­chas, Utzon que­ría que repre­sen­ta­ran las gran­des velas de un bar­co, en medio de la bahía en que se levan­tan. Para lograr­lo, las con­chas se cubrie­ron con 1.056.066 azu­le­jos de cerá­mi­ca hechos en Sue­cia a par­tir de arci­lla y pie­dra tri­tu­ra­da.

Atar­de­cer mági­co en Bon­di Beach.

Ade­más de esta inge­nio­sa for­ma, otro ele­men­to con­tri­bu­ye a la acús­ti­ca del lugar: los gran­des ven­ta­na­les exte­rio­res. Estos con­sis­ten en dos capas de vidrio uni­das por una capa inter­me­dia de plás­ti­co con el fin de for­ta­le­cer las ven­ta­nas y pro­por­cio­nar mejor ais­la­mien­to sono­ro.

Gra­cias a esta mara­vi­lla del mun­do moderno, Sid­ney apa­re­ció en los mapas inter­na­cio­na­les como ciu­dad cul­tu­ral y como ícono arqui­tec­tó­ni­co. Según datos ofi­cia­les de la Orga­ni­za­ción Mun­dial del Turis­mo, cuen­ta con 7,5 millo­nes de visi­tan­tes, con­vir­tién­do­se en el ter­cer monu­men­to más visi­ta­do del mun­do.

Qué más hacer

  • Visi­tar el zoo­ló­gi­co de Taron­ga
  • Explo­rar los Jar­di­nes Botá­ni­cos Reales
  • Subir al emble­má­ti­co Puen­te del Puer­to de Syd­ney, “La per­cha”
  • Cami­nar por el sen­de­ro de pla­yas des­de Bon­di has­ta  Coogee
  • Cono­cer el pri­mer asen­ta­mien­to euro­peo en Aus­tra­lia en The Rocks
  • Tomar un ferry a Manly
  • Acam­par en la isla cul­tu­ral Coc­ka­too, anti­guo cen­tro de reclu­sos

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