Es una fusión de los espacios, resulta muy atractiva a la vista y conecta los espacios de exterior con los de interior, otorgando una sensación de amplitud y libertad de movimiento.

Un patio inte­rior de una vivien­da o local, es sinó­ni­mo de e cien­cia ener­gé­ti­ca, ya que estos faci­li­tan la aper­tu­ra de los espa­cios al medio ambien­te, a la ven­ti­la­ción y a la ilu­mi­na­ción.
Una de las cosas a tener en cuen­ta al momen­to de dise­ñar­los es el espa­cio focal, una alter­na­ti­va es colo­car las plan­tas en un solo sec­tor, de mane­ra de crear un pun­to focal en esta zona, lo que ade­más ayu­da a man­te­ner la hume­dad ambien­tal. Sino, pode­mos bus­car un toque mini­ma­lis­ta y usar sola­men­te un arbus­to, deco­ran­do el res­to sola­men­te con gra­va blan­ca, apli­cán­do­le un esti­lo sobrio y her­mo­so. Otra gran idea pue­de ser gene­rar un muro ver­de dán­do­le así mayor ampli­tud al espa­cio dis­po­ni­ble.

A la hora de ele­gir las plan­tas hay que con­tem­plar que este jar­dín debe ver­se vivo en todas las esta­cio­nes, es por eso que el bam­bú es una muy bue­na opción. En el caso de los muros ver­des pode­mos ele­gir un sin­fín de espe­cies idea­les, por ejem­plo los hele­chos, pas­to coreano, cala­dium y muchí­si­mas varie­da­des más. Pero si no tenés mucho tiem­po para dedi­car­le al jar­dín, es muy prác­ti­co plan­tar cac­tá­ceas o sucu­len­tas, que requie­ren de muy poco rie­go.
Todo esto pue­de estar com­bi­na­do con el acris­ta­la­mien­to del sitio, agre­gán­do­le, gra­va, cor­te­za de pino y peque­ños mue­bles que nos invit- en a rela­jar­nos. Ya sea por su e cien­cia ener­gé­ti­ca o por su encan­to, los patios inter­nos per­mi­ten dar rien­da suel­ta a la crea­ti­vi­dad, para deco­rar­los con dife­ren­tes esti­los y ten­den­cias, hacien­do de tu hogar un lugar más bello para dis­fru­tar.