Una instalación espectacular simula sostener un hotel en el Gran Canal como llamado de atención sobre el calentamiento global.

En Vene­cia, una autén­ti­ca ciu­dad-museo flo­tan­te, la dimen­sión de la agre­sión cli­má­ti­ca al medio ambien­te es más noto­ria. De hecho, este mis­mo esta­do del agua en la anti­gua ciu­dad, con­si­de­ra­da patri­mo­nio de la huma­ni­dad, sigue gene­ran­do inun­da­cio­nes cons­tan­tes y una ele­va­ción anual de dos milí­me­tros.
Por este mis­mo moti­vo, el artis­ta ita­liano Loren­zo Quinn cons­tru­yó una gran escul­tu­ra de unas impo­nen­tes manos que están inten­tan­do sos­te­ner el Ca’Sagredo Hotel.

 
La pie­za lle­va el nom­bre de Sup­port y bus­ca con­cien­ti­zar sobre el cam­bio cli­má­ti­co y los esfuer­zos colec­ti­vos que se debe­ría lle­var a cabo para bene­fi­ciar el esta­do crí­ti­co de la ciu­dad. Las manos, como herra­mien­tas que sim­bo­li­zan la cons­truc­ción, pero que al mis­mo tiem­po, tie­nen el poder de des­truir.
Vene­cia sólo pue­de sobre­vi­vir con nues­tra ayu­da. En otras pala­bras, el pasa­do vive en el pre­sen­te y tam­bién vive en la memo­ria de las gene­ra­cio­nes futu­ras“, dice el artis­ta que sue­le incluir par­tes del cuer­po en sus obras.