La pelí­cu­la Comer, rezar y amar, inter­pre­ta­da por Julia Roberts, enu­me­ra algu­nos de los moti­vos por los que las muje­res deci­den armar sus vali­jas, abor­dar un avión y dejar atrás su ruti­na por un tiem­po. Entre las argen­ti­nas, los shop­pings, las pla­yas para­di­sía­cas o las cul­tu­ras exó­ti­cas son los atrac­ti­vos que lle­van la delan­te­ra a la hora de ele­gir un des­tino para vaca­cio­nar.

Cada vez más, las muje­res se ani­man a dar­se el gus­to de visi­tar paí­ses remo­tos, los esce­na­rios de sus series favo­ri­tas empren­dien­do via­jes con ami­gas, hijas o en gru­po. Cono­ci­das o des­co­no­ci­das entre sí, están dis­pues­tas a diver­tir­se, rela­jar­se, pro­bar pla­tos des­co­no­ci­dos, y con­tem­plar pai­sa­jes inol­vi­da­bles.

El país de Las mil y una noches

La his­to­ria de Onur y Sche­ra­za­de hizo que varias muje­res entra­ran en con­tac­to con las cos­tum­bres y tra­di­cio­nes de Tur­quía, ade­más de sus exó­ti­cos pai­sa­jes, por lo que este des­tino se vol­vió cada vez más popu­lar. Estam­bul, la úni­ca ciu­dad del mun­do que for­ma par­te de dos con­ti­nen­tes, for­ma par­te del iti­ne­ra­rio de cual­quier via­je­ra que abor­da un avión rum­bo a la tie­rra de Las mil y una noches. Allí, no se pue­de dejar de reco­rrer el barrio Sul­ta­nah­met, que con­cen­tra la Mez­qui­ta Azul, el Pala­cio Top­ka­pi y San­ta Sofía, tres pun­tos más que reco­men­da­dos.

Mes­qui­ta Azul, Estam­bul

Una para­da obli­ga­da es la región de Capa­do­cia, que ha sido decla­ra­da Patri­mo­nio de la Huma­ni­dad por la Unes­co. Allí, los prin­ci­pa­les atrac­ti­vos son pasar la noche en un hotel cue­va y apre­ciar el ama­ne­cer des­de un glo­bo aeros­tá­ti­co.

Antes de pla­ni­fi­car el via­je, hay que tener en cuen­ta que la esta­día debe ser de al menos 10 noches, por­que no se pue­de regre­sar de aquel país sin visi­tar el sur­oes­te, don­de se encuen­tra Pamuk­ka­le, en cas­te­llano, “Cas­ti­llos de Algo­dón, un pai­sa­je oní­ri­co en el que se con­tem­plan grue­sas capas blan­cas de pie­dra cali­za y tra­ver­tino, que for­man terra­zas y que, al reba­sar el agua, pare­ce caer en for­ma de cas­ca­da con­ge­la­da por la lade­ra de la mon­ta­ña.

La Gran Man­za­na
Con­si­de­ra­da la ciu­dad más feme­ni­na del mun­do occi­den­tal, Nue­va York se con­vir­tió en la capi­tal eco­nó­mi­ca y cul­tu­ral más impor­tan­te del mun­do y uno de los des­ti­nos más anhe­la­dos por las argen­ti­nas.

Ir a un musi­cal en Broad­way, pasar una noche en Times Squa­re, dis­fru­tar de hacer com­pras en la Quin­ta Ave­ni­da, pasear ida y vuel­ta por el puen­te de Brooklyn, con­tem­plar la ciu­dad des­de las altu­ras y en for­ma pano­rá­mi­ca des­de el mira­dor del Roc­ke­fe­ller Cen­ter o Empi­res Esta­te, visi­tar museos de la talla del MoMA, el Metro­po­li­tan Museum of Art o el Gug­gen­heim, don­de se exhi­ben algu­nas de las obras con mayor reco­no­ci­mien­to a nivel mun­dial, todo pare­ce un plan ideal.

Time Squa­re, Nue­va York

Pero la ciu­dad que nun­ca duer­me no sólo se des­ta­ca por su amplia opción cul­tu­ral, sino que es per­fec­ta para las faná­ti­cas por la moda. El Soho es ideal para quie­nes bus­can lo últi­mo, aun­que tam­bién están los pre­mium outlets, en las afue­ras, para con­se­guir las pri­me­ras mar­cas a pre­cios más acce­si­bles.

Si bien, depen­dien­do de las épo­cas el cli­ma pue­de ser o muy calu­ro­so o muy fres­co, esta espec­ta­cu­lar ciu­dad no pue­de dejar de ser opción para las via­je­ras que estén pla­nean­do cono­cer el des­tino más cos­mo­po­li­ta del mun­do.

De com­pras a Mia­mi
Ir de Shop­ping es una acti­vi­dad que siem­pre intere­sa. Mia­mi es el des­tino ideal para eso. Los famo­sos Malls des­lum­bran tan­to a hom­bres como muje­res.

Los más cono­ci­dos son: Dolp­hin Mall, Aven­tu­ra Mall y Saw­grass Mills Mall. Pero tam­bién está South Beach, una zona espe­cial para dis­fru­tar con ami­gas.

Una gran can­ti­dad de nego­cios, pla­yas her­mo­sas y una vida noc­tur­na muy acti­va, la con­vier­ten en un lugar per­fec­to.

Cari­be: Cuba y Méxi­co
Para aque­llas que quie­ran dis­fru­tar del ver­da­de­ro sol del cari­be, una exce­len­te opción es Méxi­co. La Rive­ra Maya, es una zona turís­ti­ca del des­tino y cuen­ta con una gran varie­dad de pun­tos para las ami­gas que bus­quen un her­mo­so pai­sa­je y acti­vi­da­des para hacer.

Pla­ya del Car­men, es la ciu­dad más gran­de de la Rive­ra Maya y sus pla­yas son el gran atrac­ti­vo de miles de turis­tas que deci­den visi­tar­las año a año. Tulum, una impo­nen­te belle­za arqueo­ló­gi­ca a ori­llas del mar e Islas Muje­res, una isla con for­ma alar­ga­da, tam­bién se encuen­tra en este dis­tri­to.

Cuba por su par­te, no deja de sor­pren­der a las via­je­ras que deci­den cono­cer la isla. Si bien es cier­to que la aper­tu­ra de las rela­cio­nes con los Esta­dos Uni­dos hizo que se ins­ta­len hote­les de lujo para las turis­tas más exi­gen­tes, des­de hace algu­nos años se pro­mue­ven otras alter­na­ti­vas que hacen más atrac­ti­va a la isla. Y son nada menos que los “pala­da­res”, que no se carac­te­ri­zan por su gla­mour, sino por el exqui­si­to sabor de los pla­tos típi­cos que brin­dan estos res­tau­ran­tes mon­ta­dos en casas de fami­lia.

La Haba­na, Cuba

A pesar de que todas las pla­yas mere­cen tener su pro­pia pos­tal, jun­to con Vara­de­ro, Cayo San­ta María es uno de los des­ti­nos más valo­ra­dos por las muje­res que bus­can des­can­sar en el paraí­so. Y es que se carac­te­ri­za por sus aguas cáli­das, are­nas blan­cas y un degra­dé de colo­res increí­ble. Si a eso se le suma un paseo por La Haba­na, las turis­tas podrán apre­ciar edi­fi­cios con un valor arqui­tec­tó­ni­co inigua­la­ble, que están sien­do res­tau­ra­dos. Por supues­to que a todo esto hay que sumar­le la pre­sen­cia de poe­tas y bai­la­ri­nes que deam­bu­lan por las calles, y que le dan un toque úni­co a la ciu­dad.

Sud­ame­ri­ca: Perú y Boli­via

Con buen esta­do físi­co, el Camino del Inca -una cami­na­ta de apro­xi­ma­da­men­te 4 días- para lle­gar a Machu Pic­chu pue­de ser la gran aven­tu­ra para com­par­tir con ami­gas. En Boli­via, bas­tan­te más bara­to, se sue­le visi­tar el Lago Titica­ca (el más alto del mun­do) y el Salar de Uyu­ni, uno de los luga­res más foto­gra­fia­dos del país.

Los via­jes de aven­tu­ra deja­ron de ser un terri­to­rio des­co­no­ci­do para la mujer y esto no es casua­li­dad. Cono­cer el mun­do es hoy par­te de un esti­lo de vida y las muje­res fue­ron las pri­me­ras en sumar­se a una ten­den­cia que gana cada vez más lugar en el turis­mo.

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