El comien­zo de año es el momen­to pro­pi­cio para comen­zar a pen­sar y dise­ñar las estra­te­gias fis­ca­les que per­mi­ten opti­mi­zar el peso de la car­ga tri­bu­ta­ria actual. Para ello, debe­mos cono­cer la nor­ma­ti­va vigen­te y la estruc­tu­ra del nego­cio, a fin de detec­tar las situa­cio­nes que se pue­dan opti­mi­zar. Es decir, debe­mos ana­li­zar cómo maxi­mi­zar las posi­bi­li­da­des de deduc­cio­nes y redu­cir la car­ga impo­si­ti­va den­tro de los pará­me­tros lega­les per­mi­ti­dos, con­tan­do con el ase­so­ra­mien­to de un pro­fe­sio­nal.

Aquí deta­lla­mos medi­das que con­tem­pla una bue­na pla­ni­fi­ca­ción fis­cal.

Reva­lúo contable/impositivo

La refor­ma tri­bu­ta­ria que entra en vigen­cia en 2018 per­mi­te la opción de rea­li­zar un reva­lúo con­ta­ble e impo­si­ti­vo de los bie­nes. Median­te la apli­ca­ción de un fac­tor de reva­lúo, se pue­den actua­li­zar los bie­nes y miti­gar el efec­to de la infla­ción de los últi­mos años. Si bien la nor­ma con­ta­ble per­mi­tía hacer reva­lúos téc­ni­cos de los bie­nes, estas no tenían impac­to impo­si­ti­vo.

A par­tir de la refor­ma -aún no regla­men­ta­da-, las empre­sas que reali­cen el reva­lúo ten­drán un doble efec­to posi­ti­vo, un patri­mo­nio sen­si­ble­men­te mejor a aque­llas que no lo prac­ti­quen, y podrán dedu­cir de impues­to a la ganan­cias una mayor amor­ti­za­ción, ade­más de poseer una menor uti­li­dad tri­bu­ta­ria al momen­to de pro­du­cir­se la ven­ta.

Aho­ra bien, para hacer la reva­lua­ción impo­si­ti­va habrá que tri­bu­tar un impues­to espe­cial. De allí que cada caso debe­rá ser ana­li­za­do, debi­do a que juga­rán, en el aná­li­sis, varia­bles finan­cie­ras y eco­nó­mi­cas sobre los bie­nes a actua­li­zar.

Hono­ra­rios a Direc­to­res

Tras el cie­rre de balan­ces, a fines de diciem­bre y duran­te los pri­me­ros meses del año que siguen, la mayo­ría de las empre­sas cele­bran las asam­bleas apro­ban­do dichos esta­dos con­ta­bles. Si los resul­ta­dos de las com­pa­ñías arro­jan ganan­cias y debe tri­bu­tar­se impues­to, se pue­de ana­li­zar el desem­pe­ño de los direc­to­res -o Socios Geren­tes, en caso de una SRL- y asig­nar hono­ra­rios. Esta asig­na­ción via­bi­li­za la deduc­ción de dicho mon­to, con los lími­tes de la regla­men­ta­ción, en el balan­ce de la empre­sa y estos ingre­sos son para el direc­tor, con­si­de­ra­dos gra­va­dos al momen­to de la asig­na­ción. Por lo que per­mi­te trans­fe­rir una par­te de dichas ganan­cias a los direc­to­res que, al ser per­so­nas físi­cas, pagan a esca­la del impues­to; y a su vez per­mi­te dife­rir el pago del impues­to más de un año en la decla­ra­ción jura­da del direc­tor.

Con­sen­so Fis­cal

Es el impues­to a los ingre­sos bru­tos uno de los mayo­res fla­ge­los sufri­dos por las com­pa­ñías en los últi­mos años. Cada una de las juris­dic­cio­nes del país aumen­tó las alí­cuo­tas indis­cri­mi­na­da­men­te, esta­ble­ció dis­tin­tos sis­te­mas reten­ti­vos y la apli­ca­ción de alí­cuo­tas, que fun­cio­nan como ver­da­de­ras adua­nas inte­rio­res a la indus­tria.

Esto cam­bió a par­tir del fallo Bayer SA y Harriet y Don­nelly SA –ambos con fecha 31 de diciem­bre de 2017- y del inme­dia­to con­sen­so fis­cal fir­ma­do en noviem­bre por todos los gober­na­do­res, a excep­ción de San Luis. Entre muchas otras cosas, los gober­na­do­res se com­pro­me­tie­ron a eli­mi­nar inme­dia­ta­men­te los tra­ta­mien­tos dife­ren­cia­les basa­dos en el lugar de radi­ca­ción o ubi­ca­ción del esta­ble­ci­mien­to del con­tri­bu­yen­te; des­gra­var inme­dia­ta­men­te los ingre­sos pro­ve­nien­tes de la expor­ta­ción de bie­nes y ser­vi­cios; esta­ble­cer lími­tes para las alí­cuo­tas a apli­car a dis­tin­tas acti­vi­da­des; ade­cuar los sis­te­mas de reten­ción y per­cep­ción evi­tan­do la gene­ra­ción de sal­dos a favor; y a esta­ble­cer un meca­nis­mo de devo­lu­ción de sal­dos a favor, que en nin­gún caso pue­de supe­rar los 6 meses.

Con­si­de­ran­do lo dis­tor­si­vo de este tri­bu­to, es nece­sa­rio rea­li­zar un aná­li­sis extre­ma­da­men­te minu­cio­so de cada empre­sa, ya que varias juris­dic­cio­nes se están adap­tan­do a lo fir­ma­do en el con­sen­so fis­cal y per­mi­ti­rían redu­cir los tri­bu­tos que paga­mos actual­men­te. Y sobre todo, ana­li­zar meticu­losa­men­te la acti­vi­dad de aque­llas pro­vin­cias que, aun habien­do fir­ma­do el con­sen­so, no se han adap­ta­do aún. A pos­te­rio­ri, es prio­ri­ta­rio estu­diar las dis­tin­tas medi­das judi­cia­les que per­mi­ti­rán ejer­cer el prin­ci­pio de igual­dad entre los con­tri­bu­yen­tes, evi­tar la apli­ca­ción de alí­cuo­tas supe­rio­res a las acor­da­das, rea­li­zar plan­teos de repe­ti­ción sobre tri­bu­tos paga­dos en exce­so en años ante­rio­res o plan­tear accio­nes de devo­lu­ción de reten­cio­nes.

En nues­tra pró­xi­ma entre­ga abor­da­re­mos decla­ra­ción de deduc­cio­nes de cuar­ta cate­go­ría, mon­to con­su­mi­do, pasi­vos que expli­can el con­su­mi­do, decla­ra­ción de bie­nes e ingre­sos, fomen­to Pyme y baja en impues­to a las ganan­cias.

Infor­me: Con­ta­dor Enri­que Grif­fou­lie­re, socio de TGA Audi­to­res & Con­sul­to­res

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